miércoles, febrero 13, 2013

La devoradora de hombres y el destapacaños cósmico


A veces me pregunto si lo guardado en el baúl de los recuerdos va a salir o no o qué. El sábado, en pleno temascal, se me vino el aluvión de sentimientos, ésos perdidos en lo más profundo de mi ser. Y todo porque me empecé a sentir pequeña, invisible, diminuta. Cerré los ojos bien fuerte y comencé a repetir en mi cabeza que no era pequeña ni invisible ni diminuta, sino todo lo contrario: Grande, enorme y fuerte. Busqué con todas mis fuerzas por qué me sentí así y pude verlo. Lo mejor: Pude sentirlo. El resto fue llorar, drenarlo, fluir. No sé si estoy entendiendo, pero sí creo que en mi infancia hubo algo de "good cop, bad cop" necesario, en medio de todas mis travesuras. Se intentó hacer lo mejor y creo que no es perdonar lo que estoy buscando. En todo caso es algo así como entender qué me rompió y provocó tanto dolor como para convertirme a veces en una devoradora de hombres que es incapaz de sentirse feliz y plena con lo que sí tiene. Una especie de mala broma de la vida. 

Créalo o no, amable lector, el destapacaños cósmico vino a mi y me sienta de maravilla. Estoy sintiendo algo así como ganas de vivir y hacer cosas. Estoy fluyendo. Si se siente bien, habrá que seguir el camino de esta mecha que ya, se ha encendido.

TANGAMANGA: En San Luis está este parque con un nombre tan peculiar. En medio, hay venaditos. "Ven y ponte de ladito", pienso y sonrío.

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