lunes, octubre 01, 2012

Dislexias, paradojas y otras incoherencias


Es prácticamente imposible referirse a todas y cada una de las sensaciones que he experimentado este, que fue el primer año caminando una nueva vida en una nueva ciudad. Ni siquiera voy a hacer el intento, como signo de los últimos tiempos.

El hit de este año fue quebrarme en mis dislexias y paradojas, en toda la incoherencia de la que puedo estar hecha, en cada "no" que yo sola escribo como barrera o en esos "sí" a la inconsistencia fatua de la que creo estar hecha; pero la novedad fue también encontrarme con México y los mexicanos. Pareciera que hubiera dicho "ya pasé tanto tiempo lejos de mi patria, que me voy a dar un baño de ella" y ¡tómala barbón! Elegí DF como para no poderme hacer para ningún lado. Aquí sí que hay mexicanos de a montones, para mi desgracia, pero no se apuren, ya me acostumbré al hecho. O ya me resigné.

Y sin embargo, se mueve: recién alguien me hizo sentir unas ganas terribles de partir, regresar o, simplemente, volar y salir de este gran caos. Que sepan que a mí no me deslumbra el DF, ya no. Me sucedía cuando más joven, que visitaba la ciudad de mis ancestros casi con ojos de niña. Dejé que la ciudad me tragara y me encantó, cosa que ya no sucede. Como dicen, tantos años en el extranjero me malcriaron un poco. Es así.

FLICK: No sé por qué me recordó a Giger, aunque no sea nada más que algo que pudo ser vida atrapada en las garras del latex. 

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