miércoles, julio 30, 2014

Datos inservibles

De un tiempo a esta parte he canalizado a la madre de mis obsesiones el lavado de manos: cuento, algunas veces, e imagino, otras, que he pasado al menos 20 segundos enjabonando mis manecitas santas. 

Y a nadie le sirve eso. Ni siquiera a mí, ya que basta abrir la boca en la calle para terminar con un sin fin de mierda inimaginable entrando a mis lindos interiores, por ejemplo.

QUIERO: Con lo mucho que he avanzado en la terapia, hoy vuelvo a constatar que estoy atravesando una luminosa etapa. A la suerte la sé, pero a esta claridad, a este aprendizaje de los últimos tiempos, estoy aprendiendo a saberlo, a sentirlo. La vida es buena.

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