miércoles, febrero 25, 2015

La posterapeútica levedad del ser



No es que me quite el sueño si la gente practica o no la conjugación de volver en el plural del presente de indicativo. Yo ya me compré una chamarra nueva, yo sigo cargando conmigo. 

Fueron dos hombres, ¡no!, tres, ¿quizá cuatro? Todos al mismo tiempo, consecutivos, aislados. Se me hace que fueron hasta cinco. Y no importa. Ya en sueño, vía telefónica, en otro pasillo. No importa. Todos tenían, tienen, bocas que alimentar. Bocas, labios. 

La adultez no es complicada, no. Pero estamos locos. No decimos la verdad y estamos locos. Y el monstruo aparece.

TREN: Iba con mi padre y alguien más volviendo de Figueres. Era casi la misma, pero como si el vagón se hubiera desbocado, me rompí, me disloqué, quedé hecha pedazos. La rehabilitación me trajo entera a esta otra parte de la vida. Neurosis recuperadas y todo. Juar.

domingo, febrero 22, 2015

Todavía

No tengo empacho en aceptar que, muy de vez en cuando, puedo ser una hipócrita de mierda: voy por ahí quejándome hasta la inmundicia del puto DF. Que si su clima, que si su gente, que si las banquetas, que si el metro, que si está caro, que todo está lejos. Pero, bajita la mano, lo voy disfrutando. Y mucho. Sin problema alguno tomo un taxi y llego a Xochimilco si es necesario, o me subo al Metrobus en hora pico para llegar al centro, uno atestado de gente, y me paseo por ahí. Es entonces cuando toca hablar del clima: qué ricura, qué delicia este fresco que cae por las noches, porque me hace muy feliz. Aunque nunca le atine, aunque siempre ande cargando abrigo de más, está rico el clima. Así que ahí voy haciendo vida en DF. Muy a mi pesar. A veces sí quiero que me deje ir. Otras, me veo hecha una viejuna y todavía aquí. Como sea, una rica ciudad. Una en la que no hemos llorado demasiado. Todavía.



DOS: Y no porque no haya sucedido es que espero que pase. Lo que quiero es bailar. Voy a encontrar la manera de bailar.

martes, febrero 10, 2015

Martes de terapia: un hombre

"Pero el hombre no es sino sombra", vislumbré. Creo que hasta vi la luz al final del túnel y, por supuesto, nada más pensarlo, me cagué de risa de mí misma. "Permitió desvanecerse hasta casi desaparecer. Es, en muchos sentidos, sobre todo en aquellos del deseo, la pasión, la lujuria. Dejó de ser en sendas como lo real, lo tangible. Se me escurría de las manos, hasta... Pues justo hasta desvanecerse y desaparecer", añadí. "Tengo una especial predilección por los hombres evasivos, ausentes. Me pongo muy malita de mi Electra", confesé. "Pues concéntrate en lo tuyo. El reto aquí es que te vuelques en ti misma, en esa sensación y la entiendas, ¿cuándo surge? ¿Por qué esa sensación en este momento? ¿Entendido?", colgó mi terapeuta del gancho de pendientes que me hace llevar a casa. Y ahí sí que me fui cargando esa última línea a casa. 


POKER_FACE: Mujer y solitaria que busca una espuma limpiadora, para "chainear" su vida, para que no se le pegue tanto polvo. Es que luego le causa estática.

lunes, febrero 09, 2015

La mentira, la verdad no dicha


Miento. Tanto o más que el resto de las personas. Miento aquí, miento allá. Pongo dientes a la dentadura más imperfecta, esa donde hasta sólo hace unos segundos no había sino unas rosadas encías algo hinchadas sin más. Camino el mundo, cuando en realidad estuve sentada en una oficina haciéndome vieja. Pinto bosques y recojo sus frutos para la cena. Y ahí se me iría la vida enumerando las mentiras o verdades no dichas. 

Dicen que en promedio cualquier ser humano miente hasta 5 y 10 veces en una conversación cualquiera. Y supongo que con muchas mentiras o verdades no dichas es que construimos relaciones, trayectorias, mitos. Pero a mí me dan igual las relaciones de los demás, sus trayectorias y sus mitos. 

Por regla propia, por creencia personal, no mentiría tanto cuando quiero construir un vínculo. No tanto. Sólo lo indispensable. En este tipo de casos, en lugar de mentir prefiero no decir la verdad, a menos que sea cuestión de vida o muerte. 

Así que, como verán, no soy fan de las mentiras, de los engaños, la injusticia o la crueldad. Pero bien sé que somos los más felices cuando no es de nuestro conocimiento algo que nos lastimaría muchísimo. 

Y hoy, de este lado del mundo, la cuestión es: no evites decir la verdad si luego, porque es inevitable a veces, va a ir a golpear a esa persona que intentabas proteger (¿de qué?, no sé), y el golpe, deja tú que la hunda en lo más profundo de sus cavernas, la herida sólo hará que corra de ti para salvar su vida y agradezca entonces que te quedas muy atrás.

FINITO: Porque infinito, no. Hace no mucho perdí uno de mis aretes favoritos de los últimos tiempos. Y no lo voy a tomar como augurio, no. Pero, ¡ah, jijo!, sí que duele.