lunes, diciembre 30, 2013

Renuncias, tormentas, fondos


A diferencia de otros días hoy no sentí el frío. Quizá porque estaba regresando de Guadalajara, donde los termómetros descendieron más que en DF por culpa de un frente de su puta madre que trajo días de pura lluvia. Hermosos. Así que no sufrí el fío, porque ni lo sentí: yo hasta pude sentir un cierto calor.

El asueto me alejó de la sensación de dolor. Miro las cosas desde otra parte al renunciar a mi propia cárcel. Quiero conocer, saber qué es, de qué se trata pero desde otro lugar, con otra perspectiva. Sin expectativas: no espero, porque no quiero. Y porque no puedo también.

Creo que me morí un poquito ayer, anteayer, el otro día. Me fui a tocar mi propio fondo para entender mejor eso que tengo que hacer. Me fui de verdad. No mentí. Intentaré esto de la vida lo mejor que pueda. Me voy conmigo a otra parte. Irónicamente esa otra parte reside en mí.

PISTA: Voy a seguir mi bonito perfume. Ése que lleva mi piel sin aroma ninguno y que puedo dejar adherido en mi almohada, en mis letras, en mi rastro nocturno. Voy a seguirme. Hoy, hasta volví a tomar fotos. Qué gracia.

viernes, diciembre 20, 2013

Me voy, me fui, adiós


Aquellos que tienen la sensación de que me fui, de que me voy, quizá tengan razón: tras el golpe de perder mi estúpido iPhone 4S luego de ser hurtado y de tener de vuelta un teléfono inteligente, un iPhone 4, no soy la misma. Todos pensarán "es un estúpido teléfono". Y sí, "es un estúpido teléfono". Pero era el mío. Era uno por el cual pagaron 5,000 pesos de tajo para que yo lo tuviera en mis manos. E, independientemente de eso, era mi amigo, mi compañero, mi confidente, sin que tuviera que darle nada a cambio, únicamente alimentarlo con la paga de su manutención mensual. 

Y se fue.

Desapareció.

El fin de semana, después de que se esfumara, lloré como magdalena. Sentí el desasosiego, la desazón apoderarse de mí. Y todo se disipó cuando tuve en mis manos su reemplazo. ¿Qué nos dice todo esto?

Que ha sido suficiente. Ja. Necesito cerrar la temporada, el capítulo dejarlo atrás. Quiero hacer reset y pensar en lo que viene: ¿es este el país en donde debo estar? ¿Debo estudiar algo más para ser feliz? ¿Qué tengo que hacer para sentirme realizada? 

Cada día, después de abandonar el asiento en la oficina, atravieso parte de la ciudad para cuidar a Jack: lo paseo durante poco más de una hora, a veces hasta una hora y media casi dos. Cuido que disfrute de un paseo en el que nos encontraremos con otros perros: ladrará, morderá, correrá, olisqueará y anexas. Y, generalmente, Jack es un perro feliz. Y yo soy feliz paseándolo. Aunque he pensado cuál será el final de mi etapa ahí, paseando a Jack cada tarde, rigurosamente.

Quizá me vaya, quizá no. Quizá ahora, quizá en seis meses. Mucho voy a averiguar durante la vacación, la cual necesito de urgencia. Como necesito que termine este año, uno que ha sido de lo más desgastante a nivel emocional. Necesito descanso, pero no cejaré en el intento: averiguaré qué quiero e iré a por ello. Nadie tienen nada qué temer.

FLICK: Cuchillos. ¿Alguien quiere uno? Yo ocupo un tantito para cortar según que vínculos. Y es que deja tú lo cornudos: lo pendejos que pueden llegar a ser. Pamplinas.

lunes, diciembre 16, 2013

La piña



La piña catalana era una piña de verdad. Fue una familia. Y yo, necesito una ahora. Una de verdad. Llegar a esta conclusión me hizo entender un poco más por qué aquí no me hallo, como dicen por ahí. Y no es la violencia en la que me veo inmersa en mi día a día, a la que me veo obligada a padecer y aplicar. Y no son los recientes quiebres, las ausencias, las desconexiones. Ni las pérdidas, como la del celular, por la que me he sentido manca. Es que no he encontrado una nueva familia. Y en este momento de la vida, ocupo un tantito de una. Así que voy por la mía.

SELFIE: Una de las últimas con el viejo-nuevo celular. Fue un regalo, así que me sabe mal la pérdida. Pero más que el objeto en sí, me pareció una putada que se lo llevaran, así, de huevos y yo no pudiera hacer una mierda. Blah. Me hizo sentir tan vulnerable. ¡Quiero mi piña de verdad!

viernes, diciembre 06, 2013

Lo acumulado

Acumular experiencias eróticas es como sumar lecturas: su rastro es virtual, pura memoria. Robar o comprar libros o que te los regalen significa poseerlos: para un lector sistemático la configuración de su biblioteca puede leerse, si no como un correlato de su vida entera, al menos como un paralelismo de su construcción como persona durante la juventud, cuando esa posesión es decisiva.
— Jorge Carrión, Librerías.

jueves, diciembre 05, 2013

El algo, la nada


El "Here lies love" con el que me convencieron de algo. El "tenemos más qué ver de lo que me gustaría" que no me encanta, porque hasta nos rayamos en el mismo mes un pajarito en nuestra propia imaginería. El "me estás lastimando con tu comentario casual" que no acabo de entender, pero existe ahí en entremedio de los dos. Esos dos. Nosotros dos. 

El vecino acaba de reconectarme al mundo virtual y no sé qué pensar. Pero he venido a postearlo para no perder la costumbre. 

BIRDS: Los mismísimos. Un sueño. Y duelen. Y me hicieron pensar en lo raro que es vivir realmente desde el dolor. Pero no son eso. Son un recordatorio de lo libre. Soy libre. Siempre lo he sido, a pesar de las cárceles que suelo imaginar y hasta creer reales. Soy libre.

miércoles, noviembre 20, 2013

El tatuador

El tatuador llega tarde y viste de traje, uno gris. Lleva camisa blanca y corbata a rayas: blancas y negras, en diagonal. Pero no es un tatuador, es un dentista y comienza a sacarme muelas sin ton, ni son. Me duele, grito, pero las pinzas sofocan mi lengua. Pasé de ser la valiente que acude a su tatuador más cercano a ser la presa, la víctima. Cautiva a placer, sometida por un mercenario que engaña a sus víctimas. ¡Oh! ¡Pero si todo es un sueño! 


PIC: Hace falta cambiar de aires, espabilar y sacar a pasear la creatividad empolvada. 

jueves, noviembre 14, 2013

El frío más frío


El chef era de los que le pedían que se desnudara en la cocina, cuando ya todos habían abandonado el lugar de trabajo. Era el que llevaba los cuchillos ahí, así que más le valía irse deshaciendo de cada prenda, hasta quedar sólo en tacones.

Si no hubiera caído el termómetro hasta los 9 centígrados, quizá sus pezones no estarían la mar de erectos y ansiosos porque, con el filo de la herramienta de trabajo de su respectivo en turno, los bendijera antes de echar a comer y a babear.

Era una chica decente que no amaba ser penetrada en una barra de cocina, pero se lo permitiría sólo porque el pulpo que le arrojó crudo cuerpo abajo, era uno de sus mariscos favoritos. Pulpo con arroz de Valencia. 

Las viscocidades marcaron el final. El chef cortó cartucho a uno de los dos últimos condones que le quedaban de su última relación. Ella alzó al pulpo en hombros. Se sintió reina y señora.

JUGO: El tuyo. El suyo. Qué ganas de quedarse adentro y dejar de sentir según qué cosas. Salir para, después, poder sentir según qué otras. O algo.

viernes, noviembre 08, 2013

Laura no está, Laura se fue



La vi secarse. Poquito a poco. La vi casi desaparecer. No pude contenerla. No pude amarla enorme. Me declaro un fracaso: sólo pude sino enojarme, porque las cosas no estaban siendo como yo quería. Porque Laura no se abría para mi. Aún hoy día es ese arcón que bajo llave guarda los secretos más mundanos. 

