martes, abril 29, 2014

Como unos, como otros

Como ciclistas pendejos. Como peatones estúpidos. Como conductores hijos de puta. Como todos esos hemos sido. Cambiamos de perspectiva para olvidar que existe el otro. O, ¿me parece así, porque se trata del lugar en el que me encuentro ahora?

Yo he sido todos. Me he convertido en la más cruel al volante, la más intolerante, la más violenta. Pero si voy sobre el sillín de mi bicicleta, odio a todos los viandantes, a todos los que manejan un auto. Y al caminar mejor ni lo cuento: existen automovilistas que se han regresado a mirarme con odio porque los he llamado hijos de puta por cerrarme el paso.

Lo que podría entender es que el hambre está cabrona y todos corremos, perseguimos la chuleta. Y el fin justifica los medios: no importa que matemos al transeúnte, que gritemos a choferes, que odiemos al ciclista que se pasa el alto. O, ¿me equivoco?

Podría creer que es México. Que es aquí. Donde nos tocó vivir, como dicen.

Todavía se me ocurre a veces que hay que tener mucha baja autoestima para vivir en esta ciudad. O corazón de pollo, a estas alturas.

Pronto, la historia del viento y de Juárez.

PICS: ¿Qué sería de mi vida sin las fotos? Por cierto, qué pesadilla es traer faldas en esta ciudad. Te miran como si nunca hubieran visto una mujer con una puesta. Y sí, me canso de protegerme. Es bien desgastante a veces llevar tanta armadura de aquí para allá. En fin.



Old boy.


Caracol, caracolito. Y tan, tan.

martes, abril 22, 2014

Paciencia, esa gran desconocida


Supongo que no es raro pensar tanto en el futuro. Soñar despierta con todas las cosas que podrían suceder mañana, pasado, el mes que entra, dentro de 90 días. No es raro: es una actividad que practico más por supervivencia que por ser la más "planeadora" de las mujeres. 

Pero, como construyo sueños, los aplasto a cada paso. Y me muerdo los labios que a veces pinto de rojo y coloco mi dedo índice frente a ellos y hago eso que suelo hacer: llevarlo de un lado a otro negando así todos los futuros que ni existen ni existirán nunca.

Y es que no soy paciente para esperar que todos esos sueños tan personales e íntimos se vuelvan realidad. Soy la mujer más impaciente: quiero, si deseo, que todo suceda ya mismo y me invada el placer cuanto antes. Porque claro, todo eso que anhelo no es sino placer ad infinitum. Pasarla bien y seguirla pasando bien por el resto de los tiempos. Soy una puta hedonista irredenta.

Todo esto para contarles que la vida, esta pinche vida de mierda, me ha enseñado a punta de golpazos que hay que ser pacientes. Una, porque se siente bien bonito cuando llegan esos futuros deseados y se hacen realidad; dos, porque a la pinche vida de mierda le da la gana que así sea, y tres, porque no hay que estar pendejeando con futuros desconocidos, aunque soleados: hay que estar aquí y ahora viviendo el momento. Así que, salgo del armario de mis secretos y los ventilo un poco. En una de esas, paciente y todo, eso que anhelo se hace realidad.

FLORCITA: El DF está hecho aguas. Nos cargamos al planeta y ahora la temporada de lluvias llega desde abril. Yo me escapé poquito la semana pasada. Me escapé del granizo y del temblor. Pero sigo en DF. Sigo y seguiré. Y quiero, porque deseo. Así que paciente espero.

viernes, abril 18, 2014

Diálogos en confianza

¿Por qué le contamos a los amigos nuestros problemas? Personalmente creo que necesitamos vaciarnos y encontrar, quizá, un eco, aunque siempre está latente la posibilidad de toparnos con un halo de discrepancia. Pero, eso sí, por más que sea reina del bloqueo, maga del escapismo y princesa de la evasión, creo que hablando se entiende la gente. Siempre voy a apostar por hablar y comunicar para esclarecer el conflicto, si es que alcanzo a ver uno entre dos amigos. Yo misma aspiro al diálogo en todo momento, aunque reconozco que no es fácil. Cuando hablar con el otro sea lo más fácil y sencillo, entonces dejaré de pagarme la terapia. Es difícil, pues, esta vida en sociedad cuando se tienen tantas discapacidades emocionales. Muy difícil.

Aunque imposible, nada. 

UH: Hablemos. O gimamos. A veces, es mejor. Juar.


martes, abril 15, 2014

Presentimiento

Eso, que la paloma se peló. 



TAMUER: El frío más frío del universo. Una sola y eterna edad de hielo. 

martes, abril 08, 2014

Todo para qué


Todo el fin de semana con su nombre en la cabeza, porque casi me tropiezo con él el viernes por la mañana. Todas esas horas con la breve imagen de sus semblante casi recién despertado, entrecerrando los ojos por el sol de las 8:40 de la mañana. Todos mis pensamientos revolviendo de nuevo en la vieja historia que terminó a principios de 2010 con una cogida y un "no te hubieras regresado a Barcelona". Y todo para terminar el domingo con una obra de teatro donde repetían su nombre a diestra y siniestra; aquí, allá, acullá. No es el destino. Se llama tropiezo. Pero es uno para dejar del lado el miedo y creer que algo así, sí existe.

A_VOLAR: Cómo se me complicó la temperatura de sábado, de domingo; ya el lunes mandé a chingar todo a su madre. Todo. Yo no quiero una boda de blanco ni viajes a Paris ni oropel de mal gusto. Por acá eso no es consuetudinario, sino todo lo contrario.

martes, abril 01, 2014

De la lluvia y otras historias de esta tarde

Toda la tarde intentando escapar de la lluvia para nada, para que te alcanzara inminente. Tal y como sucede con el amor que, cuando te alcanza, te da el mazazo: vas y te enamoras, te mojas a huevo, gota a gota. Aunque no quieras, es así. 

Puñetera lluvia de mierda, que traes tanto bien a los cultivos, a los jardines marchitos; que revives tierras enteras, dando por ende de comer a tantos, hasta que lo inundas todo y nos carga la chingada, justo como hace el amor. El maravilloso amor.

A ver si logramos consolidar la práctica de no quejarnos tanto.  

LLUVIA: La queremos, deseamos, pero que no moje, no haga daño. Dejaremos de ser humanos, ¿verdad?