jueves, febrero 09, 2017

Llámame nostalgia

Y me entraron unas ganas, avasalladoras ganas, de escuchar a Silvio Rodríguez después de unos 10 mil 500 años sin sentir esa necesidad que protagonizó varios años de mi estancia en la universidad. Si nos ponemos a pensar que estudié Letras Hispánicas y no Marketing, se entenderá ese gusto por la trova. Si escarbamos un poquito más, quedará claro que era un poco bohemia en esa época. No creo que lo sea hoy día, pero vaya que me supe camuflar de todo aquello e ir acorde a los tiempos que corrían.

Escucho las canciones y me envuelven, literal, en una sensación extraña de ese pasado: me parecen tan familiares y lejanas al mismo tiempo; me las sé, y a la vez las desconozco casi que del todo, además de llevarme a personajes de antaño, en su mayoría hombres, que poblaron esa etapa de mi vida.

Me puede y me toca hoy Silvio. Mañana, quién sabe. 



SLV: En el fondo creo que me conquistó porque cantaba una canción con mi nombre. Siempre me ha fascinado que me engorden el ego, pues.

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