jueves, enero 30, 2014

Caprichornio


Ser Capricornio no es tan difícil como parece. Dicen que somos superficiales y vanos. Interesados a cual más. Los bienes materiales nos atraen como la miel a las moscas. Dicen.

De muy chica mis padres me explicaron que era una Capricornio con ascendente en Géminis. Nunca lo entendí. Por más que leía las descripciones de cómo era un Géminis, no me identificaba por ninguna parte. Tuvieron que pasar años para que un astrólogo y tarotista me dijera que en realidad mi ascendente era cáncer. Lo entendí todo, pero todo: mi eterna decantación por el drama, el sentimiento a flor de piel, yendo siempre con el corazón por delante. Y le agradecí mucho al buen hombre que me topé gracias a Shari en una convención esotérica en San Sebastián en el veranito de 2009. Debo confesar que de esa lectura no sólo obtuve mi ascendente correcto, también terminé por aceptar que un murciano rubio que me traía loquita no era para mí, ni yo para él, y pasé página. Bien gastados los 20 euracos que pagué. 

Para enero, la Susan Miller presagiaba que, si quería y lo buscaba, podría tocar en las puertas de mi ex inmediato para ver el qué. Y no toqué. No toqué porque me estoy sintiendo extrañamente bien sola. Y porque no tengo fuerzas ni disposición emocional para nada llamado relación o vínculo afectivo, compromiso y anexas. El folleteo, señores, ya es otra cosa bendito sea dios.

BAÑODEMUJERES: Desde ahí transmitimos a veces. Desde ahí las selfies a dos por uno. Qué cosa que siendo una chica tan guapa (juar), me encante tanto eso de vestir sudaderas, vaqueros, playeras y zapatillas deportivas tirándole a lo masculino. Lo cual me recuerda que alguien me dijo que me fuera con cuidado porque el yoga aflora la masculidad de la mujer. En fin. Amo mi sudadera nueva de H&M y qué.

2 comentarios:

P.S. y R.R. dijo...

Las sudaderas son muy sexies, no te preocupes. :)

mariana m* dijo...

Lo sé ;)