miércoles, noviembre 05, 2014

El inenarrable estado de las cosas



Tomó casi que el último aliento, antes de pasar página, de decirle "hola" a otra etapa. Luego pasaron algo así como 20 horas para recibir una llamada: allende la frontera seguirían la trayectoria de una pelota. Pensó en velas. No muy grandes velas. Velitas, nomás.

ELLA: Que soy yo. Que mira de ladito. 

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