sábado, julio 14, 2012

Carta


Querido capitán:

Necesitamos izar las velas, hacernos al viaje. Sin embargo, cigarrillo de por medio, sabemos que algo impide el desplazamiento del todo. Sepa, capitán, que haremos lo posible por aupar la movilización. No será, por ningún motivo, un echar en saco roto la tarea.

Si bien las cuestiones internas han interrumpido el desplazamiento natural o esperado de la situación, porque los ciclos de soledad han llevado por corrientes de agua que no van a ninguna red, bien, pues hemos tomado decisiones que sólo permitan avanzar a la barcaza. No queda de otra.

Que sepa que tengo la sensación de ser evitada: no han vuelto a cruzarse los cuerpos en pleno Adalid y Mancera, pero bueno, mejor eso a que me restriegue más esa historia que pude evitar hace años y no quise, porque no quise. Nada de eso, quizá, existiría si no hubiera tomado un avión un 23 de enero del 2010. Quedarme, representaba ser ahora la madre y la esposa. Irme, representó ser la amante de tantos más, la mujer libre, la persona que va y viene a placer, sin yugos o lazos. No sé qué es peor o mejor.

Tampoco, capitán, crea que soy la mejor amante, aunque algunos se obsesionen, aplico el "Amelié" sin mayor reparo y recuerdo aquellas veces en las que realmente me esforcé por el puro gusto de ser la mejor amante, para que me quisieran y amaran. De eso hace ya tanto tiempo. 

Capitán, me he enamorado de alguien prohibido y temo develar su identidad. ¿Cree en mis palabras? Yo no quiero. Ningún buen devenir puede tener esta empresa. Pero, capitán, quisiera contar con su buena voluntad, pero sé es el camino más tortuoso. Hoy vi unos ojos hermosos posarse ante mi, si bien ya los había visto antes. Y pensé que todo se vendría abajo. Porque entre mujeres y trabajo, capitán, es difícil decidir. Me cago en todo, como siempre.

Capitán, lo quiero, y me gusta que seamos amigos.

Quedo de usted, siempre,

hasta pronto,

marianaforever*

FOTICO: La Mariana con mascarilla, con cara de ratón y con ganas de cruzar líneas, como siempre y más allá. La pinche Mariana ésta, jodiéndole a los demás con la cubas que les tira encima y que nadie ve que tira. A chingar a su madre las especulaciones. A vivir a conciencia. Y ya.

3 comentarios:

¡Oh nena! dijo...

¿Será que te enamoraste del capitán?
Me gustó mucho este texto, es tan reflexivo!
Saludos Mariana :)

La Blu dijo...

Este fragmento me parece poderoso: me esforcé por el puro gusto de ser la mejor amante, para que me quisieran y amaran. De eso hace ya tanto tiempo.

Y me encanta y me lo llevo.

mariana m* dijo...

¡Uy! Qué intensa se puede poner una. Pero qué contenta también. ¡Aw!