domingo, julio 06, 2014

Domingo "celestial"

A) "Parece que se están casando", espetó la señorita. Pero la estampa de firmas no era sino lo más parecido a un divorcio. Cuando se está de novia, que te regalen un celular puede parecer la cosa más romántica del universo, pero cuando terminas y lo haces inmersa en las peores circuntancias –el zafarrancho ése que lleva gritos, golpes, reclamos y mucho dolor–, arreglar hasta un cambio de propietario de una línea telefónica puede ser lo más parecido a un dolor en el trasero. Pero al fin han sucedido las cosas.

B) Es domingo –el primero que paso sola después de muchos domingos de compañías divinas y diversas–, que es preámbulo al nuevo episodio laboral, así que todo se torna raruno: siento la emoción, la cosquilla de todo lo bueno que vendrá, pero también el miedo porque no conozco eso que está por comenzar. Y si bien tiene su encanto y ya no sufro los comienzos como antaño, la incertidumbre es algo que no suelo manejar de lo mejor, aunque intento aligerar el trance. "Todo va a estar bien", me repito y me lo creo un poco.

C) No me acostumbro a la temporada de lluvias, a que el verano no sea verano sino esa tormenta torrencial a punto de suceder y aguar todos tus planes, trayectos y desplazamientos. Si me encanta la lluvia, su olor, su encanto, pero no en DF, por favor. Aunque para qué me quejo, si ya no voy a a atravesar la ciudad para llegar a ningún lado por la tardes. Resiento el cambio: como que soy animal de costumbres.

FLACK: Me tendré que inventar algo bonito los domingos. Café a la tarde, cine, comidas. Algo para no sentir de repente tanta melancolía citadina. Melancolía de gran capital.

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