martes, mayo 26, 2015

Días de cristal


¿Cuál es tu forma de mirar hacia abajo y no sentir vértigo? Como cuando te topas gente que conoces, pero no le hablas, porque no te interesan. Gente de tu misma ciudad, que te cruzaste en otro continente,  quizá, y que alguna vez pasó por tu viejo departamento de adolescente y despotricó contra esa que ahora carga a una niña pequeña, esa que va acompañada por él y otros dos a comer carnitas cocinadas por un gringo. Gente hijaputa que te saluda como si fuera amiga tuya, de toda la vida, como si le diera gusto verte, pero nada más quiere joder, chingar. ¿Qué harías exactamente para evitar esa sudoración de más, esa mueca desencajada en tu cara que en silencio dice "vayan y chinguen a su reputísima madre"? ¿Cómo saldrías al paso? ¿Cómo saltarías este charco? La respuesta es mucha Vitamina B para lidiar con la mandíbula batiente. Mucha. 

HIEDRA: Ser correspondida en el amor y que lo que parece muerto pueda resucitar, dos incongruencias escuchadas en una letra de una canción de La Habitación Roja, mi soundtrack de los últimos tiempos. Porque #YOLO y porque ando claramente de Loopita.

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