martes, abril 09, 2013

Deseo de una tarde y no en verano

Pensé "qué pesadilla, apenas es martes". Caminé para entregarle su correspondencia. No sabía si tendría la suerte de verlo o no. Le pegué al gordo. Me preguntó cómo estaba, sonrisa de oreja a oreja. Le dije que había estado mejor y tuve ganas de echarme a llorar en su regazo. De subir con él a uno de sus apartados, que las lágrimas se secaran mientras lo besaba y comenzaba a desabotonar su camisa, que lo siguiente fuera un aleteo salvaje de cuerpos en el sofá, la alfombra, sentir dentro de mí su miembro que imagino largo, hermoso y perfecto como el orgasmo al que me haría llegar. Pero en lugar de eso recibí una llamada llena de arrogancia y desdén disfrazado de amabilidad con frases "pues no, no veas mi tuiter" y "tienes hasta el viernes para hablarme porque el sábado me voy otra vez a San Luis". No era necesario, no tenía por qué ser tajante y rudo: Yo no quiero verlo aún, yo no sé si quiero volverlo a ver. Confundida y en el vórtice de siempre, me desarmó ese "te quiero" del final, un te quiero que no es un "te amo", que nunca será. Un "te quiero" que no pude contestar. No debería. 

Tengo un máster en pasivoagresividad y, lo he mencionado antes, no quiero eso para mí. Y he estado pensando en la basura cósmica y en cómo se repite la historia de mi vida.

MEDIAS: El color ya no me recuerda al pasado lleno de violencia verbal que mermó mi autoestima a -50 si no es que más. Aquí no había eso o al menos no lo había percibido. Pero resulta que sí y que hay control y polimentiras y la poliverga. Y no sé qué va a pasar. Lo último que recuerdo es que quería estar sola y llegó con un ímpetu tal que le creí, lo creí verdadero. Lo único verdadero ahora es un gran abuso que sacó al animal que habita en mi. Ustedes mismos.


2 comentarios:

Giovanni dijo...

¡Ánimo! me encanta como escribes y me encanta leer una pequeña historia como si llegara a la mitad de una buena película.

Buena noche, mi estimada.

mariana m* dijo...

Gracias por leer mi estimado ;)