lunes, julio 07, 2014

Mariana Hache


La víspera a este lunes fue cruel y despiadada: temía, sin necesidad alguna, porque no sabía con qué me iba a topar en mi nueva chamba. Pero, hay que ser sinceros, no hubo sino camaradería y cosas buenas, a pesar de ser la nueva y de no tener ni puta idea de muchos de los procesos. La cosa irá.

Y si extraño no es por pasarlo mal: no me gusta decir que extraño, cuando todo va y fluye y crece o, simplemente, gana significados y caminos, extensiones, ríos y mares. Sólo hacen falta más puentes, todo el tiempo puentes para ir y venir y deambular de allá para acá y viceversa. Para encontrar aún más. A veces creo que es un sueño: necesito tocar, aunque sepa que es verdad. Hedonista, al fin.

FLICK: Con la blusa de topos a cuesta. El otro día enuncié que esta era la etapa más feliz que había vivido en muchísimo tiempo y sin antidepresivos. O que me sentía de puta madre, como cuando tomaba antidepresivos, pero ahora es que no los llevo ni de coña. Algo me está pasando que, si lloro, es sólo de pura felicidad pura. 

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