miércoles, enero 09, 2013

Y fueron 36


Decir que utilizar el metro me saca ronchas es poco, no obstante me he convertido en usuaria regular del servicio por necesidades de transporte. Todavía me da entre miedo y asco utilizarlo, una porque tengo la nariz más pedante; otra porque tengo una burbuja que abarca 10 metros a la redonda. Y es así, prefiero mil veces tomar un taxi y aprovechar lo barato que es en DF que tener que chutarme los perjúmenes de los pobladores habituales de subterráneo chilango.

La ventaja es que ya me aviento, ya me dejo llevar un poquito más, si podemos decir que eso sea una ventaja. Paso a pasito es que nos vamos llenando las manos de lodo, que soy la más reacia a los cambios, lo cual se incrementa conforme pasa el tiempo y justo ayer me hice un año más viejorra. Y suspiro, porque el año que entra serán 37 y si bien no debería futurizar por salud mental, me impone un poco pensar que entonces estaré a 3 del cuarto piso. Gulp.

Fue mi segundo cumpleaños en esta ciudad. El segundo y contando que no tenemos para cuándo moverle al piso. No por ahora, digo yo.

SPLASH: La fotico del recuerdo potosino que nos envolvió en su frío y nos recibe con sus delicias gastronómicas siempre. Menos mal que se come bien por allá, juar.

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