jueves, mayo 07, 2015

El viaje

"El viaje, el viaje está donde tú quieras. Yo, a veces, quiero ser viaje", publiqué en Twitter. "¿El viaje de quién?", pensé. Como si hubiera el quién, los deseos del quién.

Me gusta saber que una de las características que tendría el quien, si hubiera, es que se procure y asista a terapia.

Porque si bien no hay un afrodisiaco más sutil y despiadado como lo es el intelecto, eso, justamente el intelecto, no representaría el subidón que representa si no fuera porque va acompañado de un cuidado y tratado emocional. Que, como dicen, ahí están en pie de guerra todos esos traumas de la infancia traicionándonos.

Fue cosa de recorrer 400 kilómetros y pico lejos de casa: así que fui y acomodé. Quizá a base de repeticiones que a nadie le interesan, pero acomodé, cerré el círculo y dejé el vicio de empezar de nuevo.

VIATGE: Que nunca pare. Que nunca cese. Que no se acabe la capacidad de sorprenderse tanto y demasiado como lo necesitaba tu alma medio muerta. Ser "Godi" mata el alma y la envenena, es lo nuevo de cierto. Así que la fuga, es la paz.















3 comentarios:

Martin el cetáceo cachalote dijo...

Me gustó eso de ser el viaje de alguien… y es cierto, hay algunos que nos llevan por periodos que son aburridos y sin sorpresas, sólo de tránsito, como sería tomar el 380 camino a la escuela… Pero hay otros que son frescos y divertidos, turbulentos, cómodos o voluntariamente llenos de reto. Buena metáfora, más interesante pensar en los viajes por los que has andado.

mariana m* dijo...

¡Ah! La viajadez. Y todo salió porque leí la anécdota de la infancia de un amigo, donde en un autocar les preguntaba el guía "y, el viaje, ¿dónde está el viaje?". Te recomiendo ese blog de una vuelta al mundo que hace este amigo, el Pere, y su chica en viajandos.com.

¡Abrazo!

pere rovira dijo...

gracias!