domingo, febrero 22, 2015

Todavía

No tengo empacho en aceptar que, muy de vez en cuando, puedo ser una hipócrita de mierda: voy por ahí quejándome hasta la inmundicia del puto DF. Que si su clima, que si su gente, que si las banquetas, que si el metro, que si está caro, que todo está lejos. Pero, bajita la mano, lo voy disfrutando. Y mucho. Sin problema alguno tomo un taxi y llego a Xochimilco si es necesario, o me subo al Metrobus en hora pico para llegar al centro, uno atestado de gente, y me paseo por ahí. Es entonces cuando toca hablar del clima: qué ricura, qué delicia este fresco que cae por las noches, porque me hace muy feliz. Aunque nunca le atine, aunque siempre ande cargando abrigo de más, está rico el clima. Así que ahí voy haciendo vida en DF. Muy a mi pesar. A veces sí quiero que me deje ir. Otras, me veo hecha una viejuna y todavía aquí. Como sea, una rica ciudad. Una en la que no hemos llorado demasiado. Todavía.



DOS: Y no porque no haya sucedido es que espero que pase. Lo que quiero es bailar. Voy a encontrar la manera de bailar.

2 comentarios:

Carlos Pancrazi dijo...

..pues que decir respecto a lo que escribes.. hubo un tiempo en Barcelona que comentaba casi el mismo estado de animo a unos amigos y respecto a bailar adopté una técnica que sigo disfrutando ahora: si Carlo no va a bailar al antro entonces que baile en casa (en pelotas solo u acompañado).
No ve nada de Hipocresía respecto tu actitud.. todo ciudadano metropolitano se queja y des pues disfruta de su entorno, somos libres de opinar según nuestros estados de ánimo cotidianos.. a bailar!!

mariana m* dijo...

¡Qué libre, Carlo! Qué libre y qué padre tener esa actitud. Y una, con tanto atavismo. ¡Salud!