viernes, enero 31, 2014

El desarme


La burbuja a punto de explotar. 
Ella no se lo permite. Ni quebrarse o llorar.
¿Quién la contiene, quién la contendrá? 
Valerosa y fuerte, tras bambalinas se desarma.
Véanla caer. 
Ámenla al rabiar.

MUJERTATUADA: De los muchos lugares en donde podría aflojar el cuerpo, en el ideal, no pude hacerlo. Me contuve, me quedé quieta. Fingí no sentir un dolor de atrás tiempo. Pretendí que el último año no me pasó por encima como un terremoto brutal. Pero no los engañó, no. Ni a mí.

jueves, enero 30, 2014

Caprichornio


Ser Capricornio no es tan difícil como parece. Dicen que somos superficiales y vanos. Interesados a cual más. Los bienes materiales nos atraen como la miel a las moscas. Dicen.

De muy chica mis padres me explicaron que era una Capricornio con ascendente en Géminis. Nunca lo entendí. Por más que leía las descripciones de cómo era un Géminis, no me identificaba por ninguna parte. Tuvieron que pasar años para que un astrólogo y tarotista me dijera que en realidad mi ascendente era cáncer. Lo entendí todo, pero todo: mi eterna decantación por el drama, el sentimiento a flor de piel, yendo siempre con el corazón por delante. Y le agradecí mucho al buen hombre que me topé gracias a Shari en una convención esotérica en San Sebastián en el veranito de 2009. Debo confesar que de esa lectura no sólo obtuve mi ascendente correcto, también terminé por aceptar que un murciano rubio que me traía loquita no era para mí, ni yo para él, y pasé página. Bien gastados los 20 euracos que pagué. 

Para enero, la Susan Miller presagiaba que, si quería y lo buscaba, podría tocar en las puertas de mi ex inmediato para ver el qué. Y no toqué. No toqué porque me estoy sintiendo extrañamente bien sola. Y porque no tengo fuerzas ni disposición emocional para nada llamado relación o vínculo afectivo, compromiso y anexas. El folleteo, señores, ya es otra cosa bendito sea dios.

BAÑODEMUJERES: Desde ahí transmitimos a veces. Desde ahí las selfies a dos por uno. Qué cosa que siendo una chica tan guapa (juar), me encante tanto eso de vestir sudaderas, vaqueros, playeras y zapatillas deportivas tirándole a lo masculino. Lo cual me recuerda que alguien me dijo que me fuera con cuidado porque el yoga aflora la masculidad de la mujer. En fin. Amo mi sudadera nueva de H&M y qué.

miércoles, enero 29, 2014

Negación, el regreso


No engaño a nadie. Sólo a mí misma.

SELFIE: Ya me encantaría ser una entrenadora mala y castigar por el bajo rendimiento que han tenido mis pupilos. Ya te digo.

martes, enero 28, 2014

Semejante a culebrón microbiano, pero no igual

Ya no sé si fue en las pieles de Jack, en los jardines del Altillo, en el metro, en las afueras del Centro Urbano Presidente Alemán o en el mismísimo Primo Bacio, pero pillé un bicharraco de mierda que causó estragos en mi pantorrilla derecha. El pulgón maligno dejó un rosario de ronchas que no me dieron comezón a la primera de cambios, es decir, el jueves por la noche. Fue más bien hasta la noche del viernes que me percaté que la cosa iba a más: ya tenía una pantorrilla en en roncherío, pues.

Para el sábado en la mañana, dejé de tener tobillo. En lugar de torneadas piernas de tobillos delgados, como base, tenía algo así como una pata de elefante. Y quise llorar. No del dolor, sino de la abominación que miraban mis ojitos tiernos y achinados.

Hoy agradezco a dios, a la vida, que la hinchazón casi se haya ido y sólo me quedara una gangrena imaginaria dibujada en mi piel. De rascar, nada, porque a la que se me marque una de esas putas ronchas, ahora sí lloro y los maldigo a todos. A TO-DOS.

Y eso, señores, fue lo más trascendental de mi fin de semana. Ya no sé si reír, por tanta paz que alberga mi corazón, o llorar, por tan poca chicha que me estoy quedando pa' llorar. O algo. Y más bien: juar.


