miércoles, marzo 26, 2014

Petaíta

Petada es poco. No quiero pensar en la edad, pero ciertamente no se puede vivir una noche de copas, una noche loca el fin de semana y querer estar fresca como lechuga la semana siguiente. Al menos yo, ya no puedo hacerlo con la mano en la cintura. Pero a veces me llamo Mariana Fiestas. Y otras, Mariana Responsabilidades. Así que medio el asunto y consigo apañármelas para hacer todo lo que me marca la agenda. Nomás son como mil cosas, unos veinte mil pendientillos, detalles todos del engranaje que es mi trabajo y que sería bien difícil explicar a grosso modo. Y a dormir, porque hay que madrugar.

ECLIPSE: De un Limantour a otro Limantour y no, no recomiendo a ninguna de las dos cocktelerías. La de la Roma por preparar el gin tonic de Hendrick's con pepino con ¡agua quina! No mamar, es sacrilegio puro. La de Polanche, porque tienen un servicio pésimo. Y pues yo, petaíta, pero no pendeja. No.


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