jueves, abril 28, 2016

Al vuelo

Con el tiempo no me he hecho menos neurótica, pero con el paso de los años he dejado de lado un montón de prácticas que ya me son innecesarias. Eso de menos peso en el equipaje, funciona muy bien para mí.

Es raro que esté un jueves a esta hora en casa, pero hoy no pude más que elegir lo importante antes de irme a casa.

Siempre imaginé hacer una lista de todas las cosas que tenía que haber hecho antes de los 40. Pero sólo hay dos cosas que sí voy a disfrutar mucho sea cual sea el momento en que lo haga: tirarme en paracaídas y tener un hijo. El amor, ya lo encontré.

Me pongo sentimental: me ha estado pasando la vida por delante y por detrás. Se crea un cierto pasmo al tiempo que no paro, no dejo de moverme. Y deseo hacer todas las cosas que no he hecho y siento que se me va el tiempo, que lo necesito todo de nuevo. 




DRAGON: Bonitos, porque disfrutar de su música me han dejado. Ah, las uniones. Oh, todas las experiencias que traen. En estos días aprendí lo que es estar de verdad, estar, querer hacerlo, querer que funcione, querer y amar. Estar y amar, Amiel, estar y amar.

miércoles, abril 27, 2016

No quiero

Creo que no le lloré a Prince. Porque los días me pasan encima y, literal, me aplastan con su hecatombe de novedades que, gracias a dios y el cielo, existen para mí cada jornada. Pinche Prince, y ¡arriba "Purple Rain"! Otro más del gran soundtrack de mi vida que ya se fue.

Porque debe ser duro partir y dejar todo lo conocido en este mundo. O es más duro para los que se quedan. Y estas cosas que me pasan por la cabeza cuando me dicen que me haga una biopsia para descartar cáncer. Aunque vaya de la mano de Amiel, me cae que no quiero.


PURPLE: ¿En qué momento se vuelve uno tan adulto que te empiezan a decir "señora" a diestra y siniestra? Me asusta, pero me gusta, podría decirles, aunque la verdad es que sí se siente eso del último paseo rumbo a los 40. Voy a decirlo, es tooooooda una aventura, amigos. ¡Acompáñenme! 

martes, abril 26, 2016

Terciopelo de señora

Supongo que voy a ser la última en enterarme, pero me he convertido en una señora. Me gusta pensar en ese terciopelo que relame las letras de la palabra señora, porque si ya lo soy, qué mejor que serlo con cierto garbo, ¿que no?


EL_VY: Me gustan. Son poesía. Que no es de dios ponerle esparadrapos a las palabras que siempre están por nacer en frases futuras.

martes, abril 12, 2016

Todo

Hemos pisado ya un hospital juntos. Y recorrido kilómetros de carretera. Ya. Y ya mismo lo estoy pensando e imaginando: raíces, frutos, y hasta hojas fenecidas. Es lo más bonito y lo más bizarro, porque no se parece a nada, porque todo es.

Fuimos al concierto de los Love of Lesbian, donde nos cayó encima eso que El Poeta Halley riega: "si las palabras se atraen, que se junten. Y a brillar, que son dos sílabas". Así que, pues eso. A vivir, que son dos días. Aquí, a mi ladito.

Para Amiel.



VOLCÁN: El pinche Santi Balmes es muy buen escritor. Pero lo más bonito es que a sus letras las acompaña una buena composición y sale música. La primera vez los vi en un bareto perdido por Sarriá. Quéironíaquéfuerte. Y así.

lunes, abril 04, 2016

Berrinches de ultratumba

La primera mañana hábil luego del cambio de horario: el celular dejó de respirar a eso de las 9:40, cuando yo todavía no salía de casa rumbo a la oficina, poco después de rajarme el meñique izquierdo por el primer pliegue inmediato a la yema del dedo. Partí por fin a la ejecución de mi pequeño godinato olvidando del café en casa, maldije entonces esa maldita primera mañana hábil tras el puñetero cambio de horario de ¿invierno? al de verano. Me cagué en todo. 

En las mañanas me siento lenta, torpe, lenta. Más aún en una entre semana y con una hora menos. No quiero ni recordar el hecho, porque es tortura pura. Quiero mi hora, ¡ya! 



ROJA: Tengo un crush con los de esta habitación. Con su música, pues. Porque aquí, en tierra firme, mi crush es con Amiel maravilloso. Y es muy fuerte. Sólo por eso, dos por uno musical.

domingo, abril 03, 2016

Nosotros en plural

Intuimos por los ruidos que hace la vecina que no tiene pareja actualmente: se escucha que camina, que le tira la pelota a su perro –o perra, vaya usted a saber–, que abre o cierra el clóset, pero nunca habla, mucho menos gime. Y estoy segura que se escucha todo. Con todas mis credenciales de paranoica profesional, se los aseguro.

Hacemos muchas cosas juntos, no nada más esbozar la vida de los demás, uno de nuestros deportes favoritos: aportamos cada uno resultados basados en la materia en la que somos expertos y ganamos en la propuesta final, creo yo. 

El plural es en su totalidad. Pregúntenme hace cuanto hacía esto de convivir día a día con alguien con quien ya entraste hasta la cocina o más. La respuesta es buena, en cuanto a resultados, porque nunca lo había hecho por 9 meses consecutivos sin haber ejecutado el maravilloso acto de manipulación rampante y lista para esterilizar el futuro de toda sociedad con esa persona. Lo intenté, pero no pude: el sablazo de realidad, primer gran regalo de Amiel, y la conciencia que fui adquiriendo me lo impidieron, gracias a dios. Al dios que sea, porque estaba de locos esa prestidigitación tan mía y tan sabida, pero no reconocida nunca antes.

Y así, juntos, es que nos encontramos ahora. Esbozando el futuro y planificando lo que podemos planificar en este momento. Vaya que esto ha crecido.


PELEA: Yo tampoco quiero llegar hasta allí. ¿Quién quiere llegar ahí? Y agradezco infinito esto que haces, porque me alienta a hacer camino, de crecer contigo y esas cosas de pareja.