jueves, enero 23, 2014

De la ridícula idea de no volver a verte


Hace poco más de un mes cerré mi ejemplar de Los enamoramientos de Javier Marías y decidí que no lo volvería a leer hasta que pasara la tormenta que ennegrecía mi cielo esos días, de manera que no me dieran ganas de llorar cada vez que avanzaba renglón abajo en cada página. Iba por el principio en realidad, pero no me estaba sentando nada bien estar leyendo sobre la muerte de un ser amado.

Antes de terminar el año, me pasé por el estudio de mi padre y vi un libro cuyo título me pareció por demás atrayente: La ridícula idea de no volver a verte, de Rosa Montero. "Es un interesante ejercicio de divulgación científica", me dijo mi progenitor, por lo que me sentí protegida de cualquier posible atentado a mi paz emocional. Y la verdad es que me cautivó el nombre del libro, así de fácil, fuera o no el más excelso caso de divulgación de la ciencia a manos de un literato. Yo, que soy una fácil para esos títulos desgarradores, decidí pedírselo prestado sin chistar, sólo para toparme con otro libro que me llena los ojos de lágrimas en plena calle, en el camión o en el metro: me lleva y me toma por completo. Me desnuda, me posee, me provoca, así que estoy en problemas.

Voy por la página 78 y me cuesta avanzar. No sólo me confronta porque habla de la pérdida del ser amado de una prominente Marie Curie, sino porque aborda esa problemática de ser mujer en este mundo y tener que enfrentarse a esa difícil disyuntiva de apechugar con el destino que nos han hilvanado en el alma –el de servir al otro que generalmente es el hombre–, que es ser sombra o a honrar a los padres por sobre todas las cosas. Como ya llevo rato intentando sumergirme en ese mundo que son mis traumas, leer eso me desarma un poco, así que por más que me encanten las palabras de la Montero, me duelen un poco si he de ser sincera.

Quién me manda ser tan pinche sensible.

MARIANELAFLORYCANELA: Un alto, un siga, un alto. Me pregunto si pasar de largo o estacionarme. ¿Qué tanto es tantito? ¿Qué tal una de talento por todas las que van de arena? En el fondo, muy en el fondo, siento que ahí hay algo muy bonito. Como sea.

3 comentarios:

*dyamantina* dijo...

Nos parecemos, a veces me da por elegir libros por el puro título, algunos me han dado gratas sorpresas y de otros me he arrepentido de haber gastado en tales embustes literarios.
Parece que fue buena tu elección, un libro que no nos mueve el alma o nos transforma, no sirve.
Abrazos y que sigan saliendo tus demonios.

mariana m* dijo...

Gracias hermosa Yuyuy. Yo, que ya te quiero tanto.

Mandarina Concupiscente dijo...

"Los enamoramientos" lo leí justo cuando me separé del papá de mi hijo y fue catártico, fue el primer libro que leí en mi nueva casa de "mamá soltera". El de la Montero me lo eché el año pasado y provocó estragos similares a los tuyos. También tuve qué hacer un paréntesis para concluir la lectura. Hace poco mi ex se llevó todos los libros que alguna vez compramos con la ilusa idea de armar una bibliotequita juntos y lloré por ellos durante todo un sábado.
Desde que empezó este año he estado leyendo cositas sin comprometerme con ningún libro en especial, creo que tengo miedo.

Un abrazote desde acá.