viernes, mayo 31, 2013

Bala


Blogger: Te odio. Me borras los posts y no me guardas ni una puta copia de lo que escribí. Bueno, salvo el mail que me envías de comprobante de publicación. Pero decidí no repetirme y venir a quejarme de ti. Mearme un poco en ti. Aunque eso signifique que te haga algo así como un golden shower. No importa. Me meo en ti y en todos aquellos que no me dejen publicar aquí y decir la bola de pavadas que generalmente pongo.

Jódete Blogger. Jódete tú y todos los hombres maricas del universo. He dicho y me marcho mucho más tranquila de fiesta. Bueno, cena primero, fiesta después. Todo a su tiempo y con la panza llena. De aquí hasta el huerto y de regreso.

ANIMALPRINT: Curiosos los matches que podemos llegar a tener. 

martes, mayo 28, 2013

Soles, narcisos y zombies


Ocurrió la catástrofe, el infortunio. Parecía que todo estaba dispuesto a colapsar en la sala de baño y quizá haya sido probable, sólo que el castigo divino se arrepintió: Lo único que rompería sería el lavabo. Bueno, qué digo romperse si se rajó nada más, pero se rajó lo suficiente como para escurrir una muy chula gotera y aguarme el piso. Lo necesitaba tanto, sí, que se agrietara el lavamanos. Una putada. Pero qué más daba. Una más no es ya tanto.

En la viña del señor hay goteras y narcisos. Somos muchos narcisos. Estamos enamorados de nosotros mismos y pecamos de mentirosos al decir que no, cómo, si el narciso es otro. Y el otro también lo es, pero tenemos al narciso clavado, bien clavao ahí, dentro.

Y entre goteras y narcisos salen soles. Un día llueve que te cagas y otro no. ¡Ah! ¡La vida! No es tan culera, aunque parezca que sí. Juar.

ZOMBIE: Jugaba con la luz y la velocidad. Menos mal que de zombie no tengo un pelo. Está bien eso de mutar la piel, pero irse dejando trozos de carne... Qué bueno que estoy vivita y coleando.

miércoles, mayo 22, 2013

De a poco

Cerré los ojos para hacer mi meditación. Te vi. Casi pude oler tu cabello. Entonces tuve que llorar un poco.


DRAGÓN: Lo que le sucede a los recuerdos de a poco.

martes, mayo 21, 2013

Ojos que ven y curanderos por delante



Y el curandero me dijo: "Cuando quieras un masaje ayurvédico, me dices". Le contesté que ya vería si eso. Le brillaron los ojos. Me acompañó caminando durante dos calles desde la salida de la escuela de yoga. Intenté ponerle toda mi atención, porque en mi cabeza sólo pensaba: "Un buen escote hace más que mil palabras". Y todo porque me pilló a la salida del vestuario con un vestido y no con la ropa de práctica. Quién lo iba a pensar. Le brillaban los ojos. Le estaba gustando lo que veía. Y no sonreí de más ni pensé en ser fatal o encantadora. Fui. Era. O algo así. Entonces el curandero se me cayó del pedestal. "Si es un hombre común y corriente. ¡Un hombre!", pensé. Eso, ante todo. Y es que soy también de esas facilonas que nada más por verlos en la vertical erguidos como guías, sucumbe ante sus encantos. No voy a negar que en el aula de clase me gusta que me toque y me corrija las posturas. De un tiempo a la fecha me hace falta el contacto humano, el de piel con piel, pero me doy con el de instructor a practicante, sí, con eso me doy. Qué le vamos a hacer. Soy una mujer cualquiera, con mucha pasión por dentro (y por delante, dicho sea de paso). 

Estoy segura de que podría tomar al curandero en mis carnes. Lo vi. Y últimamente veo las cosas que sucederán si quiero y otras que serán de otros si quieren. Por ejemplo: Me he visto regresando al terruño amado para ser la más feliz del mundo y he visto también al Dragón sucumbir ante los encantos de una bella bailarina con mucho interés en los bienes materiales y el dinero. Y así será si queremos.

Yo ahora quiero estar en el DF. Es como si me hubieran constatado que en Guadalajara es y yo cayera enamorada y rendida a los pies de esta ciudad de pobres corazones. Y quién sabe qué sucederá. Ningún curandero me lo puede asegurar.

