martes, septiembre 17, 2013

Los apegos

Eso de viajar madrugadas en un autobus, de despertar quizá antes de lo previsto y creer que lo que verás es justo la ciudad que abandonaste: eso me pasa seguido. "Tendrá qué ver con los apegos", pienso para mis adentros. Y, ¿por qué con los puñeteros apegos? Porque en el ranchito amado sí tengo más de dos amigas a quienes recurrir para hablar cuando el engrudo se me hace bolas. Porque ahí están mis padres, mi hermano, mi sobrina. Porque esas calles de allá las viví, las patee y recorrí mientras crecía, mientras formaba mi visión del mundo. Será por eso, quizá.

La cosa es que luego me pasa lo que a los desterrados, según dicen, que ya no pueden volver para vivir en esa ciudad. Porque me quedaría chica. O, simplemente, no me quedaría. 

Es la mar de raro ir llegando al DF y, con esa pesada bruma que es despertar al filo de las 5 am, pensar que estoy de vuelta en GDL. Me toma unos segundos entender que es Cuauhtémoc y no Mariano Otero la avenida sobre la que vamos circulando.

...

Los apegos. Ese derrotero. O, ¿será destino? ¿Ambos? Unos, porque fueron los que nos tocaron; otros, porque los elegimos. Yo, estoy eligiendo. Hace mucho que no elegía. 

...

Nos hirieron al Jack. Fue presa de las dentelladas de un perro más grande, más fuerte y violento. Nos lo lastimaron y sentí algo que desde la operación de mi madre, hace 8 años, no sentía. Una extraña mezcla de preocupación y desconcierto ante el dolor que siente el otro, ése que amas. Los apegos, que le dicen.

...

Y el fin del apegos, ¿no es acaso estar en un camino en el que vas a aprender? De ti, del otro, de la experiencia completa. Hay quien elige estar solo. Hay quien elige estar acompañado y hacerse pendejo. Hay quien entiende que una relación es tarea compleja y exigente, porque no es para controlar y sentir bonito. Hay de todo en esto del puñetero apego, según mi entender.


LA_FÓ: Y así, iluminada, es como me gustaría permanecer. Lástima que, como humana, no pueda ser sino lo que sigue de cambiante. Como sea, firmo y valido eso de que me convertí en una celosa de mierda porque vengo de donde vengo. Aunque yo no era así. No tan así. No voy a decir que estamos cerrados por remodelación, pero algo hay de eso. Pero con o sin las inseguridades disparadas al 1000%, no crean que me hacen pendeja. Eso, pos va a ser que no.

No hay comentarios.: