miércoles, noviembre 20, 2013

El tatuador

El tatuador llega tarde y viste de traje, uno gris. Lleva camisa blanca y corbata a rayas: blancas y negras, en diagonal. Pero no es un tatuador, es un dentista y comienza a sacarme muelas sin ton, ni son. Me duele, grito, pero las pinzas sofocan mi lengua. Pasé de ser la valiente que acude a su tatuador más cercano a ser la presa, la víctima. Cautiva a placer, sometida por un mercenario que engaña a sus víctimas. ¡Oh! ¡Pero si todo es un sueño! 


PIC: Hace falta cambiar de aires, espabilar y sacar a pasear la creatividad empolvada. 

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