GANGRENA: Al editar la imagen recordé esas imágenes de bacterias y hongos que poblaban los libros de inmunología que aún viven en los libreros de la Casa Islas. No me impactaron como para ir a estudiar ciencias naturales. Creo que me asustaron y me hicieron optar por las sociales. Como sea, no tenía ni tengo las tripas pa' semejante culebrón microbiano. 

jueves, enero 23, 2014

De la ridícula idea de no volver a verte


Hace poco más de un mes cerré mi ejemplar de Los enamoramientos de Javier Marías y decidí que no lo volvería a leer hasta que pasara la tormenta que ennegrecía mi cielo esos días, de manera que no me dieran ganas de llorar cada vez que avanzaba renglón abajo en cada página. Iba por el principio en realidad, pero no me estaba sentando nada bien estar leyendo sobre la muerte de un ser amado.

Antes de terminar el año, me pasé por el estudio de mi padre y vi un libro cuyo título me pareció por demás atrayente: La ridícula idea de no volver a verte, de Rosa Montero. "Es un interesante ejercicio de divulgación científica", me dijo mi progenitor, por lo que me sentí protegida de cualquier posible atentado a mi paz emocional. Y la verdad es que me cautivó el nombre del libro, así de fácil, fuera o no el más excelso caso de divulgación de la ciencia a manos de un literato. Yo, que soy una fácil para esos títulos desgarradores, decidí pedírselo prestado sin chistar, sólo para toparme con otro libro que me llena los ojos de lágrimas en plena calle, en el camión o en el metro: me lleva y me toma por completo. Me desnuda, me posee, me provoca, así que estoy en problemas.

Voy por la página 78 y me cuesta avanzar. No sólo me confronta porque habla de la pérdida del ser amado de una prominente Marie Curie, sino porque aborda esa problemática de ser mujer en este mundo y tener que enfrentarse a esa difícil disyuntiva de apechugar con el destino que nos han hilvanado en el alma –el de servir al otro que generalmente es el hombre–, que es ser sombra o a honrar a los padres por sobre todas las cosas. Como ya llevo rato intentando sumergirme en ese mundo que son mis traumas, leer eso me desarma un poco, así que por más que me encanten las palabras de la Montero, me duelen un poco si he de ser sincera.

Quién me manda ser tan pinche sensible.

MARIANELAFLORYCANELA: Un alto, un siga, un alto. Me pregunto si pasar de largo o estacionarme. ¿Qué tanto es tantito? ¿Qué tal una de talento por todas las que van de arena? En el fondo, muy en el fondo, siento que ahí hay algo muy bonito. Como sea.

Pájaros

"Eran como pájaros envejecidos y oscuros, con las pechugas palpitantes de haber volado mucho en un trozo de cielo muy pequeño".

Nada, Carmen Laforet.

miércoles, enero 22, 2014

Fantasías inconclusas



Juguemos a los universos paralelos. Contemos fantasías, aunque sean inconclusas. Juguemos.

Pueden ser tan hermosas, como despiadadas. La mía, incluso, podría incluir desnudos y lenguaje inapropiado, pero la gracia está en contener.

Justo en el momento que –después de ir a comer juntos, tomar el café en mi nuevo departamento, de tirarnos al sol frente a la pantalla al aire libre de la Cineteca, de beber un tinto ya en tu casa– me insinúas que lo que sigue puede ser tú y yo en la cama, estiro el último trago, coloco la copa sobre la mesa, me pongo de pie y te digo "me tengo que ir, ya se me hizo tarde". Ante tus ojos de plato y mi sonrisa airosa, comienzan a brotar espinas de la mesa de madera, pero también del techo, de los libreros, de las ventanas y el piso. Crecen. No nos atraviesan, no nos hieren: sólo congelan la escena. Se erigen como la materialización del dolor de huevos que bien podrías estar experimentando. O algo.

SUGAR\WATER: En el más estricto sentido de la palabra y de los hechos, este vídeo nos tendría que recordar forzosamente al tipo flaco y desnalgado que se nos atravesó algo así como dos veces en la vida. Ahora, va a ser que me recuerda una charla sobre Gondry, además de los deseos propios del corazón.

martes, enero 21, 2014

Verdades y mentiras, quincuagésima parte

Verdad: ya no podría vivir en una ciudad en donde no haya metro. Lo que se derive de esto, será lo que tenga que ser.

Y contra una verdad, muchas mentiras que me digo cuando me empeño en aparentar que hasta aquí, todo va bien. Me empeño en que apenas se vean las cuarteadas nacerme en la cara. No me permito llorar en los brazos de mi madre, de mi hermana. Sólo quiero ser lo más parecido a una dama de hierro. 

Mentira: he dejado de erigir mil y un fantasías al rededor de algo que no va a ocurrir, porque en el fondo de mi corazón sigue ocurriendo.

