martes, mayo 19, 2015

Los dolores del cuerpo


En alguna parte están un montón de trazos y disparos. De letras y bordados. En alguna parte.

1) Charlaba, hace no mucho, conmigo misma de cómo es que hay montones de personas que no nos hacen falta –a mí y a todas las Marianas que habitan este cuerpo–; gente de la cual podemos prescindir por el puro gusto de no tener por qué perder el valioso tiempo con alguien anodino o molesto o idiota o insoportable. Y no tienes ni que informárselos. Ni ellos lo saben ni yo tengo que pasar por un lugar incómodo. Seguramente, a más de la mitad de esa masa, no le importa ni un pepino lo que yo pienso.

2) El sábado me fui de fiesta. Hice una fiesta profunda. Me olvidé de las partes del cuerpo que me duelen porque tengo que estar 9 horas de lunes a jueves, y cinco los viernes, en una oficina. Alguna vez, hace no mucho tiempo, pensé que lavar muertos sería mucho más llevadero que tener que permanecer todo ese tiempo en el mismo lugar, por tan poca plata. Pero mi contacto nunca me contestó al teléfono.

CALLE: De la Narvarte Oriente y en un punto en el que se está hipsterizando lo más. Oh, mi coloña, oh, se volverá otro de los corazones hipsters de la ciudad. Le doy 5 años para tumbarle a la Roma todos los créditos.  

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