Laura y yo nos apretamos los botones. Enredados, punto por punto, nuestros patrones nos llevaron al lugar al que, por lo menos yo, nunca quise ir. Mi ceguera propia, confieso, me impidió comprender que no íbamos a ningún otro lado. No íbamos. Punto.

CIEGASORDAMUDA: No las tengo todas conmigo. No soy perfecta y no me lo perdono. Corro con las tijeras en las manos para encajármelas una y otra vez. No me perdono. Y cada quien sabe su cuento. En público y en privado: lo siento.

jueves, noviembre 07, 2013

La historia de Laura


Cientos de sandwiches de crema de cacahuate con mermelada de fresa y una tonelada de coca cola light. Sólo por el puro gusto de olvidarla. De borrar su sabor de mi recuerdo. Para entonces poder dejar de escribir en infinitivo y conjugar todos mis verbos otra vez. Se tratará del exorcismo más grande. Épico. Universal. Laura se irá con todos mis muertos para quedarse atrás, lejos. En algo que llamaré pasado. Junto con todo su viento frío. 

Y, ¿quién se acordará de Laura entonces? Tengo una idea. Porque fue irremediable, pero no era lo deseado.

PANTALÓN: Edificios de la gran ciudad. Estoy tan acostumbrada a ella. No puedo evitar preguntarme, ¿cuánto más? 

miércoles, noviembre 06, 2013

Empezar por el principio


El final

Desayunar una rebanada de pan tostado embarrada de sinsabor. Dormir, no soñar. Ir por la vida a ciegas. Pensar en si echar o no el volado. Pedir esquina para bajar y recuperar la cabeza, la vida, el alma.

Luego, emerger de los escombros. Salir con vida del temblor enorme y agradecer la oportunidad. Una más. 

El principio que es final

La felicidad se fue. Pero, si he de empezar por el principio, he de decir que me enamoró como hace mucho nadie lo hacía. En parte por su franqueza, también por su parquedad o por esa labia tan sabrosa y rebuscada. Más que las risas, sus sonrisas. Sus denuedos salvajes y silentes. Arrebatos de noche, rumores de día. Hay a quien no te lo encuentras de a dos por la vida. Y se quitó, aplastado por todas mis expectativas e ignorancia. Mis inseguridades y quebrantos. Y por sabrá dios quién sabe qué más se quitó. Al hacerlo me permitió ver sólo una vez más que es imposible sostener un algo de dos si yo estoy en negación profunda de todo lo que soy. 

El dolor está en el cuerpo. También en otras partes del ser.

Entre mi negación y el dolor brotante, no sé bien a bien que está pasando. Así que inserte aquí el principio del texto, amable lector, que es el final.

CORAZÓNCORAZÓN: Rojos. Encendidos. Hechos recuerdo en mi cabeza.

jueves, octubre 31, 2013

La república independiente de Mariana


Las clases de los martes y jueves en yoga las da un maestro que no va por ahí tocando a los alumnos o alumnas. Se limita a dar instrucciones. Muy precisas. Me pone a sudar la gota gorda y hoy, especialmente, me hizo llorar. 

Mientras explicaba que la postura que hacíamos era para exprimir el ego, el que nos eleva por encima de los demás o que nos hace sentir pulgas a veces, mientras nos exigía ir más lejos con la torsión y continuaba diciendo que sacáramos toda esa energía que se nos agolpaba en el centro, sentí el llanto brotar.

Supongo que tuvo qué ver con el fin de octubre y que se están cerrando muchos ciclos que sentí ganas de chillar, porque si bien con ello nace la oportunidad de abrir nuevos caminos, de intentarlo una vez más, otra vez, hacerlo distinto, diferente, aprender, cambiar, un final es un final siempre. 

Lo bueno es poder empezar de nuevo. Y yo, yo lo voy a intentar con todas mis ganas. 

Amo esa clase. Amo erigir sonrisas mientras voy corriendo, tarde como siempre; durante la clase, cuando el maestro nos pide ir más lejos, más alto, más fuerte, y al terminar, aunque tenga que tomar un trolebus y un metro para volver a casa. Me vale todo la pena. 

AFTERLIFE: Eso que hay después, eso es lo que vamos a buscar ahora. El nuevo principio. La reinvención. Ven conmigo. Ven.

miércoles, octubre 23, 2013

A de a.s.a.l.a.r.i.a.d.o


"La tensión es un fenómeno fisiológico con el que el organismo se adapta a una agresión de cualquier tipo. En los animales, constituye una reacción de supervivencia. Ante una agresión, pueden elegir ante la huida y el combate. El asalariado no tiene la posibilidad de elegir. Su organismo, igual que el del animal, reacciona en tres fases sucesivas: alerta, resistencia y agotamiento. Sin embargo, el fenómeno fisiológico pierde su primer sentido de preparación física y se convierte en un fenómeno de adaptación social y psicológica. A los asalariados, se les pide que trabajen mucho y deprisa, y que sean polivalentes. Unos médicos laborales de Bourg-en-Bresse, en su informe anual de 1996, realizaron un análisis de las consecuencias de la flexibilidad a la que habían tenido que adaptarse unos empleados del matadero: 'Sin duda', escriben, 'este sector de actividad padece una penuria económica difícil de sobrellevar, pero, al observarlo de cerca, en algunos mataderos se advierte un exceso en relación con las presiones "habituales" en términos de trabajar más rápido, con horario desmedidos e inusuales y, cada vez más, bajo una falta de consideración inaudita'. La tensión laboral afecta negativamente a la salud de las personas y genera un costo económico que todavía no se ha evaluado con exactitud en Francia. A este tipo de tensión, también llamado estrés, no se le reconoce ni como una enfermedad profesional ni como un motivo directo de baja. Sin embargo, los médicos laborales y los psiquiatras han advertido un aumento de los transtornos psicosomáticos y del consumo de alcohol y de psicotrópicos que está directamente relacionado con la fuerte presión del trabajo".

Marie-France Hirigoyen, "El acoso moral. El maltrato psicológico en la vida cotidiana". Paidós. 1998. P. 69.

PEZ: De aquellos días que hoy extraño, porque me parece que aunque allá la crisis les rompe las narices a algunos (y que por eso yo me regresé), hay una paz que acá no encuentro. Como sea, paz o no paz, ¿a dónde va uno que no se vaya a encontrar con uno mismo? Y esa es la premisa. Uno mismo y uno mismo. Acá, una misma con una misma en el camino de encontrarse y no morir en el intento. Hoy vi un chick flick, Salmon Fishing in the Yemen, y sólo podía pensar en cómo hay abusos laborales a cada segundo en todo el mundo, pero que tampoco es imposible encontrar la justicia divina en la vida. Cosas de chick flicks, pues.

martes, octubre 22, 2013

Semper vehemente


El 2013 fue el año en el que dejé de teñirme el cabello para que afloraran mis hermosas canas. También, el año en el que desee con más fuerza tener un hijo y en el que dejé de beber cerveza con la vehemencia de otros tiempos.

Ha recibido una revolución interna, en la que estoy comprendiendo, quizá un poco a punta de palos, que no son los demás, sino yo la que tiene que cargar entera con esta humanidad que soy, en todos los sentidos. Algo bueno saldrá de esto, aunque no me encanta que me manden tanto al carajo: por la mirilla de la puerta alcanzo a ver que gracias a que la cierran, es que voy a aprender por fin.

El año de ver cada vez más de Mariana en la pared, desnuda, con todo por hacer. Sólo falta el movimiento. Y volverme loca de pasión por lo que hago. No es tanto, o ¿si?

JET'AIME: Pilar detrás de una litografía de la extinta galería CMVTV. Las calles de Barcelona y su relajado, pero cosmopolita, estilo de vida. Las bambas raídas, pero el alma contenta. Sin tantos tapujos ni apariencias que llevar a cuestas. Extraño esa calma chicha de ser quien quieras ser. Como esa mujer atrapada en cuerpo de hombre atrapado en cuerpo de mujer. Yo, el eterno conflicto.

martes, octubre 15, 2013

Iluminaciones


Meses pensando en qué quería decir con aquello de que tuvo que recuperar su cuerpo. Pero, visto lo visto, creo que estoy entendiendo de qué hablaba.

Y tengo miedo.

