miércoles, diciembre 07, 2016

Pasar de todos

No es que esté pensando todo el tiempo en que la puta ciudad es un caos y su puta gente, un asco. Pero basta con dar un paso fuera de casa para constatarlo conforme avanzo hacia mi destino. Voy a pie, en bus, en tren ligero, en metro, en taxi, en Uber, a pie. Haber salido de mi burbuja me tiene desconsolada, y luego de haber ido a trabajar a la colonia de al lado durante 5 años, al tener que atravesar la ciudad por perseguir la chuleta, pienso que no soy una mala persona y que no voy a dejarme llevar por la ola de caos y absurdo total en el comportamiento de la gente. 

Si bien soy una neurótica de dicho fenómeno, una apasionada de por qué la gente es cómo es y de cómo putas se convirtió en la mierda que es, no voy a jugar el juego del desorden, del nonsense absoluto, de una tierra de todos y de nadie. 

Me quiero libre. Voy a liberarme incluso de eso.



PASE: Si al menos yo, para ser feliz, tengo que sonreír a todo cristo, lo voy a hacer. Yo no soy una bola de odio y negatividad. Puedo ver todo lo horrible, pero ¿y sí dejo de ver eso? ¿Si me centro es sólo colaborar con un poco de amabilidad? Que la ciudad no me trague, imploro.

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