miércoles, enero 22, 2014

Fantasías inconclusas



Juguemos a los universos paralelos. Contemos fantasías, aunque sean inconclusas. Juguemos.

Pueden ser tan hermosas, como despiadadas. La mía, incluso, podría incluir desnudos y lenguaje inapropiado, pero la gracia está en contener.

Justo en el momento que –después de ir a comer juntos, tomar el café en mi nuevo departamento, de tirarnos al sol frente a la pantalla al aire libre de la Cineteca, de beber un tinto ya en tu casa– me insinúas que lo que sigue puede ser tú y yo en la cama, estiro el último trago, coloco la copa sobre la mesa, me pongo de pie y te digo "me tengo que ir, ya se me hizo tarde". Ante tus ojos de plato y mi sonrisa airosa, comienzan a brotar espinas de la mesa de madera, pero también del techo, de los libreros, de las ventanas y el piso. Crecen. No nos atraviesan, no nos hieren: sólo congelan la escena. Se erigen como la materialización del dolor de huevos que bien podrías estar experimentando. O algo.

SUGAR\WATER: En el más estricto sentido de la palabra y de los hechos, este vídeo nos tendría que recordar forzosamente al tipo flaco y desnalgado que se nos atravesó algo así como dos veces en la vida. Ahora, va a ser que me recuerda una charla sobre Gondry, además de los deseos propios del corazón.

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