CRÍPTICO: Aunque bastante claridoso. Como la gente en su actuar. Dice tanto o más que todo lo que habla. Así las cosas en la viña del señor.

domingo, octubre 13, 2013

Yo no nací para amar

Cuando regresé a México y decidí quedarme a vivir en el DF nunca imaginé que iba a ser todo lo más infeliz, en el aspecto laboral, de lo que había sido antes en mi vida. Volvía después de un destierro voluntario de 6 años y pensaba, ilusa yo, que iba a encontrar una digna retribución de la vida, luego de haber currado casi de lo que fuera en Barcelona, y que las satisfacciones a nivel profesional iban a enderezar el maltrecho curso que mi currículum había tomado. Pensaba que en mi estatus de mexicana, en mi país iba a encontrar un cauce digno y que sería capaz de gozar de derechos laborales a los cuales renuncié cuando me convertí en una inmigrante. Pero nunca fui tan ingenua. Volví a México para padecer la gran injusticia de tener que firmar tu renuncia al tiempo que firmas tu contrato y de ahí pa'l real.

Dicen que lo que pasa es que llevo toda una vida desempeñando cargos para los que no estoy hecha. Algo así he sospechado desde un principio, cuando he querido formar sindicatos y asociaciones para luchar por sueldos dignos, por condiciones gratas para los trabajadores. No entiendo eso de que los patrones quieran que rindas un 110% cuando te pagan una miseria y las condiciones en la oficina sean cuasi deplorables, como que se trata de espacios cerrados, sin ventanas, con unos baños que dan miedo, con un área comedor para los empleados que emula una choza a punto de desvencijarse o equipos de cómputo miserablemente lentos.

También dicen que soy demasiado exigente, que no valoro el trabajo que dios me dio y que tantos no tienen, situación que me recuerda eso que he pensando ya varias veces, y es que vivir y trabajar en el DF, en algunos casos, es tener la autoestima muy, pero que muy baja.

Y no sé de quién sea la culpa: de los trabajadores que por 3 pesos te hacen la chamba con tal de tener chamba; del gobierno chambón; de las empresas, porque pueden explotarte. Como sea, estoy a una de hacerme taquera si es que así sí me sale pa'l chivo y pa'horrar. Porque si voy a una entrevista más en la que me digan que tengo currículum de senior, pero que nomás me pueden pagar de junior, me doy un tiro.

Eso o lo dejo todo por la escritura. Y medio curro sin alma ni espíritu sólo para comer. Porque es verdad: no estoy hecha para trabajar en una gris oficina, rodeada de grises empleados. 

SUNSHINE: Encuéntrame. Ahí. Donde alguna vez. Donde era "hermosísima Mariana por las mañanas". Ahí. Encuéntrame.

miércoles, octubre 09, 2013

Punto de quiebra



Soy de esas personas que pueden llegar a colapsar después de aguantar mucha presión, demasiado estrés. Me da por quebrarme emocionalmente y manifestar físicamente ese malestar. Somatizo, como uno más de los signos de mi imperfección.

El otro día casi me desmayo en la clínica veterinaria, mientras explicaban que Jack es un perro adulto y que se debe poner atención a sus articulaciones por aquello de que el líquido sinovial se va acabando. En mi cabeza las imágenes de huesos chocando uno contra otro me evocaron a mi abuela y sus dañadas articulaciones. Me remitieron a células, a sangre, a tejido vivo, y yo no soy buena para sobrellevar ese tipo de información. Así que sentí como si el mundo se me fuera a caer encina, mi corazón palpitó rápido, rápido, un peso enorme me hacía desear sentarme en el piso, pero al mismo tiempo unas ganas locas de llorar me invadieron.

Alcancé a dar voces de mi estado. Sentí que me puse palidísima. Me socorrieron. En teoría se me bajó la presión. Cosas que no pasan todos los días.

En realidad estaba en la cima del mucho estrés. Toca sentarse a analizar por qué llegué ahí. Porque estuve a punto de romperme. Y necesito saber qué me está pasando que estoy yendo a ese lugar. Por quién, por qué. No es normal, no me pasaba en unos 13 años. No me sucedió durante mi estancia en Barcelona ni en la peor de mis depresiones. Toca. Me toca.

JACKJACK: Dicen que soy su mamá. A mí no me importa la denominación, pero siento algo por él que no había sentido antes. Quizá sólo es que la novedad de los sentimientos me rebasa, me supera. La miedosa de los cojones por antonomasia. 

martes, octubre 08, 2013

La queja, la flojera, el cambio


La queja gira en torno a la gran ciudad. Pero la que está descompuesta y raída no es sólo ella. Será que me hago el extreme make over intelectual que tanto necesito y dejo la flojera de lado, para volver a creer en los libros otra vez. 

Sépanse que la tormenta que me sepultó en este marasmo mental la originé yo misma, sin saber, sin querer, lo cual no me exime de nada. 

Decir que no sé cómo salir de aquí, tampoco me llevará a ninguna parte. No voy a mentir si digo "hoy voy a cambiar". Pero tampoco si doy los primeros pasos.

PARQUE: Si no está tan mal vivir acá. Es sólo el recipiente, la masa, la materia, el espíritu cansado, el alma seca. O algo.

Desazón


Es mutua. Y llegó hace rato ya.

VISIÓNPERIFÉRICA: Me encantaría obviar tantas cosas, pero va a ser que no. Aunque en realidad lo que me encantaría ahora mismo sería encontrar. Encontrarme en tus ojos. ¿Alguna vez estuve ahí?

domingo, octubre 06, 2013

Experiencias



La respiración de Manuel cuando se está quedando dormido. Los ronquidos de Jack cuando lo acaricias detrás de las orejas.

BRAGAS: Que se rompen. Que esperan.

lunes, septiembre 30, 2013

Muera el yo boicoteador; vivan los conciertos que hacen que llores

Querido diario: 

El jueves 26 de septiembre se convirtió en uno de los días más bonitos de mi vida. Terminé yendo al concierto de Love of Lesbian, cuyas entradas estaban agotadas desde hacía como tres meses. Puedo decir que existen, todavía, los ángeles de la guarda, porque en pleno fin de quincena, sin mucho más que 100 pesos en la cuenta, conseguí una entrada fiada, por decirlo de alguna manera. 

Así fue, querido diario: nunca me había pasado eso de llorar en un concierto, pero comencé a escuchar las canciones y las lágrimas brotaron de manera automática. "Y yo sin kleenex", pensé. Lloraba porque finalmente esas canciones me acompañaron en muchos momentos difíciles, complicados, de mucha soledad, de mucho dolor quizá, de austeridad y merma. Lloraba y pensaba en lo incomprensible que me parece el dolor. Me han dicho que no tienes que comprenderlo, sino aceptarlo. ¿Aceptar la vida con dolor? ¿Dolor perpetuo? Eso no lo entiendo, querido diario, no.

No puedo y no quiero. Me quedo ahí, atorada, atrapada sin salida. Y lo hago aún cuando tengo una buena vida, buenas oportunidades en muchos sentidos. Me dicen, me cuestionan "¿de qué te quejas si lo tienes tan guay?". Y, aunque insisto en eso de que los problemas para cada persona son relativos, sé que no tengo mucho de qué quejarme, es sólo que soy tan dura conmigo misma que no me puedo alegrar por ser lo que soy: me machaco constantemente ser todo lo que no he sido. Y todo se vuelve tan complicado.

Querido diario, soy una quejosa, sí: fui a un concierto de fiado, cuando no pensé jamas que iba a poder ir, el mismo día en que experimenté un pequeño triunfo profesional. Superamos en número de seguidores, en una red social, a la competencia. Justo la red social que yo manejo. Y se siente genial. Creí un poquito en mí, en lo que hago. Aunque en el fondo, mi yo boicoteador piensa que seguro alguien contrató bots para la competencia y se equivocaron de nombre, por eso nos dan likes a nosotros.

