domingo, agosto 19, 2012

Las pérdidas que son ganancias


Ropa, amigos, novios, zapatos, fotografías, familiares. Soy persona de pocas personas y, siempre lo he creído así, si bien a la familia no se la elige una, sí se puede ir restando a aquellos con los que no se quiera tratar. Muchas veces me he preguntado de dónde salieron esos aparentes cortes de tajo, cuando me ha costado lágrimas, sudor y sangre romper vínculos por demás dañinos y peligrosos que he arrastrado como lastres por demasiado tiempo. La cosa es que con la edad, supongo, eso de cortar y dejar bien atrás relaciones inicuas, por ejemplo, me parece el mejor de los signos de la madurez. Cuesta, porque por morbo, costumbre, fijación o estupidez nos da por quedarnos ahí a veces. Así me ha sucedido.

Revisando fotos viejas me dí cuenta hace unos minutos de la cantidad de ropa que he perdido, donado o abandonado para seguir adelante, como metáfora de quitarse peso para seguir andando y superar la etapa o el obstáculo en turno. Algunas piezas de joyería han estado también en la lista de objetos a olvidar: creo que bien vale la pena no volver a ver al susodicho en cuya casa dejaste tu anillo favorito del momento con tal de no volver a pasar el mal rato.

La cuestión es que por más que la basura cósmica desee estacionarse en mi espacio, yo no la voy a dejar. Lo he dicho antes, lo digo ahora: aquí no es beneficencia pública, aquí ya no hacemos favores ni queremos salvar a cojos o tuertos.

Podría decirse que soy un poco más consciente de según qué cosas y también que desde hace una semana justamente me fueron entrando, poc a poc, unas tremendas ganas de tirar la basura de aquí y de allá. Del computador, del archivero de imágenes, de la memoria, de la cuenta alterna del Facebook que servía para espiar. 

Es extrañamente satisfactoria la sensación de tirar la basura en su lugar y que se vaya bien lejos, de ser posible.

FLICKY: Con la Gemma en una fiesta más de ADM. El Luis se asoma detrás. De las sorpresas de la vida sólo voy a decir una cosa y es que a mí me han prometido tomar medidas por ahí del 31 de agosto. Y no sé qué es lo que me está sucediendo, pero me está encantando la idea de perderme en la sonrisa del dragón.

1 comentario:

La Blu dijo...

Te ves relinda en esa foto :)