jueves, octubre 31, 2013

La república independiente de Mariana


Las clases de los martes y jueves en yoga las da un maestro que no va por ahí tocando a los alumnos o alumnas. Se limita a dar instrucciones. Muy precisas. Me pone a sudar la gota gorda y hoy, especialmente, me hizo llorar. 

Mientras explicaba que la postura que hacíamos era para exprimir el ego, el que nos eleva por encima de los demás o que nos hace sentir pulgas a veces, mientras nos exigía ir más lejos con la torsión y continuaba diciendo que sacáramos toda esa energía que se nos agolpaba en el centro, sentí el llanto brotar.

Supongo que tuvo qué ver con el fin de octubre y que se están cerrando muchos ciclos que sentí ganas de chillar, porque si bien con ello nace la oportunidad de abrir nuevos caminos, de intentarlo una vez más, otra vez, hacerlo distinto, diferente, aprender, cambiar, un final es un final siempre. 

Lo bueno es poder empezar de nuevo. Y yo, yo lo voy a intentar con todas mis ganas. 

Amo esa clase. Amo erigir sonrisas mientras voy corriendo, tarde como siempre; durante la clase, cuando el maestro nos pide ir más lejos, más alto, más fuerte, y al terminar, aunque tenga que tomar un trolebus y un metro para volver a casa. Me vale todo la pena. 

AFTERLIFE: Eso que hay después, eso es lo que vamos a buscar ahora. El nuevo principio. La reinvención. Ven conmigo. Ven.

miércoles, octubre 23, 2013

A de a.s.a.l.a.r.i.a.d.o


"La tensión es un fenómeno fisiológico con el que el organismo se adapta a una agresión de cualquier tipo. En los animales, constituye una reacción de supervivencia. Ante una agresión, pueden elegir ante la huida y el combate. El asalariado no tiene la posibilidad de elegir. Su organismo, igual que el del animal, reacciona en tres fases sucesivas: alerta, resistencia y agotamiento. Sin embargo, el fenómeno fisiológico pierde su primer sentido de preparación física y se convierte en un fenómeno de adaptación social y psicológica. A los asalariados, se les pide que trabajen mucho y deprisa, y que sean polivalentes. Unos médicos laborales de Bourg-en-Bresse, en su informe anual de 1996, realizaron un análisis de las consecuencias de la flexibilidad a la que habían tenido que adaptarse unos empleados del matadero: 'Sin duda', escriben, 'este sector de actividad padece una penuria económica difícil de sobrellevar, pero, al observarlo de cerca, en algunos mataderos se advierte un exceso en relación con las presiones "habituales" en términos de trabajar más rápido, con horario desmedidos e inusuales y, cada vez más, bajo una falta de consideración inaudita'. La tensión laboral afecta negativamente a la salud de las personas y genera un costo económico que todavía no se ha evaluado con exactitud en Francia. A este tipo de tensión, también llamado estrés, no se le reconoce ni como una enfermedad profesional ni como un motivo directo de baja. Sin embargo, los médicos laborales y los psiquiatras han advertido un aumento de los transtornos psicosomáticos y del consumo de alcohol y de psicotrópicos que está directamente relacionado con la fuerte presión del trabajo".

Marie-France Hirigoyen, "El acoso moral. El maltrato psicológico en la vida cotidiana". Paidós. 1998. P. 69.

PEZ: De aquellos días que hoy extraño, porque me parece que aunque allá la crisis les rompe las narices a algunos (y que por eso yo me regresé), hay una paz que acá no encuentro. Como sea, paz o no paz, ¿a dónde va uno que no se vaya a encontrar con uno mismo? Y esa es la premisa. Uno mismo y uno mismo. Acá, una misma con una misma en el camino de encontrarse y no morir en el intento. Hoy vi un chick flick, Salmon Fishing in the Yemen, y sólo podía pensar en cómo hay abusos laborales a cada segundo en todo el mundo, pero que tampoco es imposible encontrar la justicia divina en la vida. Cosas de chick flicks, pues.

martes, octubre 22, 2013

Semper vehemente


El 2013 fue el año en el que dejé de teñirme el cabello para que afloraran mis hermosas canas. También, el año en el que desee con más fuerza tener un hijo y en el que dejé de beber cerveza con la vehemencia de otros tiempos.

Ha recibido una revolución interna, en la que estoy comprendiendo, quizá un poco a punta de palos, que no son los demás, sino yo la que tiene que cargar entera con esta humanidad que soy, en todos los sentidos. Algo bueno saldrá de esto, aunque no me encanta que me manden tanto al carajo: por la mirilla de la puerta alcanzo a ver que gracias a que la cierran, es que voy a aprender por fin.

El año de ver cada vez más de Mariana en la pared, desnuda, con todo por hacer. Sólo falta el movimiento. Y volverme loca de pasión por lo que hago. No es tanto, o ¿si?

JET'AIME: Pilar detrás de una litografía de la extinta galería CMVTV. Las calles de Barcelona y su relajado, pero cosmopolita, estilo de vida. Las bambas raídas, pero el alma contenta. Sin tantos tapujos ni apariencias que llevar a cuestas. Extraño esa calma chicha de ser quien quieras ser. Como esa mujer atrapada en cuerpo de hombre atrapado en cuerpo de mujer. Yo, el eterno conflicto.

martes, octubre 15, 2013

Iluminaciones


Meses pensando en qué quería decir con aquello de que tuvo que recuperar su cuerpo. Pero, visto lo visto, creo que estoy entendiendo de qué hablaba.

Y tengo miedo.