Querido diario, no me hagas caso: soy una quejica de mierda. Una blandengue. Víctima. Poco seria. Come cuando hay. Un alma vieja. Un alguien que perdió la ilusión hace mucho. Que casi no cree en la vida, en las causas. Que no lee porque se le secó el cerebro en alguna parte del camino. Que no tiene charla literaria para variar. O sí, hazme caso, querido diario, hazme caso porque puedo llegar a tener esos breves instantes de lucidez, en los que sí creo en mi misma y soy las más genial, guapa, poderosa, segura, increíble mujer que todos quisieran tener y sólo tú tienes. 

Querido diario, no me des por hecho. Échale ganitas. Entre los dos podemos. En fin. Por las dudas. Me marcho. Yo también necesito mi lugar. Recuperar mi cabeza, sobre todo. Recuperarme.



BORROSA: Que no borrada. La Fó se nos va. Que no se vaya tan lejos. La extrañamos. Yo la extraño. Pero se nos va lejos, porque no entiende. ¿Quién entiende al dolor? ¿Cómo hacen los felices para ser así tan felices y desfachatados? La Fó. Le echa ganas, aunque no lo crean, y siente que de poco sirve, a veces, todo eso. La Fó tan escéptica, pues.

viernes, septiembre 20, 2013

Razones más, razones menos

Todas las razones, todas, para no beber Pacífico y decantarse por cervezas con más cuerpo y vida interna de calibre artesanal. Todas.

Otras tantas para que se arme la borradera: que porque no me sigue, porque ya habló demasiado, que porque si está loca, que casi no habla, que ya la cagó o nada más fue demasiado evidente algo que no queríamos saber.

Y, ¿qué hay de las que te llevan al punto sin retorno? Ahí donde no querías llegar jamas nunca, sobre todo cuando se trata de algo que portas diario en la frente. Una lástima. 

Unas más, otras menos la luna llena, el peor día del mes, el culmen hormonal, la verdad más horrenda escupida en tu cara que, como sea, es mejor que todas las mentiras, pero todas posándose en ti, conduciéndote al precipicio o la más pura gloria.

No queda sino ser valiente. Va-lien-te.


BOCADEPATO: Me hacen gracia las imágenes que a la más mínima edición dan la pinta de ser como óleos palpitantes. Soy una romántica e ingenua que piensa eso a veces, al editarse en foto. La suavidad de los trazos de luz. La cremosidad de los pincelados del "Selective colors" del Photoshop. La ilusión de estar haciendo algo que no sólo es una puñetera foto en la que salgo con boca de pato. Algo. Alguien. ¿Si?

miércoles, septiembre 18, 2013

Acotaciones y ociosidades

A mí me gusta, por defecto de evolución, adquirir tazas en el Starbucks. Tengo una debilidad por receptáculos mayúsculos, como si fuera una reina y necesitara un cáliz digno de copiosos volúmenes. Me gustan grandes, pues.

Y nomás a veces me pongo, más que a pensar, a reflexionar en este particular detalle, porque a Manuel le gustan las tazas más bien de factura artesanal y pequeñajas, he de decir.

Somos tan distintos y diferentes. En todos los sentidos. Tan iguales en otros. Y tendría que señalar, en todo caso, aquello que me ronda la mente, el cuerpo: estoy enamorada de un hombre que, cuando escribe, me conmueve mucho. No escribe mucho Manuel, no últimamente. Así que es triste no conocerlo más a través de sus palabras. Cuando Manuel escribe, describe muy bien sentires que, supongo yo, de otra manera no cobran forma en este mundo de lo inteligible. Ya me gustaría que me escribiera algo alguna vez.

Me gusta. Me hace sentir.


FOTO: La más vulgar imagen de un cotidiano. Kleenex al fondo, barniz en mano. Soy tan común. ¿Será para bien o para mal? Mejor, como otras tantas cosas, ni me digan.

martes, septiembre 17, 2013

Los apegos

Eso de viajar madrugadas en un autobus, de despertar quizá antes de lo previsto y creer que lo que verás es justo la ciudad que abandonaste: eso me pasa seguido. "Tendrá qué ver con los apegos", pienso para mis adentros. Y, ¿por qué con los puñeteros apegos? Porque en el ranchito amado sí tengo más de dos amigas a quienes recurrir para hablar cuando el engrudo se me hace bolas. Porque ahí están mis padres, mi hermano, mi sobrina. Porque esas calles de allá las viví, las patee y recorrí mientras crecía, mientras formaba mi visión del mundo. Será por eso, quizá.

La cosa es que luego me pasa lo que a los desterrados, según dicen, que ya no pueden volver para vivir en esa ciudad. Porque me quedaría chica. O, simplemente, no me quedaría. 

Es la mar de raro ir llegando al DF y, con esa pesada bruma que es despertar al filo de las 5 am, pensar que estoy de vuelta en GDL. Me toma unos segundos entender que es Cuauhtémoc y no Mariano Otero la avenida sobre la que vamos circulando.

...

Los apegos. Ese derrotero. O, ¿será destino? ¿Ambos? Unos, porque fueron los que nos tocaron; otros, porque los elegimos. Yo, estoy eligiendo. Hace mucho que no elegía. 

...

Nos hirieron al Jack. Fue presa de las dentelladas de un perro más grande, más fuerte y violento. Nos lo lastimaron y sentí algo que desde la operación de mi madre, hace 8 años, no sentía. Una extraña mezcla de preocupación y desconcierto ante el dolor que siente el otro, ése que amas. Los apegos, que le dicen.

...

Y el fin del apegos, ¿no es acaso estar en un camino en el que vas a aprender? De ti, del otro, de la experiencia completa. Hay quien elige estar solo. Hay quien elige estar acompañado y hacerse pendejo. Hay quien entiende que una relación es tarea compleja y exigente, porque no es para controlar y sentir bonito. Hay de todo en esto del puñetero apego, según mi entender.


LA_FÓ: Y así, iluminada, es como me gustaría permanecer. Lástima que, como humana, no pueda ser sino lo que sigue de cambiante. Como sea, firmo y valido eso de que me convertí en una celosa de mierda porque vengo de donde vengo. Aunque yo no era así. No tan así. No voy a decir que estamos cerrados por remodelación, pero algo hay de eso. Pero con o sin las inseguridades disparadas al 1000%, no crean que me hacen pendeja. Eso, pos va a ser que no.

miércoles, septiembre 04, 2013

Grande, que me queda grande


La vida, a veces, me juega unas cuantas pasadas. Se ríe de mi. Me putea. Me acaba. Y yo, que amo ser víctima, me dejo, me regodeo, me tiro al drama. Tengo claro, empero, que somos supervivientes de nuestra propia idiotez. Somos idiotas hasta que podemos decir basta. Hoy, decidí hacerlo así. Se acabó para mí una etapa. No tenía los cojones. No sé exactamente si los tengo, es sólo que o me salvo o me cargará la verga bien padre.  Y pues no, no quiero. 

Es algo así como que me vendrá grande, pero no importa, así será o no o quién sabe. Que sea como tenga que ser.

SERPIENTE: Como siempre, Mariana no apunta de dónde o de quién. Pero era obra en Zona Maco. Hágame usted el favor.

lunes, septiembre 02, 2013

El castañito éste de los cojones que me gusta tanto



Es común, últimamente, que me pregunté qué pedo con Manuel de las Castañas. Me intrigan sus modos, me apasionan sus maneras, me fascinan sus formas. Es bien distinto y diferente a cualquier cosa que me haya topado antes. Así que ahí me tiene: preguntándome a cada rato qué pedo con su desenvolvimiento, con su desarrollo, con ese esbozo tan suyo y tan sutil.

