miércoles, diciembre 12, 2012

Misión: Salvaguardar el pellejo


Me es muy difícil trazar límites. Más difícil me es aún que las personas comprendan por qué lo hago, sin que esto quiera decir que no las quiero. Pero se traza límites para salvar la vida un poco, porque así como es necesario a veces ir y darse baños de pueblo, a veces no es cosa de dios permitirle al otro traspasar las fronteras del espacio vital.

El fin de semana fui al centro de un gran dolor, porque al delimitar mi territorio lastimé a alguien a quien quiero mucho, pero todo el tiempo tuve claro que no iba a poder ser de otra manera: siempre termino en el lugar en el que pedir respeto por mi espacio era mi única salvación. Esto no quiere decir nunca que no me haya dolido enormidades haber lastimado a mi paso. Y es un asunto que todavía tengo que resolver.

Siento que algo similar me está volviendo a suceder. A veces, la confianza, como bien dicen, apesta, porque nos lleva a transgredir espacios, límites, nos lleva a pensar que el otro necesita nuestro juicio de valor. Y es válido, por qué no, ir y decirle al otro qué opinamos de su vida, pero también es válido no aceptar ese rol de juez en el amigo, cuando sólo se está buscando alguien en quien confiar, alguien que te pueda escuchar, porque quizá ni una misma se entiende.

Siento mucho, pero mucho ser una intolerante de mierda y no aceptar según qué juicios y según qué chantajes. Pero es así: en esta casa no aceptamos hacernos responsables de los caprichos emocionales de nadie, incluyendo a los amigos, familiares y mascotas. Ahora sí que cada quien con su pan se lo coma y lave su ropita sucia en casa. 

El amor que se le tiene a la pareja, a los amigos, a la familia no es pase automático para aguantar cargas emocionales que no son de una. Yo ya me hago cargo de la mía. Y me está saliendo caro. Supongo que me estoy convirtiendo en algo así como una egoísta por conveniencia: quiero salvaguardar mi pellejo, porque si bien ya no estoy en el extranjero, en tierra propia bien se puede dormir muy cerca del enemigo. 

PIC: El estacionamiento de la Cineteca renovada. Ojalá un día pronto pueda encontrar boletos y entrar a sus bellas salas, como cuando fui estudiante becada acá en el DF, allá por el 2000, y me metía para ser la mejor procrastinadora del universo.

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