lunes, mayo 19, 2014

La incompatibilidad, en otra parte


No suelo pasear mucho por la ciudad. Menos por el centro. Mi enorme burbuja y los ríos de gente no son compatibles. Esa incompatibilidad debería trasladarla a según que recuerdos. Como ese del día en que tuve que manejar un Clío azul marino, porque su dueño se lastimó un ojo y no podía ni abrirlo. Tuve que conducir hasta el oftalmólogo, luego a su trabajo y de regreso a mi casa. El auto se me apagó 10 mil veces: soy malísima manejando: no tengo mucha práctica ni auto ni ganas de ponerme, generalmente, detrás del volante. 

Como sea, lo recordamos con cariño. Aunque lo extrañamos casi de por vida: un mejor amigo, ¿dónde está? Esa comprensión, la conexión de puta madre, que ni hablar, porque te lee el gesto, porque te entiende, porque te quiere incondicionalmente. El sábado hablé de él y casi lloro. Extraño a ese amigo. Y tan, tán. Ya mucho recuerdo.


FLICK: La gentecita. Así de lejos, hasta los amo. Soy una viejaca en su punto, ésa que se cotiza sin querer, que lo sepan. En los últimos tiempos casi que no sé dónde está mi cabeza.

2 comentarios:

Sgt728 dijo...

A lo largo de tus post me han gustado tus fotografías, si es que son de tu autoría, ¿que cámara utilizas?

mariana m* dijo...

Uy. Me tarde años en responder, pero era una foto de iPhone. Quizá el 4S. En fin. Gracias por pasarte por aquí ;)