No me van a creer si les cuento que a Manuel de las Castañas lo conocía yo de la secundaria. Iba él a cursos con mi hermana menor, porque sí, Manuel de las Castañas es menor que yo por un año y 9 meses. Por ese entonces me era muy lejano. En realidad me fue lejanísimo hasta que me lo topé en el CUCSH, cuando yo estudiaba Letras Hispánicas, mientras él cursaba Sociología. No me simpatizaba mucho porque algunas de mis amigas aspiraban a gozar de sus simpatías y él más bien estaba en otra. Dice que un día hasta le fui a regresar unos libros de Rosario Castellanos que tuvo bien prestarle a otra amiga, hecho que yo no recuerdo ni vagamente. Tan no lo tengo registrado que la vez que quedamos a tapear en La Barraca Valenciana en un temprano mayo de este año, al escuchar su voz quedé muy impresionada: jamas hubiera imaginado así su voz. A él le pasó mucho lo mismo con la mía propia. En los últimos años fuimos algo así como conocidos online y nos mirábamos de lejos, no leíamos a la distancia, pero en realidad no habíamos tenido un contacto real hasta hace bien poco, cuando por bendición de una app de lecturas que yo le envíe un poco sin querer, retomamos un incipiente contacto de principios de mi estancia defeña, y nos pudimos reunir. Vaya primera vez tan llena de sotoles, Jenny Rivera, Selena, risas y más sotoles. Me cayó tan bien el muchacho que hasta lo quise besar, pero ya no podíamos. No pudimos más. Y pasaron hasta tres semanas para volvernos a ver y hasta bailar, o algo, en la pista de un lugar llamado "El 69". Quién lo hubiera dicho.

Este Manuel de las Castañas, tan simpático él, ha sido la revelación de este 2013. Jamas lo hubiera imaginado.

VINE: Como que se puede ir y grabar hasta a su puta madre, por qué no hacer como si fuera un gif animado la gracia ésa que permite el iPhoto. ¿Por qué chingados no? ¡Ah! Las delicias de los entes online de los cojones. Las delicias a veces.

domingo, septiembre 01, 2013

Pensamiento de media noche



No creo ni por un segundo que...

THEVACCINES: Lo malo no es recuperar un recuerdo. Lo malo es que encontrárselo de nuevo nos hace recordar por qué no está aquí. O algo.

sábado, agosto 31, 2013

Los recuerdos


Como el triste destino de los perros callejeros, abandonados, dejados de lado en alguna parte, así voy desarticulando recuerdos. Se quedan dormidos en parajes distantes. No tienen qué comer. Están desamparados y a la espera de milagros fortuitos. El azar de ser encontrados es su mejor carta, pero la mayoría de las veces no tienen ni esa suerte en el juego de la vida. Se quedan, se olvidan, se sepultan.

Aquí, allá. En un quién sabe donde están.

Son amarillos, tienen brillos de oropel. Visten, quizá, trajes de gala o van raídos. Son tan tristes o traumáticos. Son, en todo caso, algo que fue demasiado importante en otros tiempos y llevan muletas para poderse mover. La caída en el olvido fue tan brutal, que no les queda sino renquear de por vida.

Soy una persona que olvida por supervivencia. Lo triste es que puedo olvidar algo importante entre tanta basurilla. Se pierden, con la edad, algunas habilidades.

REJAS: Las ponemos, pero las podemos quitar. Y tengo en la punta de la lengua el nombre de lo que me puede hacer tan libre. 


viernes, agosto 30, 2013

Ga-rra-fal



En la historia de este blog jamas se habían borrado entradas. Ni en la peor de las tormentas, ni si la batalla fue bien o mal librada. Anoche borré la segunda. La segunda en la historia de este blog. Y los motivos pueden variar. Argumentos como "salvaguardar el pellejo", "procurar la honra" o "no cagarla de forma garrafal" pueden agolparse en mi cabeza.

Me van a disculpar por la autocensura infligida. Y tan-tan.

Mi reino por volver a escribir de todo y todos. Como cuando estaba tan lejos que casi nada me importaba y se cumplía la promesa no escrita de ser transparente. Me pesa. Últimamente siento que no soy yo. Ni aquí soy yo.

PANORAMA: Tengo que volver a tomar fotos para salvar la vida. No puede ser que sea tan triste todo a veces. Malditas hormonas.

miércoles, agosto 28, 2013

La hora fatal


Son las 9 y todo sereno. Y es así porque más o menos desde las 5 o 6 de la tarde que voy dejando atrás a la jornada laboral, comienzo a relajarme. Todavía durante el trayecto a lo que hoy es mi casa, me siento media, media: media jodida, media cansada, media estresada. ¿Por qué es así? Yo también me lo pregunto e internamente me voy respondiendo. Pero claro, ve y explícaselo al mundo. Anda y ve, Mariana.

Durante la mañana de hoy me sentí perturbada por una voz chillona cuya portadora parecía ser parte de una pelea marital o algo. Me perturbó mucho. Me hizo pensar si mi estrés extremo ante tan lejana situación se debió a que me recordó algo del pasado, de esas cosas que me he empeñado en bloquear. Cerré puertas y ventanas de ese lado del departamento esperando acallar las voces. Pero, ¿cómo acallamos al resto de voces, ésas que deambulan adentro la Mariana donde habitan todas las Marianas?

Todavía, a veces, no puedo creer del todo que vivo en DF. Entenderme aquí forma parte de un recuento chiquito que hago a veces: trabajar para Internet, check; ser community manager, check,;vivir en DF, check. Y, ¿qué sigue? Casi todo lo que quise ser en la vida, todo con lo que soñé de a poco ya lo he ido haciendo. Me falta ser una mujer tatuada y tener, al menos, un hijo. Así que la entraña se arrebola: ¿qué sigue, qué?

FOTODEFAMILIA: Mi brazo es corto, aunque lo que mide alcanza justo para abrazar a Manuel. Abrazarlo mucho, arrebatarle la cobija en las noches, hornearle quiche, acariciarlo, quererlo. Mi brazo, mis brazos, son todos para él.

martes, agosto 27, 2013

Conciencia


Se me ocurren 10 mil cosas mejor que hacer un domingo mejores que cubrir el puñetero informe de ni un año de gobierno que lleva nuestro presidente, pero da la casualidad que, aunque trabajo para un diario económico, sí, a la economía y las finanzas del país les importa, y mucho, lo que diga este hombre de los cojones. Pero me conforta la idea de que empezará temprano y se acabará temprano. Plis, plas. Además, ¿qué tanto puede decir de interesante el hombre éste? Yo sé bien que el discurso se lo hacen y, que más que escucharlo a él, estaremos escuchando a su secretario de hacienda, pero bueno, es lo que hay. Casi que sin rechistar iré a la guerra. Casi.

Casi y con las mandíbulas batientes. Llevo ya rato intentado averiguar por qué me duelen las mandíbulas tanto. Por qué la tensión se acumula ahí. Pensé, en un principio, que podría tratarse de mi novísima relación. Pero escampados los problemas de inseguridad que me carcomían las entrañas porque yo misma lo estaba permitiendo, ¿qué nos queda sino la piedrita en el zapato? La necesidad, al fin, será la que nos mueva.

LOVE: Eso que se siente, ya lo he dicho en repetidas ocasiones respecto a la misma foto. Eso que se siente, que se cuece dentro. Que se siente, pero no es nada sin la voluntad de que sea algo. Qué rara esa sensación. Esa conciencia.

Seguridad


Se tiene o no. Se produce o no. Se hace o no. Se trabaja o no. Llámalo como quieras. Yo lo llamo tranquilidad. Y me gusta dormir a pierna suelta por las noches. Así que la tengo, la produzco, la hago y la trabajo. Aunque cueste un huevo. Podríamos estar hablando de la disciplina, de cualquier otra cosa. Pero me resulta más vital ésta que evoco, por obvias razones.

CULODEVASO: Lo veo y estoy pensando en dos cosas. Una es en las personas que hacen las veces de jarritos de Tlaquepaque y que no quiero en mi vida, gracias. La otra es cómo siempre resulto ser tantas, en una misma.

miércoles, agosto 21, 2013

Una masoquista más, al fin

Nada más vengo a decirles un par de cosas: Una, ser madre es algo que te cambia la vida. Se te retuerce la entraña de manera distinta. Se te encoge el corazón ante cualquier trastabilleo. Yo no voy a estar nunca lista para ser madre, pero soy de las que piensa que me lo voy a bancar y muy bien. Nomás voy a ser de las madres preocuponas y aprehensivas. Ya puedo ir pidiendo perdón desde ahora a mi(s) hijo(s) futuro(s). Como que no se va a una universidad para padres. Como que es cosa de la vida misma.

