martes, septiembre 09, 2014

Mucha muchacha



Los hechos se estampan en mi cara con esa contundente verdad: nada es para siempre. Si yo ya lo sé. Lo sé bien. Lo he sabido todo el tiempo. El tic-tac nos acompaña. Nos rompe o nos recarga de energía. Pero es así: empezar tiene su fin. Ahí nomás la vida y su constante cambio.

Y eso porque me enteré que un ex jefe mío tuvo que dejar su chamba. Nada confirmado aún, pero me lo dan por cierto, así que...

Yo me compré unas botas de agua para llegar a todas partes. Sobre todo a la terapia. La semana pasada me estuve empapando día sí, día no, y como que no tengo la lava-secadora de mis sueños aún, es un palo secar toda la ropa en el minúsculo espacio que es el baño de mi gran mansión. Aunque en realidad, no me da la gana echar a perder zapatos, como que no se dan en mata.

Unas botas nuevas para andar DF, mientras se nos muere Cerati de verdad o la Joan Rivers, o son otros quienes añoran estar en este lugar y uno sólo desea volver a vivir en ese otro. Así la vida y sus hechos sempiternos que nos recuerdan que es sólo por hoy que estamos aquí.

BLURB: Yendo o viniendo, aquí estamos. Que no dar señales de vida a veces es más por dar espacio que porque no estarnos pensando, reviviendo o saboreando eso que somos en conjunto a veces. ¿Eh?

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