martes, julio 30, 2013

Pasmos gratuitos


Por regla autoimpuesta, no podría llorar ahora mismo, porque ya me apliqué la crema antiarrugas en los ojos, lo cual importaría tres pepinos si los sobresaltos se siguen acumulando por el puro gusto de hacerlo. Basta mirar un tuit, otro. Y así la vida.

En realidad, no es que no llore por la mentada crema: no lloro porque igual que "el evasivo hombre de las nieves", soy una maestra en el arte de la negación total. Que me dé cuenta, tampoco es ganancia. Aunque estoy segura que llegará el momento en que una mano amiga, al momento de estrecharme, o una más familiar, como la de mi madre, me toque y tenga el efecto curativo de hacerme reaccionar. Podría romperme en mil pedazos y no sería malo, al contrario. Pero necesito que alguien venga y me abrace. Alguien de mi entera confianza. Que me saque de este pasmo. Suelo meterme pasmos gratuitos por hacer de mujer fuerte. Por hacerme la que no me importa. Pero es que extraño mucho a Manuel, a Jack. Y no puedo ser un dechado de lágrimas. Tengo que funcionar. Trabajar y así. Pensar en el resto de la vida. En las cosas de una. En todo lo que se quedó aparcado.

Como sea, huyo. Me voy al ranchito amado. No voy a desaprovechar la reunión de mis más allegados. Necesito ir, espejear, terapear, abrazar, disfrutar. Si ya no tengo Altillo, ocupo baños de Chapalita. Oasis los dos. Remansos en medio de tanto caos.

Me tatúo en septiembre. Ahora más que nunca necesito resignificar. Necesito convertirme en eso que siempre quise ser.

Quiero dejar de tener respectivos en turno. Quiero encontrar. Necesito. Y ya encontré. Pero, ¿será que volverá?

OXTOPULCO: Paseo diario. De domingo. De entre semana en ese mi adoptivo barrio. Tendré que volver a decir que no hubiera pensado nunca que el sur me fuera a ser tan cercano. Me hago guaje, cuando siempre lo fue.

domingo, julio 28, 2013

Borrada


Es muy extraño: creí todo el tiempo que fui invitada, por una parte, por otra, creo que me di a entender muy, pero que muy mal. En lugar de decir "mira, me encanta vivir aquí, sería lindo buscarnos algo juntos de este lado", fui y tiré mi más torpe "me siento de la verga con esta situación, vámonos a vivir juntos o nada", según dicen.

La cosas irán cayendo por su propio peso por el resto de los días y yo voy a entender por qué me pasó todo esto con ese maravilloso hombre hecho que se me atravesó por el camino. Soy de las que cree que todo pasa por algo. También de las que cree que es la peor verbalizando sus sentimientos. Parece que en lugar de un "te quiero", un "me encantas", salen puras barbaridades que hacen pensar al respectivo en turno que ni lo quiero, ni quiero estar ahí, ni me entiende ni nada.

Otra cosita es que antes de iniciar otra relación tendré que anunciarles que soy una chantajista de mierda y que, no sé por qué, aunque lo trataré en terapia, me da por anunciar partidas irreales como para meter cuchillo y sacar hebra. Mal, muy mal, de lo más mal. Reconozco que por eso me merezco haber sido ya borrada. No hice bien las cosas, no supe, me desbordé. Todo pasó demasiado de prisa. Leí mal todos los indicios de que me querían y me querían poner casa. Mal, muy mal, demasiado mal. Siento una profunda tristeza ante el final de lo que parecía las más sana de las relaciones que pude tener nunca. Aunque nos faltaran un montón de "checks" por hacer, creía en la relación de manera profunda y, quizá, ingenua.

Reconozco que en las últimas semanas me tiré a morir. La falta de un espacio que fuera mío, con mis cosas, con parte de mis reglas y orden, me empezó a carcomer las entrañas. Entonces, aunque todo parecía hermoso, ya no me estaba gustando mucho. Yo sólo quería una casa. Y si ya estaba casi viviendo allá, pues no me pareció descabellado pedir hacerlo en forma. En fin. Ya todo volverá a su ritmo habitual, dicen.

BORRADA: La Forever que se nos va de bruces. Va y pide morada juntos y que me la mandan a la rechingada. Va y escupe mal eso que quiere. Va y monta una escena de celos. Se va muerta de deseo, de miedo, de frío, de calor, de tristeza. Y todo se recompondrá. Pero no habrá más Manuel. Qué rara va a ser la vida sin Manuel.


lunes, julio 22, 2013

El amor son otras cosas


Dicen que me estaba chantajeando con esa carita. Y sí, fue así. Me pueden tanto unos ojos como éstos, con su reclamo tan impertinente, como adorable, que era imposible no tomar una foto así, para el recuerdo. 