La otra es que estoy sentada en el comedor muriéndome de frío. Suelo hacer eso, quedarme sentada navegando frente al computador hasta que soy presa total de una helada sensación que me recorre todo el cuerpo. Y no hago nada hasta que los dientes casi castañean o hasta que muero de hambre o de sed o algo. Soy una masoquista de los cojones. Una masoquista que hoy siente un vacío cuasi inexplicable porque no sabe comunicarse asertivamente ni transmitir su cariño a veces, sino todo lo contrario. Una masoquista de mierda que teme ser corrida o apartada. La masoquista más miedosa del universo, más neurótica, insegura y obsecada. Una masoquista más, al fin.



DAVID: Y más que masoquista, diría azotada. Pero es que llega el punto en que la hora fatal del día llega y me toma. La hora donde el hastío y pesadez de la rutina me aniquilan. Pamplinas.

viernes, agosto 16, 2013

Imperfectamente, Mariana


Son obscuras las cavernas de mi imperfección. La que yo veo, la que me mata y doblega. Profundas, igual las recorro. Encuentro un extraño placer, que no sé dónde aprendí, al hacerlo. Una y otra vez. Intento no hacer caso al ruido. Ahora feliz, ahora triste. El quejosiraptor que llevo dentro en su máxima potencia. Parecería que nada me contenta. Y no, nada me contenta por momentos. Pero sé, porque lo sé, no soy pendeja, que la respuesta y solución las tengo ahí. Nada más que no soy capaz de verlas yo solita. Ocupo ayuda. Así que exclamemos: ¡gracias a dios existe la terapia! Y gracias a dios, a ese dios al que le quieran rezar, gracias a él yo estoy yendo puntual cada semana. El psicoanálisis será lento, pero me da buenos resultados.

No me encanta sentirme tan perdida y poco centrada. Lo odio, me estresa, representa la muerte en vida o algo. Miles de voces se reúnen en mi cabeza. Hablan de esto, de aquello. Me torturan con juicios, con demandas, con exigencias. Lo he dicho antes: soy mi propio verdugo. Soy la adulta que se niega a serlo a veces y le da rienda suelta a la adolescente de mierda que todavía teme a su papá. O algo. Adoro a mi terapeuta riendo cuando digo "o algo". Me siento graciosa, me siento aceptada, querida. ¿Ven cómo estoy mal de mi cabeza? Me consuela saber que nadie está bien de su cabeza. Nadie es ejemplo de lo correcto. Nadie, nada. Aunque he erigido fantasías monumentales de perfección, nadie la encarna. Algún día, alguno, me dejaré de machacar. O algo.

Léanme y explíquenme cómo vergas se acallan las voces. Cómo se llega a ese estado zen. ¡Ah! ¡Sí! El yoga. El lunes lo retomo, así sea lo último que haga. Toda la felicidad que se concentra en mi vida tendría que encontrar la mancuerna ideal con esa buena práctica. He dicho. Pero si pueden, sí, explíquenme poquito, lo que sea, porque por momentos sí siento que se me va la perola en esos vórtices en los que yo solita me llego a meter.

COLLAGE: Mariana de azul. Mariana siempre. Marianamente Mariana. Y no crean, me harto. Me saturo. Ni yo me aguanto. A veces soy demasiado Mariana para mí misma. Juar. Aunque usted no lo crea.




lunes, agosto 05, 2013

Cualquier versión castaña, cualquiera


Pensé que no iba a suceder, pero en mi edificio, sí notan mis ausencias. En fin, pensé.

Siempre pienso cosas: fatídicas, hermosas, poéticas, desechables, suicidas, terribles o adorables. Voy de un lado a otro. Como cualquier mujer cualquiera que se vuelve loca por culpa de las hormonas para luego ser un dechado de paz y amor. Cualquiera, pienso.

Juego. Me revuelvo en viejos dichos. Dichos con 14 años de antigüedad. Escritos por gente que me quiso, me quiere o algo. Voy a casa de mis padres y juego a encontrarme en todo eso que fui. La ganancia es entender, que entonces, no entendía nada. 

Y decido no meterme en camisa de 11 varas. Decido no perderme. Es gracioso cómo, cuando ya no buscas, hay quienes te quieren encontrar. Me gusta decidir, sentirme clara. Yo ya encontré algo demasiado hermoso. Y quiero que siga siendo así.

CASTAÑITA: Ahora que lo pienso, nunca probé de esas castañas calientes que en las calles de Barcelona venden como los camotes acá. Pero vamos, la delicia del marrón glacé tuve a bien probarla. Me imagino que puedo ser un sabor tan exótico como ése. Me imagino, a veces.

martes, julio 30, 2013

Pasmos gratuitos


Por regla autoimpuesta, no podría llorar ahora mismo, porque ya me apliqué la crema antiarrugas en los ojos, lo cual importaría tres pepinos si los sobresaltos se siguen acumulando por el puro gusto de hacerlo. Basta mirar un tuit, otro. Y así la vida.

En realidad, no es que no llore por la mentada crema: no lloro porque igual que "el evasivo hombre de las nieves", soy una maestra en el arte de la negación total. Que me dé cuenta, tampoco es ganancia. Aunque estoy segura que llegará el momento en que una mano amiga, al momento de estrecharme, o una más familiar, como la de mi madre, me toque y tenga el efecto curativo de hacerme reaccionar. Podría romperme en mil pedazos y no sería malo, al contrario. Pero necesito que alguien venga y me abrace. Alguien de mi entera confianza. Que me saque de este pasmo. Suelo meterme pasmos gratuitos por hacer de mujer fuerte. Por hacerme la que no me importa. Pero es que extraño mucho a Manuel, a Jack. Y no puedo ser un dechado de lágrimas. Tengo que funcionar. Trabajar y así. Pensar en el resto de la vida. En las cosas de una. En todo lo que se quedó aparcado.

Como sea, huyo. Me voy al ranchito amado. No voy a desaprovechar la reunión de mis más allegados. Necesito ir, espejear, terapear, abrazar, disfrutar. Si ya no tengo Altillo, ocupo baños de Chapalita. Oasis los dos. Remansos en medio de tanto caos.

Me tatúo en septiembre. Ahora más que nunca necesito resignificar. Necesito convertirme en eso que siempre quise ser.

Quiero dejar de tener respectivos en turno. Quiero encontrar. Necesito. Y ya encontré. Pero, ¿será que volverá?

OXTOPULCO: Paseo diario. De domingo. De entre semana en ese mi adoptivo barrio. Tendré que volver a decir que no hubiera pensado nunca que el sur me fuera a ser tan cercano. Me hago guaje, cuando siempre lo fue.

domingo, julio 28, 2013

Borrada


Es muy extraño: creí todo el tiempo que fui invitada, por una parte, por otra, creo que me di a entender muy, pero que muy mal. En lugar de decir "mira, me encanta vivir aquí, sería lindo buscarnos algo juntos de este lado", fui y tiré mi más torpe "me siento de la verga con esta situación, vámonos a vivir juntos o nada", según dicen.

La cosas irán cayendo por su propio peso por el resto de los días y yo voy a entender por qué me pasó todo esto con ese maravilloso hombre hecho que se me atravesó por el camino. Soy de las que cree que todo pasa por algo. También de las que cree que es la peor verbalizando sus sentimientos. Parece que en lugar de un "te quiero", un "me encantas", salen puras barbaridades que hacen pensar al respectivo en turno que ni lo quiero, ni quiero estar ahí, ni me entiende ni nada.

Otra cosita es que antes de iniciar otra relación tendré que anunciarles que soy una chantajista de mierda y que, no sé por qué, aunque lo trataré en terapia, me da por anunciar partidas irreales como para meter cuchillo y sacar hebra. Mal, muy mal, de lo más mal. Reconozco que por eso me merezco haber sido ya borrada. No hice bien las cosas, no supe, me desbordé. Todo pasó demasiado de prisa. Leí mal todos los indicios de que me querían y me querían poner casa. Mal, muy mal, demasiado mal. Siento una profunda tristeza ante el final de lo que parecía las más sana de las relaciones que pude tener nunca. Aunque nos faltaran un montón de "checks" por hacer, creía en la relación de manera profunda y, quizá, ingenua.

