martes, mayo 14, 2013

Amamos sin amar y otras historias de este mundo



Equivocamos la ciudad.  Fóllame. Nos perdemos entre tanta gente. Rómpeme las bragas. Nos perdemos nomás por el puro gusto de perdernos, de no ser y no estar. Rómpeme la vida. Entonces andamos los puros caminos equivocados. Rómpeme nomás. Somos amantes del desasosiego. Rómpeme por el puro gusto de romperme.

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Cada vez que temo una partida, meto la mano al bolso y busco desesperada a Tomás. Lo encuentro y hago fantasía. En mis fantasías siempre volvemos a estar juntos. Qué patética forma de reaccionar.

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A veces no alcanza a entender por qué estuviste aquí. Estás allá y pareces tan feliz y ajeno y distante y soberbio. A veces sabe que no tiene por qué entenderte. Puede ser lo más triste haberse quedado aquí, sola. Sola con este enorme cotidiano que llenabas. El universo y su venganza. Ni así la quiebra. Ya no se trata de los otros, los que están y los que no están. Se trata de ella. Se libró de todo, de todos. De ti. De tus miedos, tus miles de miedos, tus miles de issues. Tu enorme miedo, tu gran dolor. Generalmente la gente da vuelta a la página cuando quiere dejar ese aplastante sufrimiento atrás. El que sea. Sigue con su vida y busca nuevos horizontes. Tú sólo te buscas a ti. Eres tu horizonte. De un lado está tu dolor, al cual cargas. Del otro lado está el resto del sufrimiento: Lo acaricias y piensas que solos, tú y él, repoblarán tu mundo seguros de que nada ni nadie los conquistará ni hará prisioneros. Cada quien tiene sus propias concepciones, depende de cómo le fue en la feria. A ella no le ha ido tan mal. Sólo tenía la idea equivocada. No eras tú. Nunca lo fuiste.

STOCKING: Lo que queda al final de un día de calor. Insoslayable calor. No nos equivocamos de ciudad. Nos equivocamos de vida. Nos equivocamos de hoyuelo. Nos equivocamos de labios. Amamos lo incorrecto. Amamos sin amar.



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