domingo, abril 03, 2016

Nosotros en plural

Intuimos por los ruidos que hace la vecina que no tiene pareja actualmente: se escucha que camina, que le tira la pelota a su perro –o perra, vaya usted a saber–, que abre o cierra el clóset, pero nunca habla, mucho menos gime. Y estoy segura que se escucha todo. Con todas mis credenciales de paranoica profesional, se los aseguro.

Hacemos muchas cosas juntos, no nada más esbozar la vida de los demás, uno de nuestros deportes favoritos: aportamos cada uno resultados basados en la materia en la que somos expertos y ganamos en la propuesta final, creo yo. 

El plural es en su totalidad. Pregúntenme hace cuanto hacía esto de convivir día a día con alguien con quien ya entraste hasta la cocina o más. La respuesta es buena, en cuanto a resultados, porque nunca lo había hecho por 9 meses consecutivos sin haber ejecutado el maravilloso acto de manipulación rampante y lista para esterilizar el futuro de toda sociedad con esa persona. Lo intenté, pero no pude: el sablazo de realidad, primer gran regalo de Amiel, y la conciencia que fui adquiriendo me lo impidieron, gracias a dios. Al dios que sea, porque estaba de locos esa prestidigitación tan mía y tan sabida, pero no reconocida nunca antes.

Y así, juntos, es que nos encontramos ahora. Esbozando el futuro y planificando lo que podemos planificar en este momento. Vaya que esto ha crecido.


PELEA: Yo tampoco quiero llegar hasta allí. ¿Quién quiere llegar ahí? Y agradezco infinito esto que haces, porque me alienta a hacer camino, de crecer contigo y esas cosas de pareja.

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