Jack es un perro con mucho carácter y mucho amor para dar, como también dicen por ahí. Me tiene fascinadilla, pero también yo soy una rejega que no muestra y más bien encubre todas esas cosas que va sintiendo y abrazando porque sí. Todo al mismo tiempo.

Complicaciones de lado, este perro, que es un perrazo, me encanta. Desde cuando ronca durante la noche y a mi lado, hasta cuando hay que sacarlo a pasear, callo de por medio, es así: Voy y lo hago.

JACK: Perrazo. No tengo palabras. Cuándo iba yo a imaginar tanto amor en mi vida.

domingo, julio 21, 2013

La historia de mi vida


La historia de la mujer que no es feliz no importa el qué. La historia de mi vida. Buah.

Hace no mucho estaba enfrascada en una relación súper pasional y complicada. Todo el tiempo pensaba "daría lo que fuera por sentirme de nuevo enamorada y feliz". Luego fui y me volví a enamorar de un hombre hecho y estaba toda feliz hasta que comienzo a hacer del hallazgo de pequeños infortunios mi deporte favorito.

¡Ah! Pero tenemos una buena noticia: Ya puedo postear con el hombre hecho a mi lado sin que esto me cause un estreñimiento mental. 

MUJERCONPERRO: Debería tomar, claramente, una que se llame "Mujer con porro". A ver si de esa forma me relajo y disfruto a placer de la vida. Como dizque hacía en el momento en que tomé esta foto, allá por abril del 2011. Justo antes de que comenzara la pesadilla que se llamó "vivir con Alejandro" y me hiciera de varios traumas que todavía no me quito de encima. Buah.

¿Sabrá dios?

Decidí borrar el post anterior, porque no era yo la que escribía lo que me estaba saliendo del coño, sino una masa amorfa queriendo demostrar sabe qué cosa a sabrá dios quién. Y no puedo darme ese lujo. Lo siento amable lector si usted alcanzó a leer la mierda de post que escupí ayer, en verdad lo siento. Estaba un pelín borracha y no en el mejor de los juicios.

Será la luna llena, será el puto sereno, será la falta de sexo, pero estoy que me re carga la verga. O será esa precipitación en una rutina de pareja de mil años. O que no nos conocemos lo suficiente. Sabrá dios. 

En momentos como éste lo único en lo que puedo pensar es que necesito salir corriendo de aquí y encontrarme con alguien que me entienda, que me sepa, casi, casi sin que tenga hablar. Me convierto en un manojo de inseguridades: Me doy cuenta que me tendría que mover, que me tendría que ir un rato a la montaña, para así poder comprender por qué me siento como me siento, pero al mismo tiempo no me quiero ir. Sabrá dios por qué. Pero es una mierda sentirse así. Pensaría que estoy lo que sigue premenstrual. Cuando estoy premenstrual me siento, generalmente, de la re verga sin motivo aparente. Creo que ocupo volver al yoga o algo. Coger no estaría mal, por ejemplo.



MARIANAISSUES: Conózcanla. Está de malitas. Un día alguien le dijo que se ponía así porque algo en su vida no le estaba gustando. En ese momento era el trabajo. ¿Seguirá siendo el trabajo? ¿Serán sus issues con el dinero? ¿Con el hongo que le salió por traumatismo en el dedo gordo del pie derecho? ¿Serán las bromitas de Manuel al respecto? ¿Que ya no podrá acariciar a Jack con su pie porque no la dejan? ¿Qué será? Sólo dios sabrá.

viernes, julio 19, 2013

Allá, lejos


Están allá, del otro lado. Haciendo las cosas que hacían incluso cuando yo estaba allá, con ellas, cuando podíamos departir cualquier tarde de sábado. Siguen con sus vidas sin mí o sin Álvaro o sin Arabella. Sin Aimee y Aitor. Seguimos nosotros sin ellas, sin Shari, sin Pilar y sin Lulú. Era de esperarse. Era algo que iba a suceder tarde o temprano. Alguien se iba a quedar mientras otros partían. Es lo que tiene irse un día a vivir a otra parte. Es lo que tiene vivir por algún tiempo, aunque sean 6 años, en una ciudad de tránsito, de paso, de flujo, de tanto turismo como lo es Barcelona.

