miércoles, noviembre 20, 2013

El tatuador

El tatuador llega tarde y viste de traje, uno gris. Lleva camisa blanca y corbata a rayas: blancas y negras, en diagonal. Pero no es un tatuador, es un dentista y comienza a sacarme muelas sin ton, ni son. Me duele, grito, pero las pinzas sofocan mi lengua. Pasé de ser la valiente que acude a su tatuador más cercano a ser la presa, la víctima. Cautiva a placer, sometida por un mercenario que engaña a sus víctimas. ¡Oh! ¡Pero si todo es un sueño! 


PIC: Hace falta cambiar de aires, espabilar y sacar a pasear la creatividad empolvada. 

jueves, noviembre 14, 2013

El frío más frío


El chef era de los que le pedían que se desnudara en la cocina, cuando ya todos habían abandonado el lugar de trabajo. Era el que llevaba los cuchillos ahí, así que más le valía irse deshaciendo de cada prenda, hasta quedar sólo en tacones.

Si no hubiera caído el termómetro hasta los 9 centígrados, quizá sus pezones no estarían la mar de erectos y ansiosos porque, con el filo de la herramienta de trabajo de su respectivo en turno, los bendijera antes de echar a comer y a babear.

Era una chica decente que no amaba ser penetrada en una barra de cocina, pero se lo permitiría sólo porque el pulpo que le arrojó crudo cuerpo abajo, era uno de sus mariscos favoritos. Pulpo con arroz de Valencia. 

Las viscocidades marcaron el final. El chef cortó cartucho a uno de los dos últimos condones que le quedaban de su última relación. Ella alzó al pulpo en hombros. Se sintió reina y señora.

JUGO: El tuyo. El suyo. Qué ganas de quedarse adentro y dejar de sentir según qué cosas. Salir para, después, poder sentir según qué otras. O algo.

viernes, noviembre 08, 2013

Laura no está, Laura se fue



La vi secarse. Poquito a poco. La vi casi desaparecer. No pude contenerla. No pude amarla enorme. Me declaro un fracaso: sólo pude sino enojarme, porque las cosas no estaban siendo como yo quería. Porque Laura no se abría para mi. Aún hoy día es ese arcón que bajo llave guarda los secretos más mundanos. 

Laura y yo nos apretamos los botones. Enredados, punto por punto, nuestros patrones nos llevaron al lugar al que, por lo menos yo, nunca quise ir. Mi ceguera propia, confieso, me impidió comprender que no íbamos a ningún otro lado. No íbamos. Punto.

CIEGASORDAMUDA: No las tengo todas conmigo. No soy perfecta y no me lo perdono. Corro con las tijeras en las manos para encajármelas una y otra vez. No me perdono. Y cada quien sabe su cuento. En público y en privado: lo siento.

jueves, noviembre 07, 2013

La historia de Laura


Cientos de sandwiches de crema de cacahuate con mermelada de fresa y una tonelada de coca cola light. Sólo por el puro gusto de olvidarla. De borrar su sabor de mi recuerdo. Para entonces poder dejar de escribir en infinitivo y conjugar todos mis verbos otra vez. Se tratará del exorcismo más grande. Épico. Universal. Laura se irá con todos mis muertos para quedarse atrás, lejos. En algo que llamaré pasado. Junto con todo su viento frío. 

Y, ¿quién se acordará de Laura entonces? Tengo una idea. Porque fue irremediable, pero no era lo deseado.

PANTALÓN: Edificios de la gran ciudad. Estoy tan acostumbrada a ella. No puedo evitar preguntarme, ¿cuánto más? 

miércoles, noviembre 06, 2013

Empezar por el principio


El final

Desayunar una rebanada de pan tostado embarrada de sinsabor. Dormir, no soñar. Ir por la vida a ciegas. Pensar en si echar o no el volado. Pedir esquina para bajar y recuperar la cabeza, la vida, el alma.

Luego, emerger de los escombros. Salir con vida del temblor enorme y agradecer la oportunidad. Una más. 

El principio que es final

La felicidad se fue. Pero, si he de empezar por el principio, he de decir que me enamoró como hace mucho nadie lo hacía. En parte por su franqueza, también por su parquedad o por esa labia tan sabrosa y rebuscada. Más que las risas, sus sonrisas. Sus denuedos salvajes y silentes. Arrebatos de noche, rumores de día. Hay a quien no te lo encuentras de a dos por la vida. Y se quitó, aplastado por todas mis expectativas e ignorancia. Mis inseguridades y quebrantos. Y por sabrá dios quién sabe qué más se quitó. Al hacerlo me permitió ver sólo una vez más que es imposible sostener un algo de dos si yo estoy en negación profunda de todo lo que soy. 

El dolor está en el cuerpo. También en otras partes del ser.

Entre mi negación y el dolor brotante, no sé bien a bien que está pasando. Así que inserte aquí el principio del texto, amable lector, que es el final.

CORAZÓNCORAZÓN: Rojos. Encendidos. Hechos recuerdo en mi cabeza.