PIC: El James Franco. Y mejor le paramos de contar. ¡Cúrame ésta!


miércoles, mayo 15, 2013

Al mal tiempo que ni siquiera mal tiempo es


Siempre quise ser reportera de la sección cultura de un periódico y lo logré. Siempre me quise ir a estudiar al extranjero y lo logré. Siempre quise vivir en España y lo logré. Después, vivir en DF y lo logré. Siempre soñé con ser Community Manager, lo que sea que esto signifique, y lo logré. Todo esto me hace pensar que en realidad no quiero ni sentar cabeza ni tener hijos, porque no lo he logrado. O quizá es que esto me da miedo de verdad. 

Cada vez, cada inminente ruptura, hacen que repliegue un poco esas ganas locas de amar. Sé que nadie me va a amar como yo quiero que me amen, pero al menos sé cómo no quiero que lo hagan. Con migajitas de "amor", con condiciones de cómo sí y cómo no, con el narciso por delante. Para eso ha servido la terapia, para saber lo que no. Estamos cerradas por reparaciones: Averiguar el cómo sí de una puñetera vez nos tiene un poco ocupadas.

SONRISA: La Marianica sonríe. Ni todo es tan malo ni se va a acabar el mundo. Qué hueva el drama. Y ya vio que al Dragón se le da. Al menos se le da muy bien eso de ponerse a la defensiva a la primera de cambios. Y que, como quiera que sea, ponerse en los zapatos del otro no está en su lista de "Cosas que estaría bien hacer de vez en cuando por el otro". Creo que ni siquiera existe esa lista. Juar.

martes, mayo 14, 2013

Amamos sin amar y otras historias de este mundo



Equivocamos la ciudad.  Fóllame. Nos perdemos entre tanta gente. Rómpeme las bragas. Nos perdemos nomás por el puro gusto de perdernos, de no ser y no estar. Rómpeme la vida. Entonces andamos los puros caminos equivocados. Rómpeme nomás. Somos amantes del desasosiego. Rómpeme por el puro gusto de romperme.

...

Cada vez que temo una partida, meto la mano al bolso y busco desesperada a Tomás. Lo encuentro y hago fantasía. En mis fantasías siempre volvemos a estar juntos. Qué patética forma de reaccionar.

...

A veces no alcanza a entender por qué estuviste aquí. Estás allá y pareces tan feliz y ajeno y distante y soberbio. A veces sabe que no tiene por qué entenderte. Puede ser lo más triste haberse quedado aquí, sola. Sola con este enorme cotidiano que llenabas. El universo y su venganza. Ni así la quiebra. Ya no se trata de los otros, los que están y los que no están. Se trata de ella. Se libró de todo, de todos. De ti. De tus miedos, tus miles de miedos, tus miles de issues. Tu enorme miedo, tu gran dolor. Generalmente la gente da vuelta a la página cuando quiere dejar ese aplastante sufrimiento atrás. El que sea. Sigue con su vida y busca nuevos horizontes. Tú sólo te buscas a ti. Eres tu horizonte. De un lado está tu dolor, al cual cargas. Del otro lado está el resto del sufrimiento: Lo acaricias y piensas que solos, tú y él, repoblarán tu mundo seguros de que nada ni nadie los conquistará ni hará prisioneros. Cada quien tiene sus propias concepciones, depende de cómo le fue en la feria. A ella no le ha ido tan mal. Sólo tenía la idea equivocada. No eras tú. Nunca lo fuiste.

STOCKING: Lo que queda al final de un día de calor. Insoslayable calor. No nos equivocamos de ciudad. Nos equivocamos de vida. Nos equivocamos de hoyuelo. Nos equivocamos de labios. Amamos lo incorrecto. Amamos sin amar.



miércoles, mayo 08, 2013

Desnudarse nunca es fácil

Me preguntan, me dicen que qué tan fácil es venir acá y posar desnuda. Yo siento que es una necesidad. A veces, claro, no necesito venir todo el tiempo acá y posarme y ponerme en pelotas de manera perpetua. Pero es así. Y no creo que tenga que pedirle perdón a nadie por las consecuencias: Una erección o imágenes brotando cuando me ven en persona. Ya eso es cosa de cada quien, digo yo.

Podemos decir que para mí es fácil venir y ponerme y expresarme y defender mi derecho a existir en este blog y hasta cagarme acá, si fuera necesario. Finalmente es mi espacio personal y puedo llorar en él si me da la gana.

Aunque últimamente he estado pensando en qué tan válido es eso. He narrado acá todos mis vericuetos e historias, pero no me ha gustado cuando voy a blogs ajenos —de personas no tan lejanas— y me veo narrada ahí. Así que supongo que me están dando una cucharada de mi propia "medicina". Y lo tomo como lección de vida. Todos tenemos derecho a la privacidad y, al mismo tiempo, derecho a expresarnos. Pero estoy segura que tenemos que ser responsables de nosotros mismos, por un parte, pero por la otra, podemos sentirnos ofendidos o heridos y ¿qué? Es así, no podemos ser inmunes a las palabras. Entonces recapacito y reitero: Soy víctima de algo que yo ya hice con alguien más y pues sí, se siente de la verga. No culpo a Tomás de no saludarme cuando me pasa con la carreola enfrente en pleno DF. Y tanto que lo amé, pero también despotriqué contra él. 

