jueves, julio 23, 2015

Repeguismos


El pasado martes acudí puntual a mi topografía de córnea para determinar si tenía una malformación, argumento de la doctora que me canalizó a todo ese circo que constituye el peregrinar de Córnea a Refracción y luego a Consulta de Segunda Vez en el Hospital de la Ceguera, como yo le llamo, a esa noble asociación determinada a evitar que la gente pierda la vista, o algo, porque habrá sus ciegos irredentos que por designios misteriosos dejan de ver, que no para todo está la mano del hombre o de dios, como creen algunos.

Al término de mi espectacular jornada –que sirvió para enterarme que tengo principios de queratocono y no soy la más óptima de las candidatas a la operación para dejar las gafas de lado–, me formé en el apartado Citas, que fue a donde me mandó el Dr. Cárdenas. Un joven estaba en turno, hablaba con la despachadora de futuros encuentros con la medicina y su arte, cuando siento como se me repega algo por detrás, literal, que si no es por mi bolsa, son capaces de respirarme en la nuca. Se trataba de una señora: fea, con el cabello teñido a rubia, fea, chaparra y gorda, fea. "¿Qué no está formada en la fila?", cuestiona. Volteo a verla y le digo "sí estoy formada, la fila está ahí y no va a ninguna parte". Yo me volteé pelando ojos y de no ser porque mi acompañante la miró sonriendo, creo que la mujer casi me pega.

Ante este tipo de situaciones, me saltan varias preguntas: ¿cuál es la puñetera necesidad de ciertas personas por respirarte en la nuca cuando de hacer filas se trata? ¿Sienten que llegarán más pronto si se te repegan y vislumbran la meta como más cercana? ¿Es que no en todos los países es así esto de las filas? O, ¿es que en otros países no son tan feos y apestosos como para que me repugne que se me repeguen? El mueganismo, ¿es privativo a los Godínez o también gustan de practicarlo las personas que hacen filas en bancos, supermercados, los CAC de Telcel? 

Creo fervientemente que algunos mexicanos no tienen una clara conciencia del espacio vital del otro. La otra, más probable, es que estoy loca de atar, como una cabra, y no soporto, no tolero que me toquen los extraños, los desconocidos de mierda, no soporto. Pero aquí volvemos al apartado "no entiendo": nunca voy a comprender la necesidad de según quién a repegarse al prójimo, como si fuera manda.

Y viva México lindo y querido.

ALBERCA: La llamo así acá, donde piscina debe sonar de lo más mamón. A mi me gusta decir "pisci", como digo "perfe" o "porfi" en honor a las chilangas fresas. Pero bueno, que yo y la alberca somos uno mismo. Qué feliz es ahora mi vida con tanta alberca, tanta mojada y anexas. ¡Juar! 

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