martes, noviembre 27, 2012

Credo



Cuando se trata de amor, no sé en qué creer. Tanto tiempo viviendo en la codependencia total, me hace dudar mucho de que es y qué no es amor. A la primera de cambios brinco, porque me da miedo que eso que veladamente parecería un cariñoso gesto, pueda ser la más sutil de las manipulaciones, patrocinio directo de mi ex, Alejandro. Y yo, a mi vez, no quiero ser codependencia de nadie. Quiero ser libre, pero también quiero pensar en poder construir de verdad un vínculo, si no permanente, sí duradero. Creo que antes que se abra la puerta de una relación de dos, para que sean tres o cuatro, tienen que estar bien plantados los cimientos. Creo también que el amor se debe sentir y debe ser más fuerte que la sensación de cualquier egoísmo natural en las personas. Creo en mi intuición y por eso me voy con tanto cuidado buscando las pistas que me indiquen si puedo creer y confiar. Y voy a seguir las indicaciones de esa alerta, porque no puede estar equivocada. Casi que nunca lo ha estado. Que yo no haya querido aceptar que las cosas han sido así, es otra cosa.

Quiero también que se trate de amor y quiero sentirme amada. Quiero sentir eso por lo menos una vez más, porque lo he visto en algunos ojos y he creído que lo sentía yo también. Y quiero no extrañar eso, sino sentir sólo lo que haya en el presente.  

Y después de estas fuertes declaraciones, me quedo más tranquila. ¡Ah! Tampoco voy a ser satélite de nadie ni me voy a subir al tren de otros. Yo ya no hago eso, porque estoy segura que los que se han de encontrar, andarán en caminos muy similares.

PIEL: Dicen que estoy desarrollando una dependencia con mi terapeuta. Yo digo que bendito dios que está ahí alguien que lo tiene un poco claro y me puede aclarar cuando pierdo a todas luces el norte. No me va a salir más caro el remedio que la enfermedad, eso seguro. Ya qué le hacemos.

1 comentario:

Rich dijo...

Me gustó mucha esta foto, pero no te digas.