Así las cosas desde la capital del estado salvador de algo. Aún no sé de qué.

PIC: La puse abajo por peticiones expresas. Espero que les guste y espero que no les dé corte verme en persona. Si soy tan maja. 


martes, mayo 07, 2013

El sol que sale para algunos


Estamos atrapados en nuestra propia imposibilidad de ser.

¡Mariana pendeja! ¡Reacciona!

Y reaccionó: No quiere poliamorizarse, porque no quiere, no le va, pero quizá sí que haya un camino. ¿Por qué no? Si hoy es todo positivo y hermoso. Es el segundo día de su periodo lunar y está algo así como feliz. Quizá sea el yoga. Quizá sea la divina providencia. O el amor. O ella haciéndose un camino nuevo.  


FLACK: La mirada que mata, que castiga. Yo, personalmente, creo que es el yoga que le sienta tan bien. Ustedes, ¿qué opinan? Algo tenía que cambiar de una puñetera vez, digo yo.


Remedo de mujer independiente del siglo XXI



Ser o no ser mujer independiente, esa es la cuestión. Si por serlo, somos dueñas del mundo, por no serlo pasamos de largo por cuestiones como la maternidad. Y sí me pesa, sí. Soy ese remedo de mujer independiente del siglo XXI que se lamenta oír ese enorme y aplastante TIC-TAC porque siempre imaginó que no importara que hiciera —cogerse a la mitad del universo, living la vida loca, trotar por el mundo— lo iba a lograr por su linda cara. Pero va a ser que no. Ha sido que no.

Quiero ser una chica del montón sin ser una chica del montón y ahí voy por la vida enamorándome de los seres más complicados y contradictorios del planeta, de los narcisos por antonomasia, esos seres alados y vagabundos que no pueden ver más allá de sus narices casi siempre, porque están enamorados de sí mismos; pero el resto de habitantes del lugar me aburren y los lastimo. Parecería que sólo soy feliz si me lastiman a mí y me quieren, pero se alejan con el típico "no puedo estar contigo ahora": Entonces se me disparan todos los patrones que me han perseguido toda la vida y me convierto en un amasijo de Mariana, burdo y amorfo, patético e indeseable, y repto por los bordes de la rota relación lamiéndome las heridas y ofreciéndome al más bajo precio.

Encontré de nuevo alguien que logra eso en mí y debo aceptar que la terapia ha funcionado: Soy capaz de ver la escena, contemplarla, admirarla en el esplendor de su ridiculez, pero todavía no sé cómo no llegar hasta ahí. Sé que estoy buscando al padre cariñoso y atento que no del todo tuve, a la madre, a alguien que algo hizo o no hizo durante mi infancia. Y no, no van a ser mi papá o  mi mamá, nadie que tenga el lugar de mi pareja lo va a ser.

Y sin embargo, no estoy hecha para la camioneta o los perros o la casa como reino: Mi reino soy yo y el mundo. 

Vi demasiadas comedias románticas antes de esta nueva vida en la que ya no creo en los cuentos de hadas. Eso me hizo mucho daño. También me he hecho mucho daño intentando borrar ese dolor que brota de mis adentros, que ya no me mata ni me carcome, pero que por mucho tiempo no supe como parar. 

En resumen: Encontré a alguien de quien me volví a enamorar y no es y no se queda. Y estoy entera, de pie: Es sólo que me duele tanto. No me había enamorado así en años. Unos 8 o así. Sentí algo tan grande e inexplicable cuando lo conocí, que durante meses por más tropiezos y enfrenones —míos o suyos— seguí mi corazonada. Quizá sólo se trató de todas mis proyecciones sobre alguien, todas mis expectativas vertidas en alguien. Así que sí, resulta que soy ese remedo de mujer independiente del siglo XXI que esperaba al príncipe azul aún a sus 35 años. Y estoy de pie, pero enganchadísima de ese detonador de patrones y no sé cómo salir de ahí. Mierda.

FLICK: La mano y el tatuaje. El cautivador poseedor de ese tatuaje es capaz de encantar serpientes. Eso me remite a mi enorme debilidad por estos seres que ponen ojos de gatote de Schreck. Y yo las doy. Vaya tela.