viernes, mayo 22, 2015

Días de exes voladores

El pasado, a veces, se hace presente de distintas formas. En mi caso, cabe destacar, me pone de los nervios sólo por la falta de costumbre. Al fin y al cabo el pasado está ahí, lejos, en otra época, en otros tiempos. Pero hablo de un pasado muy pasado que, de tan pasado, necesitas verlo, porque la verdadera relación es ahora con un recuerdo añejo, inexistente, intocable, irreal, si eso.

Así que es así: el pasado importa. Lo recordamos, quizá, más de lo necesario. Algunas veces volvemos a él. Lo buscamos. Otras, lo observamos de lejos, lidiamos con él, nos acompaña, pero es inofensivo. Muchas cosas es para cada uno de nosotros el pasado. Muchas.

Sé que el mío me pone de los nervios. Muy probablemente porque lo extraño. Si no como la forma que tuvo, sí como una sola parte: un día perdí a mi mejor amigo y no lo recuperé jamas. Y no saben cómo extraño a ese amigo, porque creo que éramos mejores amigos que amantes. Aunque lo amé con locura, lo dejé como eso, pero lo extraño como un importante pilar, como fortaleza, como aliento. Y da igual que chille todo lo que quiera, porque nunca estará. Y vaya buen amigo.

Como sea, rememoro porque hubo un acercamiento con la carne de su carne. Gracioso que estuviera tan cerca, aunque la madre se empeñara en llevársela lejos. Lo normal, supongo. Lo que tiene vivir en la Narvarte y tener lugares tan guays, como dirían. Lo que tiene esa parte de tenerse que encontrar con el pasado.

Este pasado es un pasado. Porque hay otro pasado, el reciente, también está muy lejos. Pero creería que hay quien no quiere enterarse. Y lo sufre y le duele. Yo, amablemente, le recomendaría dejar de sufrir y disfrutar su vida en pleno: yo estoy muy lejos de esa parte y la vida es demasiado corta como para sufrir en el camino mi existencia. Si yo ni estoy ahí.




MIRROW: Como espejitos, nos vamos reflejando. Malo cuando encontramos a alguien que nos re caga la madre por naca, fea, ridícula, mojigata y mosca muerta. Es aquí cuando recuerdo el "moscamuertismo" y me vomito casi encima de ello. Lo malo, lo tengo en el trabajo. Demasiado cerca para mi gusto. Pero hay de todo en la puñetera viña del señor, ¿no?

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