jueves, mayo 29, 2014

Flashback

No deja de pensar en la cama prestada: en esa que no es de ninguno de los dos. En la sábana rota, herida y sobreviviente de tantita pasión derbordada ahí, en ese terreno neutro que no los volverá a acunar, piensa. 

No suelta su nombre: dos sílabas que la acompañan desde hace días, quizá meses; que le entró por los ojos y, para qué se hace la loca, que presintió. Se lo imagino poquito tal y como se lo topó en esa cama prestada. Lo saboreó sin saber que resultaría ese conjunto de delicias, como si al haber sabido esperar, la vida la recompensara por ser paciente, algo tan desconocido para ella, se atreve a confesar. 

No quiere ni imaginar el siguiente encuentro: le resulta avasallador así, no más de pensarlo; tremendo y mayúsculo. Augura algo más que todos esos fuegos artificiales que se detonaron en esa, la sábana rota, sobre la cama prestada



GUIÑO: De una noche de sábado o de cualquier tarde de domingo en una primavera que más bien parece verano. Guiño al fin, se congratula ella. 

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