Las extraño. Las recuerdo. Moriría por irme a tomar una caña cualquier tarde, inclusive la del sábado. Por quedar con Lulú para jugar en el parque con Chiara. Ahora estaría también Sofía. Por irme de bares con Shari o por tomar té con galletas con Pilar. Pero acá andamos, haciendo vida en el DF. Volviendo a hacer mía otra ciudad que no es tampoco la mía de origen. Volviendo a la patria. ¡Ah! Eso de volver.

BODEBÉ: Me encantaba este lugar. Ir con Shari. Hablar de todo y nada. Comernos un platote de comida con Coca-Cola Light y su servicio de hielos con rodaja de limón. Vaya tiempos. A veces me pasa que no valoro el presente. Pero cuando me la está pasando bien, sé internamente que tengo que disfrutar, porque luego, todo cambia. 

miércoles, julio 17, 2013

Del por qué sí y por qué no


No alcanzo a ver la película completa. No alcanzo a verlo todo. Lo bueno es que tengo una sensación constante que me genera el poder confiar y es que, a diferencia de muchas otras experiencias, entiendo más del qué y del por qué. Aunque entender todo eso no quiere, nunca, decir nada. Nunca nadie sabe del todo a la otra persona. Menos cuando se está en una relación sentimental. O, ¿sí? 

Habla Mariana desde el miedo. Pero habla Mariana desde la razón.

Es raro. Está aquí. Y yo estoy ahí. El resto del discurso no importa. 

CIRCUITO95: Pruébate y pruébame. Por qué no y ¿por qué no casi todo el tiempo? Así pasa cuando sucede. Aunque nadie me entienda. Ni yo. Juar.

jueves, julio 11, 2013

Instantáneas del asueto


Haces la maleta y la llenas de ilusiones. Esta vez, la que va más lejos es la que está relacionada con la posibilidad de hacer una vacación que resulte cuasi eterna y paradisíaca. Entonces, se aparecen los mosquitos y los compañeros de viaje en su máxima expresión: Sólo quieres volver a casa.

Son días sin rutina. Días que se escriben solos y se rigen por la ausencia de un reloj. El reloj es el cuerpo que manda comer, dormir o beber o callar y leer o hablar y dar caladas al cigarrillo. 

Ves cuerpos, escuchas historias. Algunos cuerpos cuentan la suya propia. 

Te rindes ante la majestuosidad de la naturaleza. Sucumbes ante sus encantos. Llegas a creer que no necesitarás más las delicias de la urbe. Pero es un hechizo temporal. Y no importa, es hermoso.

Vuelves a casa y bastará un día de rutina para que te hormiguee el estrés en el cuerpo. Poco te preocupa, porque te sientes como nueva. Porque estás con Manuel en casa. Porque hay tanto qué hacer acá.

SALADEBAÑO: El lugar íntimo de recuperación y soledad. Hay veces que añoras viajar acompañada, hasta que viajas acompañada y necesitas, como agua de mayo, estar a solas. Y ese momento, en el baño, se convierte en un oasis.


jueves, julio 04, 2013

Cosas y tormentas de la vacación



A veces me pasa. Tengo la mecha demasiado corta. La piel muy delgada. Me cuesta un huevo hablar, comunicarme. Tengo las palabras indicadas, el discurso perfecto. Está en mi cabeza. Pero no sale de ahí. No soy capaz de articular palabra y hablar. 

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Recuerdo una vez hace mil años, bueno, en realidad tenía 18, haciendo vacaciones con la familia en Puerto Vallarta. Poco antes de eso, tuve a mal enterarme que me habían puesto el cuerno. Tenía un novio bastante tonto que permitió que me diera cuenta. Así que en ese viaje decidí que yo le pondría el cuerno a mi vez. El que se me atravesó entonces fue un chico que recién salía del seminario, abortaba la misión, así que estaba ávido de ganar experiencias con chicas. Fue rara la experiencia con "el padrecito". Arenosa y rara. Conseguí lo que quería que era poner yo el cuerno, pero ¿qué ganaba en realidad? ¿De qué me hacía poseedora sino de más dolor y descontento? Ni fue la mejor de las cogidas ni estaba recuperando mi amor propio ni nada. ¿En qué momento y por qué tuvo que pasar eso? ¿Quién me enseñó que tenía que ser así? Y todo eso me lo pregunto ahora que estoy de vacaciones en un hotel como ése, cuando en 1995 estuve en Puerto Vallarta con mi familia. Cosas que trae la vacación. 


MAR: El de Tulum, que aún con tormenta es el más bonito. Me conquistó totalmente.