lunes, septiembre 08, 2014

Poc a poc

Cargué una garrafa de agua algo así como cuadra y media. La meneaba para un lado, para el otro, para resistir el peso de los 10 litros. Y entonces apareció el pensamiento: ¿cuántas mujeres al verme cargar tremendo bulto no pensarán "mira, qué pendeja, en lugar de hacerse de un hombre para eso"? Me fui debatiendo, yo solita, entre eso de tener un hombre que me cargue las cosas, cuando yo soy el hombre y mujer de mi vida, si eso. Yo surto de agua para beber, cambio los focos que se funden, reparo los enchufes que se averían. Me coso los botones, me hago la cama y me llevo la ropa a la lavandería. Me cocino, si es el caso, o me llevo al restaurante para cumplir mis antojos. Me llevo la agenda. Soy mi hombre y mi mujer.

Tiene sus ventajas, digo yo, porque luego te cargan el agua, los bultos, pero te quieren gobernar la vida. Y vuelvo a los piensos sobre la jaula de oro, sobre mi mujer dormida, y pues no: a mí me falta hacer muchas cosas por mí o conmigo, como para meterme ahí. Sigo pensando en una vida compartida, pero no en el salto al vacío, en dejar las armas, en abandonarlo todo por las anclas de un castillo. Va a ser que no.

Eso pensaba.


POC: De a poco se consiguen cosas buenas. No sólo en una, adentro, sino afuera, con el resto. Paso a pasito logro encontrarme más encanchada. Mujer tranquila y segura, vale por dos. Y dos Marianas como yo, pues qué alegría y qué miedo. Pero alegría, sin duda. Juar.

1 comentario:

Raquel Rivas dijo...

Mujer independiente, felicidades!