Demasiadas voces se agolpan en contra de una más de mis bellas contradicciones, de mi negación, mi obcecada necedad. Todavía no las quiero escuchar. Y miren que la vida me está poniendo pruebas.

SOSLAYO: El que deseo, para ser ligera, para ser mía. Tengo la sospecha de que llevo demasiado tiempo haciendo y deseando lo que los demás quieren para mí; trazando y planeando una vida que he creído es la que les debo a ellos. Puñeteras sospechas de la infelicidad. Pero de santa, ni un pelo. A ver si lo voy aceptando de una vez.

viernes, enero 17, 2014

No te extraño, no


Amas hasta que dejas de hacerlo. Ríes hasta que rompes en lágrimas. O algo.

Hoy extrañé demasiado, pero, en lugar de llorar, ahogué el sentimiento en un malísimo English Breakfast del Starbucks y di de regalo muffins para el desayuno.

Debe ser la luna y el premenstrual, porque no, no te extraño cuando lo hago.

REGINA: Ando muy así. No me empalaga tanto y hasta me anima. Cosas de los 37.

lunes, enero 13, 2014

Cotidianas


Mañana a las 8:30 am tengo que estar en un hotel por Metro Auditorio para escuchar a vario conferencista de Facebook y anexas. Voy a tener que luchar con muchas mujeres rabiosas que tienen que llegar a trabajar por allá. Cosas de la sobrepoblación del DF. Así que me compré un panecito para desayunarme antes e ir bien pilas, porque lo voy a pasar mal. Dejaré de ser un quejosiraptor.

B/N: Con mis ojitos achinados y mi corazón enjuto le pido a la vida que no se olvide de mi. Que no quiero caer en las redes de la fluoxetina y anexas. No quiero.

martes, enero 07, 2014

Mucho mejor que 36

Una noche como hoy, pero de hace 10 años me encontraba en una de las salas de proyecciones del Cinépolis Centro Magno. Daban Mystic River, de Clint Eastwood. Una de crímenes, policías y matones. Un drama al más puro estilo eastwoodiano. Recuerdo todo esto porque mi entonces respectivo en turno se acercó para darme un beso, felicitarme en punto de las 00:00 horas del 8 de enero del 2004 y preguntarme: "¿qué se siente cumplir 27?", a lo que no pude sino responder con un "mucho mejor que 26". La idea, en ese momento, era que podía cerrar a piedra y lodo una etapa difícil y poco placentera. La idea hoy es la satisfacción de acumular más experiencia de vida.

En aquel tiempo mi equilibrio emocional distaba mucho de experimentar justo eso, ecuanimidad, mesura o sensatez: era una boruca de sentimientos en plena efervescencia y protagonizaba mi enésimo teledrama personal de desamor barato. La experiencia dista en algunos puntos de los fuegos artificiales que quemé durante el último año, pero hay un denominador común y es el desgaste interno que llevo a cuestas. En aquel entonces ese caos originó que saliera huyendo a Barcelona para estar allá demasiado tiempo, que agradezco mucho como sea, pero la idea es que no iba a ser así. 

El año pasado no salí huyendo. Este año que comienza tampoco lo hice. Me salvé como pude y permanecí para comprender qué sucedía, por qué estaba explotándome todo. Ya soy de las que se queda, se salva y no sale corriendo como novia fugitiva o como fusil de su propia causa. Y si bien me gustan esas diferencias, todavía hay muchas cosas que me gustaría modificar y hacer aún mejor. Con todo, voy tranquila por la vida. Estoy feliz, me siento excelsa por haber podido vivir todo eso, por tener a tantas personas en mi vida que me significan tantas cosas y me hacen sentir viva de una u otra forma. Soy una cursi que en esta ocasión va a agradecer a la vida tanto y tanto.

Y hoy estoy aquí y aquí me voy a quedar. Conmigo. Y aquí.

AÑO: Imágenes que estos últimos 12 meses capturaron mucho. Hoy 37 se sienten mejor que 36.















lunes, enero 06, 2014

La paz está con nosotros


Encontramos la paz desarmada en un rincón. Reunimos las piezas con sumo cuidado. No nos quedó tan mal. Lleva poco más de 15 días sirviéndonos de abrigo invernal, de cubierta contra las tonteras y los desmanes de los otros, que a veces nos importan tanto.

Viva la paz.

POC: Una vieja foto de la nueva Mariana. De nueva sólo tiene las bragas y, cabe destacar, una actitud mucho más cálida. Gracias al calor de hogar se derritieron esos témpanos que nos la estaban medio matando. Ha sabido sacar fuerza de flaqueza. ¡Jabata!