CRÍPTICO: Aunque bastante claridoso. Como la gente en su actuar. Dice tanto o más que todo lo que habla. Así las cosas en la viña del señor.

domingo, octubre 13, 2013

Yo no nací para amar

Cuando regresé a México y decidí quedarme a vivir en el DF nunca imaginé que iba a ser todo lo más infeliz, en el aspecto laboral, de lo que había sido antes en mi vida. Volvía después de un destierro voluntario de 6 años y pensaba, ilusa yo, que iba a encontrar una digna retribución de la vida, luego de haber currado casi de lo que fuera en Barcelona, y que las satisfacciones a nivel profesional iban a enderezar el maltrecho curso que mi currículum había tomado. Pensaba que en mi estatus de mexicana, en mi país iba a encontrar un cauce digno y que sería capaz de gozar de derechos laborales a los cuales renuncié cuando me convertí en una inmigrante. Pero nunca fui tan ingenua. Volví a México para padecer la gran injusticia de tener que firmar tu renuncia al tiempo que firmas tu contrato y de ahí pa'l real.

Dicen que lo que pasa es que llevo toda una vida desempeñando cargos para los que no estoy hecha. Algo así he sospechado desde un principio, cuando he querido formar sindicatos y asociaciones para luchar por sueldos dignos, por condiciones gratas para los trabajadores. No entiendo eso de que los patrones quieran que rindas un 110% cuando te pagan una miseria y las condiciones en la oficina sean cuasi deplorables, como que se trata de espacios cerrados, sin ventanas, con unos baños que dan miedo, con un área comedor para los empleados que emula una choza a punto de desvencijarse o equipos de cómputo miserablemente lentos.

También dicen que soy demasiado exigente, que no valoro el trabajo que dios me dio y que tantos no tienen, situación que me recuerda eso que he pensando ya varias veces, y es que vivir y trabajar en el DF, en algunos casos, es tener la autoestima muy, pero que muy baja.

Y no sé de quién sea la culpa: de los trabajadores que por 3 pesos te hacen la chamba con tal de tener chamba; del gobierno chambón; de las empresas, porque pueden explotarte. Como sea, estoy a una de hacerme taquera si es que así sí me sale pa'l chivo y pa'horrar. Porque si voy a una entrevista más en la que me digan que tengo currículum de senior, pero que nomás me pueden pagar de junior, me doy un tiro.

Eso o lo dejo todo por la escritura. Y medio curro sin alma ni espíritu sólo para comer. Porque es verdad: no estoy hecha para trabajar en una gris oficina, rodeada de grises empleados. 

SUNSHINE: Encuéntrame. Ahí. Donde alguna vez. Donde era "hermosísima Mariana por las mañanas". Ahí. Encuéntrame.

miércoles, octubre 09, 2013

Punto de quiebra



Soy de esas personas que pueden llegar a colapsar después de aguantar mucha presión, demasiado estrés. Me da por quebrarme emocionalmente y manifestar físicamente ese malestar. Somatizo, como uno más de los signos de mi imperfección.

El otro día casi me desmayo en la clínica veterinaria, mientras explicaban que Jack es un perro adulto y que se debe poner atención a sus articulaciones por aquello de que el líquido sinovial se va acabando. En mi cabeza las imágenes de huesos chocando uno contra otro me evocaron a mi abuela y sus dañadas articulaciones. Me remitieron a células, a sangre, a tejido vivo, y yo no soy buena para sobrellevar ese tipo de información. Así que sentí como si el mundo se me fuera a caer encina, mi corazón palpitó rápido, rápido, un peso enorme me hacía desear sentarme en el piso, pero al mismo tiempo unas ganas locas de llorar me invadieron.

Alcancé a dar voces de mi estado. Sentí que me puse palidísima. Me socorrieron. En teoría se me bajó la presión. Cosas que no pasan todos los días.

En realidad estaba en la cima del mucho estrés. Toca sentarse a analizar por qué llegué ahí. Porque estuve a punto de romperme. Y necesito saber qué me está pasando que estoy yendo a ese lugar. Por quién, por qué. No es normal, no me pasaba en unos 13 años. No me sucedió durante mi estancia en Barcelona ni en la peor de mis depresiones. Toca. Me toca.

JACKJACK: Dicen que soy su mamá. A mí no me importa la denominación, pero siento algo por él que no había sentido antes. Quizá sólo es que la novedad de los sentimientos me rebasa, me supera. La miedosa de los cojones por antonomasia. 

martes, octubre 08, 2013

La queja, la flojera, el cambio


La queja gira en torno a la gran ciudad. Pero la que está descompuesta y raída no es sólo ella. Será que me hago el extreme make over intelectual que tanto necesito y dejo la flojera de lado, para volver a creer en los libros otra vez. 

Sépanse que la tormenta que me sepultó en este marasmo mental la originé yo misma, sin saber, sin querer, lo cual no me exime de nada. 

Decir que no sé cómo salir de aquí, tampoco me llevará a ninguna parte. No voy a mentir si digo "hoy voy a cambiar". Pero tampoco si doy los primeros pasos.

PARQUE: Si no está tan mal vivir acá. Es sólo el recipiente, la masa, la materia, el espíritu cansado, el alma seca. O algo.

Desazón


Es mutua. Y llegó hace rato ya.

VISIÓNPERIFÉRICA: Me encantaría obviar tantas cosas, pero va a ser que no. Aunque en realidad lo que me encantaría ahora mismo sería encontrar. Encontrarme en tus ojos. ¿Alguna vez estuve ahí?

domingo, octubre 06, 2013

Experiencias



La respiración de Manuel cuando se está quedando dormido. Los ronquidos de Jack cuando lo acaricias detrás de las orejas.

BRAGAS: Que se rompen. Que esperan.