jueves, julio 11, 2013

Instantáneas del asueto


Haces la maleta y la llenas de ilusiones. Esta vez, la que va más lejos es la que está relacionada con la posibilidad de hacer una vacación que resulte cuasi eterna y paradisíaca. Entonces, se aparecen los mosquitos y los compañeros de viaje en su máxima expresión: Sólo quieres volver a casa.

Son días sin rutina. Días que se escriben solos y se rigen por la ausencia de un reloj. El reloj es el cuerpo que manda comer, dormir o beber o callar y leer o hablar y dar caladas al cigarrillo. 

Ves cuerpos, escuchas historias. Algunos cuerpos cuentan la suya propia. 

Te rindes ante la majestuosidad de la naturaleza. Sucumbes ante sus encantos. Llegas a creer que no necesitarás más las delicias de la urbe. Pero es un hechizo temporal. Y no importa, es hermoso.

Vuelves a casa y bastará un día de rutina para que te hormiguee el estrés en el cuerpo. Poco te preocupa, porque te sientes como nueva. Porque estás con Manuel en casa. Porque hay tanto qué hacer acá.

SALADEBAÑO: El lugar íntimo de recuperación y soledad. Hay veces que añoras viajar acompañada, hasta que viajas acompañada y necesitas, como agua de mayo, estar a solas. Y ese momento, en el baño, se convierte en un oasis.


3 comentarios:

Anónimo dijo...

no se si tu foto este editada, pero tiene una textura casi cinematográfica.
Saludos,

Javier Loos dijo...

Bello blog Mariana, cada vez lo (te)recorro aparecen nuevas sensaciones y una necesidad apremiante de escribir, leer, vivir. Saludos y pa'lante. un fuerte abrazo por ser tú. Bella fotografía, bellos textos, bellos diseños, bello mundo (aún sin prozac), veras...

mariana m* dijo...

Pues nada de editada: Tal cual se tomó desde el Hipstamatic. Verdad de dios.

Y gracias Javier, gracias. La verdad es que he de decir que a veces me siento cansona y cansada, pero siempre hay algo por decir. Como que no se acaba la vida.