Reconozco que en las últimas semanas me tiré a morir. La falta de un espacio que fuera mío, con mis cosas, con parte de mis reglas y orden, me empezó a carcomer las entrañas. Entonces, aunque todo parecía hermoso, ya no me estaba gustando mucho. Yo sólo quería una casa. Y si ya estaba casi viviendo allá, pues no me pareció descabellado pedir hacerlo en forma. En fin. Ya todo volverá a su ritmo habitual, dicen.

BORRADA: La Forever que se nos va de bruces. Va y pide morada juntos y que me la mandan a la rechingada. Va y escupe mal eso que quiere. Va y monta una escena de celos. Se va muerta de deseo, de miedo, de frío, de calor, de tristeza. Y todo se recompondrá. Pero no habrá más Manuel. Qué rara va a ser la vida sin Manuel.


lunes, julio 22, 2013

El amor son otras cosas


Dicen que me estaba chantajeando con esa carita. Y sí, fue así. Me pueden tanto unos ojos como éstos, con su reclamo tan impertinente, como adorable, que era imposible no tomar una foto así, para el recuerdo. 

Jack es un perro con mucho carácter y mucho amor para dar, como también dicen por ahí. Me tiene fascinadilla, pero también yo soy una rejega que no muestra y más bien encubre todas esas cosas que va sintiendo y abrazando porque sí. Todo al mismo tiempo.

Complicaciones de lado, este perro, que es un perrazo, me encanta. Desde cuando ronca durante la noche y a mi lado, hasta cuando hay que sacarlo a pasear, callo de por medio, es así: Voy y lo hago.

JACK: Perrazo. No tengo palabras. Cuándo iba yo a imaginar tanto amor en mi vida.

domingo, julio 21, 2013

La historia de mi vida


La historia de la mujer que no es feliz no importa el qué. La historia de mi vida. Buah.

Hace no mucho estaba enfrascada en una relación súper pasional y complicada. Todo el tiempo pensaba "daría lo que fuera por sentirme de nuevo enamorada y feliz". Luego fui y me volví a enamorar de un hombre hecho y estaba toda feliz hasta que comienzo a hacer del hallazgo de pequeños infortunios mi deporte favorito.

¡Ah! Pero tenemos una buena noticia: Ya puedo postear con el hombre hecho a mi lado sin que esto me cause un estreñimiento mental. 

MUJERCONPERRO: Debería tomar, claramente, una que se llame "Mujer con porro". A ver si de esa forma me relajo y disfruto a placer de la vida. Como dizque hacía en el momento en que tomé esta foto, allá por abril del 2011. Justo antes de que comenzara la pesadilla que se llamó "vivir con Alejandro" y me hiciera de varios traumas que todavía no me quito de encima. Buah.

¿Sabrá dios?

Decidí borrar el post anterior, porque no era yo la que escribía lo que me estaba saliendo del coño, sino una masa amorfa queriendo demostrar sabe qué cosa a sabrá dios quién. Y no puedo darme ese lujo. Lo siento amable lector si usted alcanzó a leer la mierda de post que escupí ayer, en verdad lo siento. Estaba un pelín borracha y no en el mejor de los juicios.

Será la luna llena, será el puto sereno, será la falta de sexo, pero estoy que me re carga la verga. O será esa precipitación en una rutina de pareja de mil años. O que no nos conocemos lo suficiente. Sabrá dios. 

En momentos como éste lo único en lo que puedo pensar es que necesito salir corriendo de aquí y encontrarme con alguien que me entienda, que me sepa, casi, casi sin que tenga hablar. Me convierto en un manojo de inseguridades: Me doy cuenta que me tendría que mover, que me tendría que ir un rato a la montaña, para así poder comprender por qué me siento como me siento, pero al mismo tiempo no me quiero ir. Sabrá dios por qué. Pero es una mierda sentirse así. Pensaría que estoy lo que sigue premenstrual. Cuando estoy premenstrual me siento, generalmente, de la re verga sin motivo aparente. Creo que ocupo volver al yoga o algo. Coger no estaría mal, por ejemplo.



MARIANAISSUES: Conózcanla. Está de malitas. Un día alguien le dijo que se ponía así porque algo en su vida no le estaba gustando. En ese momento era el trabajo. ¿Seguirá siendo el trabajo? ¿Serán sus issues con el dinero? ¿Con el hongo que le salió por traumatismo en el dedo gordo del pie derecho? ¿Serán las bromitas de Manuel al respecto? ¿Que ya no podrá acariciar a Jack con su pie porque no la dejan? ¿Qué será? Sólo dios sabrá.

viernes, julio 19, 2013

Allá, lejos


Están allá, del otro lado. Haciendo las cosas que hacían incluso cuando yo estaba allá, con ellas, cuando podíamos departir cualquier tarde de sábado. Siguen con sus vidas sin mí o sin Álvaro o sin Arabella. Sin Aimee y Aitor. Seguimos nosotros sin ellas, sin Shari, sin Pilar y sin Lulú. Era de esperarse. Era algo que iba a suceder tarde o temprano. Alguien se iba a quedar mientras otros partían. Es lo que tiene irse un día a vivir a otra parte. Es lo que tiene vivir por algún tiempo, aunque sean 6 años, en una ciudad de tránsito, de paso, de flujo, de tanto turismo como lo es Barcelona.

Las extraño. Las recuerdo. Moriría por irme a tomar una caña cualquier tarde, inclusive la del sábado. Por quedar con Lulú para jugar en el parque con Chiara. Ahora estaría también Sofía. Por irme de bares con Shari o por tomar té con galletas con Pilar. Pero acá andamos, haciendo vida en el DF. Volviendo a hacer mía otra ciudad que no es tampoco la mía de origen. Volviendo a la patria. ¡Ah! Eso de volver.

BODEBÉ: Me encantaba este lugar. Ir con Shari. Hablar de todo y nada. Comernos un platote de comida con Coca-Cola Light y su servicio de hielos con rodaja de limón. Vaya tiempos. A veces me pasa que no valoro el presente. Pero cuando me la está pasando bien, sé internamente que tengo que disfrutar, porque luego, todo cambia. 

miércoles, julio 17, 2013

Del por qué sí y por qué no


No alcanzo a ver la película completa. No alcanzo a verlo todo. Lo bueno es que tengo una sensación constante que me genera el poder confiar y es que, a diferencia de muchas otras experiencias, entiendo más del qué y del por qué. Aunque entender todo eso no quiere, nunca, decir nada. Nunca nadie sabe del todo a la otra persona. Menos cuando se está en una relación sentimental. O, ¿sí? 

Habla Mariana desde el miedo. Pero habla Mariana desde la razón.

Es raro. Está aquí. Y yo estoy ahí. El resto del discurso no importa. 

CIRCUITO95: Pruébate y pruébame. Por qué no y ¿por qué no casi todo el tiempo? Así pasa cuando sucede. Aunque nadie me entienda. Ni yo. Juar.

jueves, julio 11, 2013

Instantáneas del asueto


Haces la maleta y la llenas de ilusiones. Esta vez, la que va más lejos es la que está relacionada con la posibilidad de hacer una vacación que resulte cuasi eterna y paradisíaca. Entonces, se aparecen los mosquitos y los compañeros de viaje en su máxima expresión: Sólo quieres volver a casa.

Son días sin rutina. Días que se escriben solos y se rigen por la ausencia de un reloj. El reloj es el cuerpo que manda comer, dormir o beber o callar y leer o hablar y dar caladas al cigarrillo. 

Ves cuerpos, escuchas historias. Algunos cuerpos cuentan la suya propia. 

Te rindes ante la majestuosidad de la naturaleza. Sucumbes ante sus encantos. Llegas a creer que no necesitarás más las delicias de la urbe. Pero es un hechizo temporal. Y no importa, es hermoso.

Vuelves a casa y bastará un día de rutina para que te hormiguee el estrés en el cuerpo. Poco te preocupa, porque te sientes como nueva. Porque estás con Manuel en casa. Porque hay tanto qué hacer acá.

