martes, noviembre 20, 2012

Agallas



No es que piense que es una pérdida de tiempo, pero a veces me pasa que siento que venir y escribir aquí es una tomadura de pelo básicamente porque me he vuelto una aburrida que apenas puede balbucear entre líneas lo que le pasa. Temo la cercanía con algo que considero demasiado y que es la opinión de los demás. Entonces vengo y me hago tonta y no hablo de cosas que realmente podrían ser divertidas hasta el cansancio como maldecir a según quién de la oficina y detallar el sinnúmero de razones por las que me parece la persona más hijoeputa del universo, además del mal gusto que tiene para vestir y del mal aliento que porta. Es así: me importa que venga un día por aquí y lea lo que pienso de ella. Soy una marica.

También me he vuelto una marica para venir y contar lo que realmente creo y pienso de los vínculos afectivos que he establecido en el último año. Vamos, siempre ha existido ese miedo a que el significant other en turno venga y constate lo que puedo llegar a pensar de él -o ella en su caso-, lo cual sí, es ridículo pero me importa. Me cago en todo.

Así que no vengo, no escribo. No alimento algo que tanta felicidad me ha dado, tanta satisfacción, tantos nuevos vínculos, tantas ilusiones. Vaya tela.

Extraño ese, mi estátus de anónima y completa desconocida ahora mismo, cuando apenas estoy logrando afianzar algunos buenos vínculos amistosos y/o románticos alrededor mío, lo cual también me importa, necesito tener amigos y gente en la que pueda confiar. Ni que fuera de palo.

Y así la vida en esta isla. No sabemos yo y todas las Marianas que habitan este mundo qué será lo que vendrá. Si venga y espepite un día todo lo que se cuece en mi interior o si le siga haciendo al marica y me esconda detrás de palabras bonitas e historias de antaño o en mis logros terapeúticos y blah, blah, blah.

A ver. Hagan sus apuestas, que en el fondo, tengo de marica lo que tengo de varón.

CINE: De la noche en la que ilusamente creí que encontraría un boleto para una de las funciones más demandadas en la muestra internacional en la Cineteca. Venga, que somos 12 millones en esta puta ciudad Mariana ¬¬

1 comentario:

el7palabras dijo...

Soy un pinchi náufrago.
Un pinchi náufrago de sus letras, querida Mariana.

Los últimos postes me habían dejado de a seis, pero este... este, tiene toda la energía, los huevos, el jícamo de esa Mariana.

La reina de los blógs y del tuiter y todo eso.
Venga pues. Sigamos leyendo que se pone bueno.

Besos.