jueves, noviembre 14, 2013

El frío más frío


El chef era de los que le pedían que se desnudara en la cocina, cuando ya todos habían abandonado el lugar de trabajo. Era el que llevaba los cuchillos ahí, así que más le valía irse deshaciendo de cada prenda, hasta quedar sólo en tacones.

Si no hubiera caído el termómetro hasta los 9 centígrados, quizá sus pezones no estarían la mar de erectos y ansiosos porque, con el filo de la herramienta de trabajo de su respectivo en turno, los bendijera antes de echar a comer y a babear.

Era una chica decente que no amaba ser penetrada en una barra de cocina, pero se lo permitiría sólo porque el pulpo que le arrojó crudo cuerpo abajo, era uno de sus mariscos favoritos. Pulpo con arroz de Valencia. 

Las viscocidades marcaron el final. El chef cortó cartucho a uno de los dos últimos condones que le quedaban de su última relación. Ella alzó al pulpo en hombros. Se sintió reina y señora.

JUGO: El tuyo. El suyo. Qué ganas de quedarse adentro y dejar de sentir según qué cosas. Salir para, después, poder sentir según qué otras. O algo.

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