sábado, junio 29, 2013

Fin de temporada

Esta semana me tiré al drama, hice una aparición en un hangout en enlace con Uruguay, me enfermé de gripa, daba dos pasos y me fatigaba como si fuera una octogenaria, volví a fumar después de 9 meses de no hacerlo y experimenté un exacerbado PMS.

Esta semana me dí cuenta que me encanta evadir sentimientos, emociones y charlas obligadas, que puedo repetir patrones ad infinitum y que no voy a cambiar, del todo, pero no voy a cambiar.

Fue una semana intensa, precedida por otras dos semanas intensas, llenas de novedad. 

Y me voy. Me piro. Tomo un avión. Cuelgo las tangas, por decirlo de alguna forma y cómo me encanta decirlo de esa forma. Au revoir. Á bientôt.

Vaya última semana antes de las vacaciones. 

LLUVIA: Porque el verano es lluvia, aquí, allá, humedad. Todavía no entiendo, porque el clima apesta, entre otras cosas, cómo es posible vivir en esta ciudad, cuando me gusta tanto ya.

miércoles, junio 19, 2013

Apreciaciones



Pasamos algo así como 12 horas juntos haciendo actividad cotidiana en pleno. Dormir, desayunar, tomar café, cenar. Rutina doméstica. No es cualquier cosa. Es la cosa. Me hace soñar y fantasear con más de eso. Me da una extraña y hermosa felicidad, que no había sentido antes, y que me llevo conmigo allá, a donde voy. Es así.

JACK: De a poco, pero cada vez me gusta más. Y más. Y más. Y más. 

viernes, junio 07, 2013

Exes voladoras


Un nuevo ligue es directamente proporcional a una vieja novia. La temida ex. Claro, que se tendría que poder llegar al punto en el que la ex de tu respectivo en turno no sea un capítulo de miedo. ¿Que no la Frida Kalho hasta consejos le daba a esas otra mujeres que se relacionaban con su Diego? Bueno, que deberían existir las exes voladoras que puedan ser amigas y aconsejar. ¿Qué tal que te dan ese sabio consejo de qué hacer y qué no hacer para no irla a cagar con el denominador común? Pero no vivimos en un mundo donde eso sea cosa de todos los días, donde el poliamor sea algo que coexista con las relaciones plenamente monogámicas o donde ya no exista la homofobia. No. 

En mi bandeja de entrada coexisten mensajes de esas exes voladoras: Me han escrito en distintos momentos y, a una en particular, le hubiera agradecido la vida que me alertara del alacrancito que me estaba echando al seno, pero bueno, su epístola electrónica llegó una vez finiquitado mis asuntos con el ex coapeño que, me dijo una bruja buena, me aventó el típico trabajito de "si no es conmigo, no es con nadie". Una mierda. Para ser científico, no se le veía pinta de ese tipo de mañas. Pero caras vemos...

Del otro caso, recién até cabos y encontré que esa aparentemente asidua lectora no es sino la súper ex del chico con el que estoy saliendo. Su mensaje me llegó como comentario al blog hace cosa de año y medio, pero cuando fui a verificarlo en la entrada, ya estaba borrado. El acto me pareció por demás inquietante, así que no eliminé nunca ese correo y, mire usted, que resulta lo que resulta. De esas gráciles casualidades de la vida y el destino. 

Se me ha terminado la copa de un delicioso Pinotage que bebo mientras pienso en las exes, en ser ex y en mis exes. En cómo no dejaré de serlo, en cómo no dejaré de tenerlos y cómo no dejaré de toparme con todas ellas, las que ya fueron, porque estoy maldita. Y no, no es broma, es lo más serio. Pero ya me encargo. Ahora sí que me cago en todos aquellos seres cuya única defensa es irle a hacer mal al otro. No sólo se lo desean, van y tientan al diablo. Pero, ¿saben qué? No soy ésa, la que se deja. Nunca lo he sido.

LUCESDELACIUDAD: Duermo, duermes. Cohabitamos. Y quizá no rompamos conjuros, pero estoy un pelín más lejos. Y más cerca de mí. El miedo ya no es eso que siento.

Rondín


De todos y ninguno. En todos y en ninguno.

En cada pedacito de piel. No ha lugar.

Y ya ni se acuerdan. Ni yo. ¿Ni yo?

MOSAICO: La parte pública de lo más privado de Mariana Islas. Encuéntrense si pueden. Y suerte con ello.