jueves, junio 01, 2017

Ya no

Me gusta mucho esa hora del día en el que poco a poco se comienza a ir la luz. En Horario de Verano sería entre las 7 y las 8 de la noche. La luz se va y la penumbra que despierta me antoja a hacerme ovillo en la cama y cubrirme con una cobija ligera. Y como afuera llueve, se antoja aún más.

Llegué temprano a casa por la amenaza de lluvia, que después de que el lunes se cayera el mundo y se inundara todo Cristo, permitió convencer al jefe de abortar la misión de trabajar como obreros hasta el final de la jornada, si por culpa de la tormenta por venir nos íbamos a quedar atorados en la oficina hasta muy tarde. Fue fácil.

Y después de odiar al universo, toqué suelo. No se puede vivir odiando a la humanidad. Me caga, las más de las veces, pero es necesario hacer contacto y hasta empatar en ideas y gustos. Así que vuelvo a mis cabales y trato de llevarla lo más ligera posible. 

La otra: esto de estar sola me está gustando mucho o, como era destino por terapia, llegué a ese punto en el que, si ya no tengo necesidad de seducir para engancharme porque ausencia de padre; si ya no necesito manipular emocionalmente a nadie para que caiga rendid@ a mis pies, porque ya no necesito retener a nadie para no estar sola (porque me daba pavor estar sola) porque medio resolví el conflicto con mi sacro santo padre, entonces voy a estar sola lo que sea necesario. 

Gracias a eso ya no tengo por qué irme a la cama con cualquier huevón o huevona que se me atraviese, me emborrache o me endulce la oreja e infle el ego. GRACIAS, DIOS DE LA TERAPIA. 

Y, quizá, por eso salgo corriendo de tanto en tanto, para salvar el pellejo, que hueva mil coger porque codependiente de mierda que teme como a la peste estar sola: pereza infinita. O ya no creo en ese amor que no era amor sino espejismo de infantil de mierda que no se entera de un carajo.



RRRT: Pues vaya tela que me encuentro más soltera que nunca y sin ganas de emparejarme. Ni para echar un polvete se me antoja (claro está que el quién lo cambia todo). Es raro. Pero es bueno, que así no experimento roce alguno, para lo neurótica que soy (a veces).

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