SALADEBAÑO: El lugar íntimo de recuperación y soledad. Hay veces que añoras viajar acompañada, hasta que viajas acompañada y necesitas, como agua de mayo, estar a solas. Y ese momento, en el baño, se convierte en un oasis.


jueves, julio 04, 2013

Cosas y tormentas de la vacación



A veces me pasa. Tengo la mecha demasiado corta. La piel muy delgada. Me cuesta un huevo hablar, comunicarme. Tengo las palabras indicadas, el discurso perfecto. Está en mi cabeza. Pero no sale de ahí. No soy capaz de articular palabra y hablar. 

.................

Recuerdo una vez hace mil años, bueno, en realidad tenía 18, haciendo vacaciones con la familia en Puerto Vallarta. Poco antes de eso, tuve a mal enterarme que me habían puesto el cuerno. Tenía un novio bastante tonto que permitió que me diera cuenta. Así que en ese viaje decidí que yo le pondría el cuerno a mi vez. El que se me atravesó entonces fue un chico que recién salía del seminario, abortaba la misión, así que estaba ávido de ganar experiencias con chicas. Fue rara la experiencia con "el padrecito". Arenosa y rara. Conseguí lo que quería que era poner yo el cuerno, pero ¿qué ganaba en realidad? ¿De qué me hacía poseedora sino de más dolor y descontento? Ni fue la mejor de las cogidas ni estaba recuperando mi amor propio ni nada. ¿En qué momento y por qué tuvo que pasar eso? ¿Quién me enseñó que tenía que ser así? Y todo eso me lo pregunto ahora que estoy de vacaciones en un hotel como ése, cuando en 1995 estuve en Puerto Vallarta con mi familia. Cosas que trae la vacación. 


MAR: El de Tulum, que aún con tormenta es el más bonito. Me conquistó totalmente. 

sábado, junio 29, 2013

Fin de temporada

Esta semana me tiré al drama, hice una aparición en un hangout en enlace con Uruguay, me enfermé de gripa, daba dos pasos y me fatigaba como si fuera una octogenaria, volví a fumar después de 9 meses de no hacerlo y experimenté un exacerbado PMS.

Esta semana me dí cuenta que me encanta evadir sentimientos, emociones y charlas obligadas, que puedo repetir patrones ad infinitum y que no voy a cambiar, del todo, pero no voy a cambiar.

Fue una semana intensa, precedida por otras dos semanas intensas, llenas de novedad. 

Y me voy. Me piro. Tomo un avión. Cuelgo las tangas, por decirlo de alguna forma y cómo me encanta decirlo de esa forma. Au revoir. Á bientôt.

Vaya última semana antes de las vacaciones. 

LLUVIA: Porque el verano es lluvia, aquí, allá, humedad. Todavía no entiendo, porque el clima apesta, entre otras cosas, cómo es posible vivir en esta ciudad, cuando me gusta tanto ya.

miércoles, junio 19, 2013

Apreciaciones



Pasamos algo así como 12 horas juntos haciendo actividad cotidiana en pleno. Dormir, desayunar, tomar café, cenar. Rutina doméstica. No es cualquier cosa. Es la cosa. Me hace soñar y fantasear con más de eso. Me da una extraña y hermosa felicidad, que no había sentido antes, y que me llevo conmigo allá, a donde voy. Es así.

JACK: De a poco, pero cada vez me gusta más. Y más. Y más. Y más. 

viernes, junio 07, 2013

Exes voladoras


Un nuevo ligue es directamente proporcional a una vieja novia. La temida ex. Claro, que se tendría que poder llegar al punto en el que la ex de tu respectivo en turno no sea un capítulo de miedo. ¿Que no la Frida Kalho hasta consejos le daba a esas otra mujeres que se relacionaban con su Diego? Bueno, que deberían existir las exes voladoras que puedan ser amigas y aconsejar. ¿Qué tal que te dan ese sabio consejo de qué hacer y qué no hacer para no irla a cagar con el denominador común? Pero no vivimos en un mundo donde eso sea cosa de todos los días, donde el poliamor sea algo que coexista con las relaciones plenamente monogámicas o donde ya no exista la homofobia. No. 

En mi bandeja de entrada coexisten mensajes de esas exes voladoras: Me han escrito en distintos momentos y, a una en particular, le hubiera agradecido la vida que me alertara del alacrancito que me estaba echando al seno, pero bueno, su epístola electrónica llegó una vez finiquitado mis asuntos con el ex coapeño que, me dijo una bruja buena, me aventó el típico trabajito de "si no es conmigo, no es con nadie". Una mierda. Para ser científico, no se le veía pinta de ese tipo de mañas. Pero caras vemos...

Del otro caso, recién até cabos y encontré que esa aparentemente asidua lectora no es sino la súper ex del chico con el que estoy saliendo. Su mensaje me llegó como comentario al blog hace cosa de año y medio, pero cuando fui a verificarlo en la entrada, ya estaba borrado. El acto me pareció por demás inquietante, así que no eliminé nunca ese correo y, mire usted, que resulta lo que resulta. De esas gráciles casualidades de la vida y el destino. 

Se me ha terminado la copa de un delicioso Pinotage que bebo mientras pienso en las exes, en ser ex y en mis exes. En cómo no dejaré de serlo, en cómo no dejaré de tenerlos y cómo no dejaré de toparme con todas ellas, las que ya fueron, porque estoy maldita. Y no, no es broma, es lo más serio. Pero ya me encargo. Ahora sí que me cago en todos aquellos seres cuya única defensa es irle a hacer mal al otro. No sólo se lo desean, van y tientan al diablo. Pero, ¿saben qué? No soy ésa, la que se deja. Nunca lo he sido.

LUCESDELACIUDAD: Duermo, duermes. Cohabitamos. Y quizá no rompamos conjuros, pero estoy un pelín más lejos. Y más cerca de mí. El miedo ya no es eso que siento.

Rondín


De todos y ninguno. En todos y en ninguno.

En cada pedacito de piel. No ha lugar.

Y ya ni se acuerdan. Ni yo. ¿Ni yo?

MOSAICO: La parte pública de lo más privado de Mariana Islas. Encuéntrense si pueden. Y suerte con ello.


viernes, mayo 31, 2013

Bala


Blogger: Te odio. Me borras los posts y no me guardas ni una puta copia de lo que escribí. Bueno, salvo el mail que me envías de comprobante de publicación. Pero decidí no repetirme y venir a quejarme de ti. Mearme un poco en ti. Aunque eso signifique que te haga algo así como un golden shower. No importa. Me meo en ti y en todos aquellos que no me dejen publicar aquí y decir la bola de pavadas que generalmente pongo.

Jódete Blogger. Jódete tú y todos los hombres maricas del universo. He dicho y me marcho mucho más tranquila de fiesta. Bueno, cena primero, fiesta después. Todo a su tiempo y con la panza llena. De aquí hasta el huerto y de regreso.

ANIMALPRINT: Curiosos los matches que podemos llegar a tener. 

martes, mayo 28, 2013

Soles, narcisos y zombies


Ocurrió la catástrofe, el infortunio. Parecía que todo estaba dispuesto a colapsar en la sala de baño y quizá haya sido probable, sólo que el castigo divino se arrepintió: Lo único que rompería sería el lavabo. Bueno, qué digo romperse si se rajó nada más, pero se rajó lo suficiente como para escurrir una muy chula gotera y aguarme el piso. Lo necesitaba tanto, sí, que se agrietara el lavamanos. Una putada. Pero qué más daba. Una más no es ya tanto.

En la viña del señor hay goteras y narcisos. Somos muchos narcisos. Estamos enamorados de nosotros mismos y pecamos de mentirosos al decir que no, cómo, si el narciso es otro. Y el otro también lo es, pero tenemos al narciso clavado, bien clavao ahí, dentro.

Y entre goteras y narcisos salen soles. Un día llueve que te cagas y otro no. ¡Ah! ¡La vida! No es tan culera, aunque parezca que sí. Juar.

ZOMBIE: Jugaba con la luz y la velocidad. Menos mal que de zombie no tengo un pelo. Está bien eso de mutar la piel, pero irse dejando trozos de carne... Qué bueno que estoy vivita y coleando.

miércoles, mayo 22, 2013

De a poco

Cerré los ojos para hacer mi meditación. Te vi. Casi pude oler tu cabello. Entonces tuve que llorar un poco.


DRAGÓN: Lo que le sucede a los recuerdos de a poco.