miércoles, abril 29, 2015

Nini_a



Cuando niña soñaba despierta conmigo misma, pero en el futuro: invertí una gran cantidad de tiempo pensando cómo sería a los 23 y esa era la edad más lejana en mi vida que vislumbraba para mí a los 3 o 4 años. Sé que tenía alrededor de esta edad porque vivíamos aún en la Ciudad de México y eso era antes de 1981, fecha en la que mis padres decidieron que debíamos volar al ranchito amado –que constituye mi lugar de nacimiento–. Por las vueltas de la vida, si no es que un mal cálculo, mis padres fueron a pasar las navidades de 1976 a la casa de mis abuelos paternos, que si bien nacieron y crecieron en DF, emigraron para los adentros de la república un par de años antes. Cuando mi madre quiso regresar a su casa, no la dejaron tomar el automotor que la llevaría de regreso a México, Distrito Federal; entonces, por un error geográfico, me tocó ser tapatía. Siempre me sentí la menos tapatía de todas, cabe destacar, y me daba un poco de envidia que mis hermanos más chicos sí hubieran tenido la suerte de nacer defeños. Ahora mismo, de los tres, soy la que menos años ha vivido en Guadalajara y la que más tiempo ha acumulado residiendo en DF. Cosas de la vida.

El caso es que desde niña sueño despierta con infinidad de cosas. Ahora lo hago con cumplir 40 y seguir siendo mi propia mujer, mi propio hombre y esas locuras que provoca la terapia.

POC: La ninia Mariana sonriendo a la cámara que sostenía su padre. Me pregunto si el paisaje de atrás era el Ajusco o el Bosque de Tlalpan, pero yo creo que va a ser Colomos. La foto de la foto la tomó mi madre con su iPad. Benditos los tiempos que vivimos. Qué delicia haber sido esa niña-bala. Y yo que todavía no quiero engendrar a quien me hará ver mi suerte. Juar.

martes, abril 21, 2015

Bonito de primavera


La tarde tenía olor de atardecer bonito. Bonito de primavera. Con sus colores y sus vientos. O contoneos y alientos, que bien podrían ser lo mismo. Creo que es la primera de este tipo que me toca vivir desde hacía tres, cuando apenas llegué aquí. O, de nuevo y como es ya una costumbre de los últimos tiempos, ¿me parece que es todo bonito, bonito de primavera, porque estoy en otra parte muy distinta a donde estuve las primeras tres? Bien podría ser.

Para otra ocasión: narración pormenorizada y completa de los días de ayer en la pocilga en la que me tocó currar alguna vez no muy lejana. Pero luego, que nomás me acuerdo y me entra una pereza que te cagas.

PIC: Los invito a perderse en ella. Si desenfoco un poco la mirada alcanzo a ver a un french poodle y a un luchador de sumo al fondo. Piérdanse.

lunes, abril 13, 2015

La bendición de la ignorancia



Hace dos años, o más, que no revisaba esa bandeja oculta que guarda Facebook. Así que no me enteré de muchas, muchísimas cosas. Presta, respondí a los mensajes de la gente que sí me interesaba y me sigue interesando todavía. Hubo algunos mensajes que leí, pero no entendí, así que sólo pude agradecer a Mark Zuckerberg haberme protegido de esa forma, con la bendición de la ignorancia. Hubo otros más a los que entré, por decirlo de alguna forma, pero ya estaban borrados. 

Fin del comunicado.

ERASED: O no. Pero en este tono de lo que se va, lo que ni siquiera llega y, por ende, no existe, en este tono les voy a contar que a veces, en foto, me gusto más borrosa.