domingo, mayo 11, 2014

Over and over and over ando over

Siento que llevo la mitad de la vida extrañando a mi mejor amigo que, cabe destacar, sólo fue mi mejor amigo porque quería ser justo algo más que eso (que, supongo, de eso se trata, ¿no?). Estoy harta de sentir ese hueco, esa falta, ese vacío. Cansada lo que sigue de pensar de tanto en tanto que si no terminamos juntos fue por mi culpa. Si bien deben existir por ahí versiones más, versiones menos de la historia, eso ya no debería estar sucediendo por lo menos aquí. ¿Cuántas veces me he querido desembarazar de todo esto? Harta, sí, hartísima. Bien que mal lo tengo ya más que masticado; no es cosa de preocuparse, tampoco, que de vez en cuando piense en todos esos patéticos hubiera. Es sólo que este finde tocaron chick flicks de esos de amor a distancia, de luchar por la relación y llevarla a buen término sea como sea. Y, ¿saben qué? Me duele mucho, porque desde entonces no he tenido otro mejor amigo. Creo que cerré mi corazón a ese tipo de vínculo. Duele demasiado perder algo tan bonito. ¡Mierda! Qué feo es no poder confiar. Me encantaría decir que quiero hacerlo, pero me da mucha pereza intentarlo y que me manden al trasto. O yo salir por piernas. O algo. Creo que voy a vender mi alma al diablo. Mi reino por encontrar un nuevo amigo que pueda ser el mejor amante y se enfile conmigo hacia el mismo rumbo. Quizá le eche ganitas a la misión. Después de todo, ¿qué podría perder? ¡Ah! Yo les puedo decir, pero entonces dirán que soy una pesimista. Juar.



CEJAS: Mis amigas dicen que las pinto demasiado. ¿Será?

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