viernes, noviembre 07, 2014

Llámenme comando

A vuelo de pájaro, el conteo indica que en los últimos 20 años he tenido 14 novios. Altos, flacos y castaños, los más; morenos, corpulentos y poco agraciados, los menos. El tema salió a flote por una pregunta proveniente de un colega del curro.

Esos son los novietes, nada más: flings, aventuras de veranos y escarceos de una sola noche dejé de contarlos. Perdí la cuenta hará 10 años. 

Los que saben, porque han vivido, dicen que yo, muy bien. Porque hay que probar para conocer nuevos mundos, ¿no? Los que se ponen malitos de su moral, podrán llamarme puta, entre otros motes, pero deberán morir también de envidia: si bien ha existido lo que denominamos "su momento incómodo" y muchos chascos en este tortuoso camino del revolcón, en general lo he pasado muy, pero que muy bien en la mayoría de los encuentros que he tenido a bien experimentar. Podría armarles una guía completa de "Cómo follar en tiempos modernos. El manual para chicas treintañeras del tercer mundo", por ejemplo. Pero también podría decirles que un buen amante, no es garantía de nada. Por más rico que la muevan, son otras las cuestiones que hacen funcionar a una relación. 

El caso es que llevo 14 intentos de lo mismo: en todos esa maldición llamada complejo de Electra, me ha partido la madre. Así que, si de confesiones vamos, hace un año decidí parar, porque ataques de ansiedad, insomnio y mucho estrés me mostraron que había llegado al límite. 

Me caga, porque amo echarme un buen polvo SIEMPRE, mucho más con alguien con quien la conexión resulta electrizante, pero ha sido sola que he encontrado un clímax personal y emocional de puta madre. La cuestión es: no me encanta coger por coger, pero ocupo aunque sea mi tacita semanal de sexo y, sola, es difícil pillarla. 

Como sea, llevo rato pensando que el 15 va a ser el bueno. Y más que pensarlo, es algo que siento. Desde hace semanas la sensación me repiquetea como una ligera cosquilla en la punta de los dedos. 

Bruja o no, ni tengo prisa ni se me parte el alma. 



PIC: Morada y tarde. Pero quien se toma su tiempo, cabe destacar, disfruta más. Disfrutemos. O algo. 


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