martes, diciembre 25, 2012

nostálgica.com



Hoy extrañé mucho a mi gran familia mexicano barcelonesa. Los eché mucho de menos haciendo piña en torno a una mesa llena de buenas viandas por el puro gusto de disfrutarnos, porque era así, reíamos, llorábamos, echábamos chal, mentábamos madres y refunfuñábamos en torno a nuestros hospederos catalanes a quienes queremos ya tanto.

Pasé una segunda Navidad en mi nueva ciudad y estuve rodeada de familia (no la mía, pero familia al fin), pero extrañé la familiaridad de esa gente que yo elegí para que fueran mis acompañantes en la vida, mis seres queridos por elección propia. Me sentí un pelín sola y sin recalentado navideño, pero agradecí a los dioses haber podido comer el más delicioso bacalao de los últimos tiempos. 

Elegí sacrificar las navidades con mi familia en el ranchito amado para poder disfrutar del último día del año con un chico de cabellos largos y besos de fuego que llegó a mi vida hace no mucho y me está pegando una revolcada emocional que no vean. Bueno, también en la cama, como el mejor de los amantes, lo cual me tiene contenta. Es así. Ya qué hace una.

Cuando conocí al chico éste supe casi de inmediato que se convertiría en alguien que cambiaría mi vida. No sabía cómo ni cuándo, pero sentí que no pasaría sin pena ni gloria. Me gusta mucho y no se parece en nada a mi prototipo de hombre: es moreno y lleva el cabello largo, pero me encanta que sea barbado y excéntrico para vestir. Único en su tipo, eso me encanta. Suspiros me arranca el hombre que, aunque casi de mi edad, se ve maduro, hombre pues. Me está enseñando un universo que no conocía y jamas me había ni siquiera preocupado por cuestionar. Eso me encanta: empezar a cuestionar costumbres y requerimentos sociales establecidos cuando pude creer que no había más nada que cuestionar en el camino del amor.

Intenso y hermoso, innovador y lleno de valentía, este hombre no podía pasar desapercibido. Tengo tanto que agradecerle a la vida.

Ya luego de este momento inspiracional total les vengo a contar cómo me fue en mi primer temascal. Ajá, Mariana va a temascales ahora. Y no, no soy hippie ni hostias, sólo esto un pelín enamorada y abierta a nuevas maneras de concebir la vida y así.

FLICKS: En el Boadas, en la Galería CMTV y en casa de Lulú, la última de las navidades catalanas. Los extraño, los quiero y añoro. Mi reino por pasar una temporada decembrina más en la bella Cataluña. Qué feliz era y qué feliz de tener todo eso vivido. Grandes, grandes amigos del alma.